El presidente de la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz (AVDA), Mario Samper, en el Senado.
Malestar creciente entre las víctimas de Adamuz por las injerencias del Gobierno: «Es indignante»
El presidente de su Asociación, Mario Samper, lamenta que el Ministerio no esté poniendo más medios para aclarar qué pasó
Hoy se cumplen cinco meses desde el desgraciado accidente de tren en Adamuz que se saldó con la muerte de 46 personas. Las víctimas no están nada contentas con cómo se está desarrollando la investigación para aclarar lo que ocurrió. Hablamos con el presidente de su asociación, Mario Samper.
–Los posibles delitos de homicidio y lesiones imprudentes apuntados por la juez son las novedades más recientes de la investigación. ¿Qué le parece cómo va avanzando?
–Nuestro abogado nos ha dicho que, lógicamente, no se está juzgando una malversación de fondos o un robo. La jueza ha empleado ahora esos términos, pero nosotros consideramos que es lo lógico: está juzgando la determinación de que haya o no un homicidio. Nosotros, que tenemos claro que así ha sido, no esperábamos menos de las declaraciones de la jueza.
–¿Está avanzando la investigación como esperaban?
–No. No vemos que avance con la velocidad que desearíamos. Hay varios aspectos que están interfiriendo: desde las propias manifestaciones del juzgado diciendo que están saturados y se van a ralentizar, a la CIAF -Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios-, que dice que no tiene medios, y que el Ministerio de Transportes no le da los medios necesarios para desarrollar su trabajo, y que incluso le quita. Luego hay una recusación de los peritos que finalmente no se ha tenido en cuenta, pero que está ahí. Hay una acumulación de demandas, que la jueza quiere que se produzca, que también ha sido recusada, creo que por 146 denunciantes. El proceso se está dilatando por causas ajenas a la investigación, y no debería ser así.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios se queja de que el Ministerio no le da los medios necesarios
–No están nada contentos.
–No. Las cosas no van como nos gustaría que fueran: la cuestión burocrática y, sobre todo, la de recursos. La CIAF está diciendo que va a tardar hasta un año en terminar la investigación, que es el plazo legal que tiene: que lo van a agotar porque no tienen medios económicos y, sobre todo, humanos. Nos parece un poco indignante que el propio Ministerio, o el propio consejo de la CIAF, sea el que está frenando la dotación de esos recursos.
–Al mismo tiempo, no pueden ustedes hacer nada para resolverlo.
–Somos la parte más débil y la que menos fuerza tiene, aunque creo yo que somos la parte más importante. No podemos hacer nada más que denunciar lo que ya están denunciando los propios investigadores de la CIAF o los juzgados: que les faltan medios. Son muchas demandas, muchas personas implicadas, y al juzgado habría que dotarle de los recursos necesarios para hacer el trabajo bien, ¿o vamos a estar doce años como en el accidente de Angrois, esperando a que se resuelva la situación?
–¿Les está echando una mano la oposición?
–Casi todos los partidos políticos se han puesto en contacto con nosotros para ayudarnos, pero siempre lo hemos rehusado. No queremos identificarnos con ningún partido político. Se supone que este país es muy desarrollado y dispone de los mecanismos necesarios. El Ministerio de Transportes, el Gobierno, están dotados de los sistemas para que todo funcione con celeridad. La justicia, la ayuda a las víctimas, la sanidad... Todo debería funcionar con normalidad, pero nada de esto funciona. Somos la parte más débil, la que menos fuerza tiene para meter presión.
–¿Les han dado ya algún tipo de compensación?
–No necesitamos compensaciones. Necesitamos ayuda. El dinero de las indemnizaciones no se utiliza para comprar coches, motos o barcos. Se usa para comprar la prótesis de una pierna que se ha perdido, una cama articulada para una señora que está con morfina desde hace cinco meses o un plato de ducha para poder asearse. Se generan muchas circunstancias, y esas subvenciones deben estar para cubrirlas. Hasta el momento las han recibido veinticinco personas, y hay 165 expedientes en curso casi finalizados, según el Ministerio, desde hace mes y medio, pero a día de hoy, no lo están. Yo soy uno de los afectados. Afortunadamente, no necesito ese dinero, pero tampoco lo he recibido, de manera que tengo constancia fehaciente de que esto es así.
Las cosas no van como a nosotros nos gustaría que fueran
–Tendrán situaciones muy complicadas.
–Sí. Por ejemplo, estamos tratando el caso de una chica que ha perdido una pierna. Está pidiendo una prótesis desde hace mas de dos meses y el seguro de Iryo, que es una empresa que ha pasado por aquí como si no estuviera y tiene un papel muy fundamental que jugar, está racaneando esa prótesis que esa chica necesita para poder andar y hacer una vida que ya nunca va a ser normal en el futuro. Al menos, que pueda desplazarse. Estamos peleando con Iryo para que atienda esta necesidad. Es uno de los casos, pero hay más. Hay una señora que está con morfina, que tiene roturas múltiples y está convaleciente. Necesita un plato de ducha para poder acceder a su higiene más básica. Tampoco tiene un acompañamiento. El marido lleva cinco meses sin moverse de su lado, 24x7, y necesita a alguien que le sustituya. Hay muchas necesidades de muchas personas. Atención psicológica... Muchas necesidades que nos cuesta cubrir. Desde la propia asociación estamos atentos a estos casos para que las instituciones y los sistemas de salud las atiendan.