Indra pretende acelerar la compra de Escribano en el inicio de su nueva etapa
El núcleo directivo compuesto por Ángel Simón, José María Recasens y Ciril Rozman encara una nueva línea estratégica más ejecutiva
El presidente de Indra, Ángel Simón (derecha), y el nuevo consejero delegado, José María Recasens.
En un evento celebrado hace un año, el nuevo consejero delegado de Indra, José María Recasens, se presentó en un stand, y hablando con un directivo, le comentaba que el sector automovilístico europeo iba hacia abajo, y que España debía aprovechar su saber hacer en la producción en cadena para desplazarla a otro sector emergente, como era el de la defensa.
Esta idea lleva mucho tiempo defendiéndola Recasens, que hasta ahora ha sido presidente de Renault en España y jefe de Estrategia de la compañía a nivel global, y se enmarcaba sobre todo en la necesidad de la industria automovilística europea de diversificar sus ingresos ante la avalancha imparable de la industria automovilística china.
Recasens defiende desde hace tiempo la capacidad de la industria automovilística europea y española para fabricar vehículos militares
Recasens pensaba en que la industria del automóvil fabricara también tanques u otros vehículos militares, y ahora se centrará en ello, pero ya desde Indra, como consejero delegado y número dos de la compañía.
Este conocimiento industrial vendrá muy bien a su nueva compañía. Como campeón nacional de defensa, canalizará gran parte de la inversión nacional que se realice en este capítulo. La compañía ha resultado adjudicataria de gran parte de los proyectos del Plan de Modernización (PEM) por un importe en cartera de 6.790 millones de euros. Esto exigirá a Indra industrializarse con una inversión de más de 400 millones de euros en instalaciones. El consorcio TESS, que lidera Indra con el 51 % del capital, es otro de los pilares de crecimiento en Defensa, a través del cual desarrolla el programa de carros de combate del ejército.
Recasens ayudará mucho a Indra con su visión industrial, y también con su amplia cartera de contactos internacionales. Los últimos años ha vivido en París, y allí ha coincidido con Ángel Simón, el actual presidente de Indra, que viajaba a la capital gala con frecuencia cuando era responsable de Veolia en España.
Los catalanes Simón (Manresa, 1957) y Recasens (Gerona, 1976) se conocen bien. Ambos pilotarán la compañía como presidente y consejero delegado, y sin duda les ayudará, con mucho protagonismo, la mano derecha de Simón: Ciril Rozman. Hijo de un médico rumano, fue fichado el 11 de mayo como director de la Oficina de Presidencia procedente de CriteriaCaixa, en donde también había sido mano derecha de Simón, como antes en Aguas de Barcelona.
Simón es un ejecutivo de prestigio cercano al PSC y a Salvador Illa, y Recasens no tiene perfil político, sino profesional, tal como habíamos adelantado en El Debate que iba a ocurrir.
Ambos con Rozman dirigirán la empresa para que pueda absorber todos los contratos de defensa posibles, y buscarán adquisiciones para hacer crecer el tamaño de la empresa, y entre ellas estará Escribano. Fuentes conocedoras de primera línea afirman que la operación se quiere acelerar, y que se cerrará por entre 1.300 y 1.500 millones de euros. Las condiciones serán que la SEPI siga siendo el principal accionista, y que Ángel Escribano no se sentará en el consejo de administración. Está por ver si el puesto lo ocuparía su hermano Javier.
Escribano se comprará por entre 1.300 y 1.500 millones, y se intentará hacer lo antes posible
Una vez que se compre Escribano, Indra buscará alguna adquisición fuera de España, según fuentes bien informadas. La dificultad estribará en la legislación europea, que permite que cada país proteja a su campeón nacional. De hecho, el Gobierno español se apresuró a hablar de la posibilidad de veto cuando se especuló con el posible interés de la alemana Rheinmetall en Escribano.
Mientras Indra crece en tamaño, procurará también ayudar a dinamizar el ecosistema de defensa español, compuesto por muchas empresas pequeñas que se dedican a diversos aspectos y a las que no pretende absorber, sino que se fortalezcan y que le hagan presión para que Indra no se relaje.
Toda esta estrategia estará respaldada por el consejo de administración, en el que se encuentra representado el fondo Amber Capital que dirige Joseph Oughourlian, el presidente del Grupo Prisa. El francés de origen armenio obtuvo unas plusvalías de unos 140 millones de euros en febrero tras vender un 2 % de su participación en Indra, y ahora ha vuelto a comprar hasta alcanzar el 7,24 % y consolidarse como el tercer principal accionista de la compañía, por detrás de la SEPI (28 %) y la empresa de movilidad militar vasca Sapa, con un 7,94 %.
Oughourlian es un accionista de largo plazo en Indra porque está convencido de que va a ganar mucho dinero con ella, y los números indican que va a ser así. Bancos de inversión como Renta 4 calculan que los 5.800 millones de euros de ventas de la compañía a cierre del año 2025 serán 10.000 millones en 2030, y en Bolsa sigue reflejando subidas: la acción ha subido alrededor de un 13 % en lo que va de año y un 57 % en el último año. Todo ello a pesar de los cambios en su equipo directivo, lo cual hace pensar que la acción tampoco sufriría si hubiera un cambio de Gobierno y con ello de presidente de Indra, siempre que la dinámica de inversión en defensa siga siendo la misma, algo que parece que va a ser así.