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José María Rotellar

Gasto desmedido, abuso del déficit y una deuda descontrolada: Andalucía vota contra la economía de Sánchez

Sánchez va a dejar unos graves problemas estructurales en el seno de la economía, que hará que la herencia que deje sea peor que la de 1996 y 2011, siendo estas dos ya muy malas

Sánchez ha perdido las elecciones autonómicas andaluzas de manera clara, en lo que constituye un elemento de censura más a su nefasta política, especialmente en materia económica, que está llevando al abismo a la economía española de manera estructural, por mucho que maquille el corto plazo con gasto público.

El resultado ha sido demoledor: el PP ha ganado con una importante mayoría, con 150.000 votos más, aunque le hayan faltado algunos votos para conseguir los dos escaños que le separan de la mayoría absoluta, y conseguirá revalidar su mandato al frente de la Junta de Andalucía, en el antiguo feudo socialista, con el apoyo del resto de la derecha, segmento ideológico, el del centro-derecha, que ha sacado casi el 58 % de los votos, aunque más de 100.000 votos no hayan conseguido representación, división que ha sido perjudicial para lograr dicha mayoría absoluta. En siete años y medio, Moreno ha conseguido darle la vuelta a Andalucía y hacer que se sitúe entre las regiones económicas más punteras de España.

En Andalucía, los ciudadanos han mandado un mensaje muy claro: no quieren las políticas de Sánchez, y ello habrá de ser anticipo de lo que suceda en toda España cuando se convoquen elecciones generales, con el paso previo de las municipales y autonómicas si es que aquellas no se adelantan. Además de la victoria del PP, hay que señalar que la derecha sigue derrotando claramente a la izquierda, con ese casi 60 % de votos, en una región que fue feudo de socialistas y comunistas de manera clara durante cuarenta años.

Daba vergüenza ajena ver a los socialistas tratando de justificar lo injustificable. Es lamentable que busquen excusas malas, que no se sostienen, y que se aferren al puesto, cuando el castigo a Sánchez y Montero ha sido colosal. Lo que ha sucedido es que los ciudadanos ven cómo Sánchez les lleva a la ruina y han votado para alejar esas políticas de Andalucía en el ámbito regional, reeditando el Gobierno del centro-derecha, liderado por el PP, al tiempo que han querido lanzar un mensaje claro de que España necesita un cambio de Gobierno. Eso es lo que le ha pasado, aunque no le guste al sanchismo. El Gobierno de Sánchez se ha convertido en un lastre para España.

La economía española no aguanta más los errores de Sánchez y necesita ser enderezada. Sánchez va a dejar unos graves problemas estructurales en el seno de la economía, que hará que la herencia que deje sea peor que la de 1996 y 2011, siendo estas dos ya muy malas.

La frivolidad, el gasto desmedido, el abuso del déficit y de la deuda, su política frentista, de rencor y odio, está perjudicando gravemente a España. Una deuda pública exponencial, con un déficit estructural cercano al 5 %, hacen que la economía no tenga margen de maniobra y ante cualquier eventualidad sea muy frágil.

Muchos españoles no pueden poner el aire acondicionado en verano o la calefacción en invierno porque no pueden pagar el recibo de la luz, cuando muchos de esos impuestos representan la mitad del coste para el ciudadano; no pueden llenar el depósito del coche, porque el litro de carburante está casi en el doble respecto a hace cinco años; y cada vez pueden comprar menos productos en el supermercado, por los que tienen que pagar más dinero, porque la inflación no deja de subir. El Gobierno los asfixia sin deflactar el IRPF e ingresando más a costa de la subida encubierta de impuestos que produce la inflación, y que perjudica más a las clases más humildes.

Sánchez volverá a dejar un tercer legado socialista lleno de deudas, con la economía contra las cuerdas, pero de manera más agravada todavía. Eso lo han percibido los andaluces y han votado masivamente contra él, como preludio de su derrota en las elecciones generales, que será el inicio de la recuperación de España. Debería convocar elecciones, pero a buen seguro que tratará de aprovechar hasta el último minuto en el banco azul. El problema es que en este año que resta, puede hundir la economía todavía más y dejarla muy deteriorada, gastándose todo lo que pueda para tratar de recuperar votos. A estas alturas, no podemos esperar de Sánchez ninguna decisión que tenga sentido de Estado, sino todo lo contrario: hará lo que sea necesario para mantenerse en el poder, y eso puede desangrar la economía española. Los andaluces han avanzado el cambio.