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El secretario de Estado de Vivienda de Marruecos, durante una mesa redonda en el Eli-Morocco Forum

El secretario de Estado de Vivienda de Marruecos, durante una mesa redonda en el Eli-Morocco ForumCedida

Marruecos fía al Mundial 2030 su futuro económico y apuesta por un puente con España y Portugal hacia Europa

Rabat y Lisboa se alían en un proyecto que va más allá del fútbol, buscando una revolución en el transporte, infraestructuras y empleo para que el impacto del torneo dure más allá de la cita mundialista

Marruecos se encuentra a las puertas de un gran cambio estructural en vistas a redefinir su posición en el plano geopolítico y económico internacional. Con la mirada fija en el horizonte de 2030, año en el que coorganizará el Mundial de la FIFA junto a España y Portugal, el país africano concibe la cita no como un mero acontecimiento deportivo, sino como el motor de aceleración de su soberanía económica, su conectividad territorial y su transición ecológica. Así lo ha explicado el secretario de Estado de Vivienda de Marruecos Adib Benbrahim durante una intervención en la que ha trazado las líneas maestras de un plan país que aspira a consolidar un puente permanente entre Europa y África.

El escenario elegido para este análisis ha sido la segunda edición del ELI-Morocco Forum, un evento internacional de diálogo e inversión presidido por Nabil Baraka con motivo de la 14ª edición del Festival Ecuestre Internacional Mata, patrocinado por el rey de Marruecos Mohamed VI. El encuentro, celebrado en las instalaciones del hotel Hilton Al Houara de Tánger, ha congregado a líderes institucionales, voces e inversores preeminentes de la esfera internacional para tratar la integración económica del continente africano —con Rabat como punta de lanza— en la primera línea global. La lista de ponentes ha estado conformada por figuras del Gobierno marroquí como el ministro de Equipamiento y Agua Nizar Baraka, el ministro de Industria y Comercio Ryad Mezzour, la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible Leila Benali, y el ministro de Inclusión Económica y Empleo, Younes Sekkouri.

En este marco de debate transcontinental, Benbrahim ha remarcado que la organización de la cita mundialista de 2030 pasa por un contexto de entendimiento global. «El año 2030 forma parte de la dinámica de la paz», comentaba. Según ha expuesto el secretario de Estado, el país se halla en un «momento crucial» en las relaciones entre Europa y África, dispuesto a «escribir un nuevo capítulo de su destino nacional» a través de un hito que trasciende el plano del entretenimiento para convertirse en un «acelerador de la ambición del país».

La estrategia gubernamental enraíza en la utilización del torneo como una palanca de transformación macroeconómica de primer orden, diseñado para elevar el posicionamiento de Marruecos en la escala de valores mundiales. Narraba que, de acuerdo a sus estimaciones, se llevará a cabo un fuerte revulsivo laboral y empresarial. «Los estudios de impacto evocan la creación de cientos de miles de empleos, una inclusión duradera de las pymes y una fuerte contribución del sector deportivo y turístico a la riqueza nacional», ha aseverado Benbrahim, haciendo hincapié en que existe una «decidida voluntad de transformación y de mutación en materia de crecimiento y desarrollo, catalizados por la envergadura deportiva».

2030 y más allá

Para sostener este crecimiento, se ha llevado a cabo un programa de infraestructuras que, si bien servirá de soporte para el Mundial, pretende garantizar el bienestar de los ciudadanos a largo plazo y la resiliencia del territorio. Entre las obras más emblemáticas, el secretario de Estado ha destacado el Gran Estadio de Benslimane, en la periferia de Casablanca, proyectado para albergar a más de 115.000 espectadores que aspira a convertirse en una «verdadera referencia arquitectónica y ecológica con certificación internacional» y la apuesta de Marruecos para albergar la final del Mundial.

Del mismo modo, el Ejecutivo marroquí otorgaba un peso aún mayor a la vertebración del transporte y la conectividad. Las autoridades -decía- pretenden un «corredor de la movilidad», un plan que pasa por la ampliación y aumento de la línea ferroviaria de alta velocidad hacia Marrakech, así como la modernización de la red general y de los aeropuertos internacionales de la misma y de Casablanca para aumentar su capacidad de gestión. «El objetivo de todo esto es crear una interconexión continua entre las sedes, capaz de ofrecer una experiencia sin fricciones a los millones de visitantes esperados», ha detallado el secretario de Estado.

Así, Benbrahim mencionaba como ejes principales la utilidad social, la huella ambiental y el potencial de creación de valor más allá del año 2030. La meta es que el impacto de la inversión no cese tras la entrega del trofeo, sino que sirva para establecer un rumbo permanente para el país. Para ello, se busca movilizar incentivos económicos que beneficien tanto a las grandes ciudades como a las regiones periféricas y limítrofes.

El secretario de Estado de Vivienda de Marruecos, durante una mesa redonda en el Eli-Morocco Forum

El secretario de Estado de Vivienda de Marruecos (centro), durante una mesa redonda en el Eli-Morocco ForumCedida

España y Portugal como puentes hacia Europa

En el tablero geopolítico, el secretario de Estado marroquí ha ensalzado la alianza con España y Portugal, mencionándola como una «asociación de socios iguales» cimentada sobre la interdependencia y la complementariedad de infraestructuras, aeropuertos y estadios. Esta busca poner en valor el patrimonio compartido por la Península Ibérica y el norte de África, movilizando el ecosistema turístico. «Esta alianza va a facilitar el flujo de inversión con los grandes financieros internacionales, las inversiones cruzadas y la modernización de las normativas. Elige también un puente estratégico entre Europa y África, donde Marruecos es, naturalmente, la plataforma giratoria», ha subrayado el político marroquí, recordando la trascendencia histórica de que sea la primera vez que África coorganice un evento de este relieve junto a naciones de otro continente. «No es una colaboración técnica, sino una diplomacia deportiva que empuja una forma de crecimiento», apostillaba.

En esa misma línea, el embajador de Portugal Luis Faro Ramos dejó claro que en Lisboa están remando en la misma dirección. Consideraba este Mundial como una oportunidad para que los dos países trabajasen unidos. Explicó que el proyecto no consiste solo en construir estadios modernos o en organizar la logística, busca conectar las dos sociedades y generar empleo y bienestar a ambos lados del estrecho de Gibraltar. El diplomático insistió en que la gran ventaja de esta alianza se halla en la complementariedad de ambos territorios, y aseguraba que ya están trabajando codo con codo con el Gobierno marroquí para demostrar que el norte de África y Europa pueden crecer juntos y con buen pie.

Benbrahim ha hecho hincapié en las estrictas exigencias de sostenibilidad y responsabilidad que guiarán el desarrollo del torneo. Marruecos se ha comprometido formalmente a alcanzar la neutralidad de carbono durante el evento mediante el suministro de energías renovables para los estadios, soluciones de movilidad limpia y la compensación integral de emisiones residuales a través de ambiciosos proyectos de reforestación. A ello se sumará una gestión circular de los recursos hídricos, empleando aguas residuales tratadas para el riego de las instalaciones.

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