España se juega perder 30.000 millones de los fondos europeos por la incapacidad del Gobierno
Este Gobierno sabe gastar, mucho y muy mal, pero no sabe invertir
Nuestro flamante vicepresidente primero y ministro de Economía se marcó la chulería de que España no necesitaba los 60.000 millones de préstamos de los fondos europeos Next Generation, bajo el pretexto de que éramos capaces de financiarnos sin necesidad de la Unión Europea. Se le olvidó comentar que estos fondos se van a amortizar desde 2028 hasta 2058; es decir, que habríamos tenido la posibilidad de financiarnos a más de treinta años con un tipo de interés mejor que el que obtiene España. Entre otras razones, porque la deuda de la UE tiene una calificación AAA, mientras que la española cuenta con una nota A3. Esta diferencia implica pagar muchos menos intereses por dicha deuda.
Carlos Cuerpo nos mintió, como nos mienten todos los días nuestros gobernantes, pero como consideran que mentir es gratis y no produce coste alguno, se quedan tan tranquilos. Lo que nos contó no es verdad, y no lo es porque lo que sucede en realidad es que no sabemos invertir. Este Gobierno sabe gastar, mucho y muy mal, pero no sabe invertir. Nos ha llevado a gastar 765.000 millones de euros en 2025, pero nadie sabe decirnos cuánto se dedicó a inversión.
Si acudimos a la Contabilidad Nacional por función del gasto (COFOG), en 2024, que es el último año disponible, la formación bruta de capital fue de 43.322 millones de euros. Sobre los 725.001 millones de gasto total, esto solo representa un 6 %, lo que significa que el 94 % del total es gasto corriente. Lo más lamentable de todo es que a las infraestructuras de transporte le dedicamos un total de 10.776 millones; es decir, un ridículo 1,5 %.
Otra demostración palpable de que solo sabemos gastar y no invertir es que solo hemos sido capaces de trasladar al mercado 45.000 millones de los 71.000 millones que hemos recibido de los fondos Next Generation para el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Según datos de Eurostat, en cinco años solo hemos conseguido llevar al mercado el 43,9 % de todo lo que oficialmente podríamos pedir hasta el 31 de agosto de 2026. Y no se olviden de lo que ya publiqué en este diario: de los diez principales adjudicatarios de fondos, nueve son organismos públicos que se han llevado casi 13.000 millones de los pagados, el 24,3 % del total.
Pero hoy quiero mostrarles que la incompetencia de nuestro Ministro de Economía y Vicepresidente 1º, es superior a la media de los países con quien tenemos que comparar:
Los datos son muy llamativos. La UE, que puso a disposición de los Estados miembros casi 700.000 millones, ha ido reduciendo esa cifra y al cierre de 2025 solo se va a llegar a 577.000 millones. Por el camino de estos cinco años, los países socios han desaprovechado 130.000 millones de euros.
Los cinco primeros países de la UE pueden llegar a recibir el 64,6 % de dichos fondos. Solo Italia se puede llevar el 33,7 %, un total de 194.380 millones, mientras que España, con su renuncia, se queda con 102.560 millones, lo que representa el 17,8 %. Países Bajos, como lo hizo muy bien en la pandemia, fue castigado a recibir muy pocos fondos, solo el 0,9 %.
De todo ese monto disponible se han distribuido 393.473 millones de euros hasta el cierre de 2025. A los países miembros les falta por recibir, en solo ocho meses, 183.527 millones, casi el 32 % de los fondos. Esto demuestra que los políticos que gobiernan tienen una nula capacidad para invertir.
El peor dato de toda la UE
Aquí es donde viene realmente el quid de la cuestión. Francia ha ejecutado más fondos de los que ha recibido porque ha anticipado dinero sabiendo que los fondos le van a llegar, lo mismo que Países Bajos y Alemania, que están por encima del 80 % de lo máximo a recibir. Italia, que ha recibido 153.000 millones, ha conseguido ejecutar casi 110.000 millones, situándose en el 56,5 % de lo que podría recibir. España es el peor con diferencia: solo ha ejecutado el 43,9 % del total que puede percibir. Para que nos demos cuenta del desastre, Francia, con menos de la mitad del dinero que ha recibido España, casi ha ejecutado lo mismo.
Si a esto le añadimos que el Tribunal de Cuentas Europeo está investigando casi 10.000 millones de euros por uso incorrecto de dichos fondos –al haberse utilizado para pagar gasto corriente y no inversión–, nos encontramos ante un panorama desolador. Según Eurostat, a ocho meses del cierre del programa, y según la IGAE, a cinco meses (los tres primeros del año se han perdido sin hacer nada), España se arriesga no solo a no recibir los 30.000 millones que faltan, sino a tener que devolver parte de lo gastado por haberlo usado de forma incorrecta.
¿Y quién es el responsable de todo esto? El flamante vicepresidente del Gobierno, Carlos Cuerpo, que llegó arrasando con estos fondos y montando un sistema de control que se ha ido desinflando como un suflé mal cocinado. En este Gobierno no se salva nadie, y mucho menos el ministro de Economía, máximo responsable del fracaso de estos fondos junto con Nadia Calviño. Hoy tiene una patata caliente que le va a quemar las manos: 30.000 millones de euros que podrían ir a inversiones y que, por su incompetencia, España puede perder.