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La economista Gisela Turazzini.

Gisela Turazzini, anarcocapitalista: «El Estado es un cáncer, y con él la corrupción irá a más»

Apuesta por soluciones radicales, como el derecho de secesión o la desaparición de los bancos centrales, que también predica Milei

Gisela Turazzini (Buenos Aires, 1987) acaba de publicar un libro cuyo título no deja lugar a dudas: Soy anarcocapitalista. Una defensa radical de la libertad individual.

Explica que todo empezó cuando tuvo que salir con sus padres y su hermano de Buenos Aires en el año 1997. Aquejado por un corralito, estaban perdiendo todo, y aterrizó en España con solo diez años. Pronto empezó a percibir que no le gustaba un Estado dominante, y esa idea fue tomando fuerza cuando estudió Económicas en la Universidad de Westminster, y tras fundar más tarde el broker online Blackbird, algunas de las tareas que ha realizado.

El Estado siempre intentará crecer. No podemos ceder

Para Turazzini, «el mercado no se equivoca», mientras que el intervencionismo del Estado «es un cáncer». «Yo hablo de eliminar el Estado porque cualquier cuota de poder que le des, por mínima que sea, intentará llevarla a más. El Estado siempre intentará crecer, y la corrupción irá a más. No podemos ceder. Si cedemos, siempre tendremos un problema».

Esta economista recuerda que «el Estado es coercitivo por naturaleza», e incide en que ha sido incapaz de crear las condiciones para que se pueda «ofrecer acceso a la vivienda o un salario digno a los ciudadanos. Nos ha obligado a respetar un modelo de pensiones insostenible, que ha fracasado, es horroroso fiscalmente y no nos devuelve todo lo que le dábamos».

Entre sus apuestas más radicales se encuentra la propuesta de eliminar los bancos centrales, como propugna Milei: «No son una cura de los fallos del mercado. Son la enfermedad misma. Son el sistema, el tumor maligno que lo inicia todo», sostiene. «Cuando el banco central crea una hoja artificial de la economía, manipula al consumidor haciéndole creer que sus activos valen más dinero. El consumidor gasta más pensando que tiene mayor poder adquisitivo, y vuelta a empezar. La impresión de moneda infla las bolsas y crea inflación, y baja el poder adquisitivo de los contribuyentes». Se entiende que se refiere a los bancos centrales que hacen mal su trabajo.

Frente a un mayor peso del Estado, el anarcocapitalismo de Turazzini defiende el poder del individuo para ir resolviendo sus problemas. En esta línea, propone dos ideas concretas en su libro: el derecho de secesión -irse de un territorio con sus propiedades si un Gobierno te oprime- y la competencia entre jurisdicciones, y que el ciudadano pueda residir donde quiera según le traten.

Los culpables son los políticos, que durante décadas han prometido pensiones que las matemáticas hacían imposibles

Sobre las pensiones, piensa que «es un sistema piramidal que está quebrado, y en el que el jubilado no es el culpable, sino la víctima. Los jubilados tienen que cobrar hasta el último euro de su pensión. Los culpables son los políticos, que durante décadas han prometido pensiones que las matemáticas hacían imposibles». Sostiene que debemos tener una transición sostenible hacia un sistema de capitalización: «Yo estaría dispuesta a pagar una parte de mis pensiones para que los jubilados de hoy cobraran, y seguir con mi sistema de capitalización privada».

En cuanto a la vivienda, apunta que, «si el Estado dejara de bloquear la construcción mañana, los precios caerían. El problema no es el fondo de inversión que compra: es el político que traza un mapa y decide que allí no se puede construir. El Estado es el mayor especulador de todos».

Sobre los sindicatos, también lo ve claro: «Tienen que subvencionarse a partir de sus propios colectivos. No ha de ser el Estado quien los alimente. Los tenemos metidos en las televisiones públicas, las privadas y en todos los chiringuitos sin ser invitados».

Y en cuanto al salario mínimo, mantiene que «el sueldo es igual a productividad, y en el anarcocapitalismo tenemos muy claro que la base es el ahorro. Si ahorras, tienes más inversión, y si tienes más inversión, puedes invertir en máquinas, en producción. Si produces más, puedes pagar mejor a tus trabajadores, y si puedes pagar mejor, produces más. Es un círculo virtuoso que se retroalimenta. Tenemos que ir hacia un círculo virtuoso en el que la economía y los salarios no dependan directamente de que me vengan a imponer un salario que tiene que ser X, sino del ahorro y la inversión de todos aquellos capaces de hacer grande a un país; no hay que asfixiar fiscalmente al empresario, sino dejarle ahorrar y que pueda invertir».