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Jordi Benítez
La semana económicaJordi Benítez

La pésima relación con el secretario de Estado de Hacienda, obsesionado con Cataluña, clave en la dimisión de la directora de la Agencia Tributaria

Soledad Fernández quería abandonar su cargo desde hace uno o dos años, según fuentes internas

Madrid

De izquierda a derecha, Soledad Fernández, Jesús Gascón y, por detrás, Pedro Sánchez.

De izquierda a derecha, Soledad Fernández, Jesús Gascón y, por detrás, Pedro Sánchez.David Díaz

La directora general de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández, dejará su cargo en los próximos días, aunque su renuncia no se ha producido aún de manera oficial, según señalan a El Debate fuentes internas.

Se ha especulado sobre diversas causas, incluida la conexión con las joyas de Zapatero, pero la realidad es que dimite por su mala relación con Jesús Gascón, el secretario de Estado de Hacienda. «Sabíamos que había una relación malísima entre ellos desde hacía mucho tiempo. A nosotros no nos ha sorprendido que se vaya. Quería irse desde hace uno o dos años», señalan fuentes internas de la Agencia Tributaria.

La directora de la Agencia Tributaria quería resolver la conflictividad laboral en su institución, pero el secretario de Estado no colaboraba con ella

Fernández estaba en el cargo desde junio del año 2022. La Agencia Tributaria, que tiene unos 28.000 empleados, lleva unos años sumida en problemas importantes de conflictividad laboral. Los sindicatos reivindican que se active un acuerdo de carrera profesional y administrativa que firmaron en el año 2007, y que no se haga, crea mal ambiente. Hasta la crisis económica, iba funcionando, con el personal reclasificándose cada año por antigüedad y ganando más, pero tras una subida de tramos en el año 2018 ó 2019, el sistema está parado.

La hasta dentro de unos días directora general trataba de resolverlo, y achacaba a Gascón el no lograrlo. «Nos decía que hablaba con el secretario de Estado para ver si le daba instrumentos para acabar con esta conflictividad y para activar el acuerdo de carrera, pero que solo estaba preocupado por la financiación de Cataluña, y entonces ella estaba con las manos atadas», nos explica Manuel Porras, secretario general del Sindicato Independiente de la Agencia Tributaria (SIAT), el mayoritario en la entidad.

Los Inspectores de Hacienda van más allá, y aseguran que la dimisión se ha producido por la imposición del Gobierno de la cesión de competencias de la agencia estatal a Cataluña, y también por otras imposiciones, como la reforma del sistema de acceso a los cuerpos de la Agencia Tributaria. Los inspectores están muy preocupados por estas cuestiones y esperan que el nuevo director las ponga como línea roja.

Los «instrumentos para acabar con la conflictividad» de los que habla el SIAT son básicamente aumentos de sueldo, por lo que podemos deducir de la conversación con Porras, ya que él mismo admite que en la entidad no se entiende que se estén batiendo récords de recaudación -180.000 millones de euros más desde que llegó Sánchez en 2018- y, sin embargo, no se suba el salario a los trabajadores.

En el sindicato mayoritario no tienen una buena opinión del trabajo que ha realizado Soledad Fernández, porque «en su mandato no ha habido acuerdos reseñables que hayan mejorado la vida de los trabajadores». Tampoco la tienen de Jesús Gascón, que antes de ser secretario de Estado de Hacienda precedió a Fernández como director general de la Agencia Tributaria: «No conseguimos ningún acuerdo con él. Le conocemos, y tenemos en él una confianza nula».

Es llamativa la posibilidad de que la directora de Recaudación y el director de Inspección Financiera se vayan a trabajar al extranjero

Ya se ve que el Gobierno de Sánchez y su ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no acertaron con los nombramientos de directores de la Agencia Tributaria: ni con Gascón, a quien pusieron en junio de 2018, ni con Fernández, que le relevó en junio de 2022.

Junto con la dimisión ahora de Soledad Fernández, también llama la atención que dejen sus cargos el director de Inspección Financiera, Manuel Trillo, y la de Recaudación, Virginia Muñoz. Porras comenta que en la Agencia se dice que se van a trabajar al extranjero a unos puestos relevantes y con unos sueldos importantes, algo llamativo especialmente en el caso de Trillo, que tiene ya 65 años. La afluencia de tantos casos de corrupción en el Gobierno de Sánchez hace que se cuestione todo, incluidas dimisiones tan repentinas como estas.

La dimisión de Soledad Fernández por falta de entendimiento es otra mancha para Jesús Gascón, que ya ha dejado otros nubarrones en el horizonte, como la defensa a ultranza del ex número tres de María Jesús Montero, José Antonio Marco Sanjuán, al que la Fiscalía Anticorrupción investiga por cohecho. Gascón era la mano derecha de Montero.

Las sombras planean sobre la Agencia Tributaria, que hasta ahora, además, no se había personado en la investigación sobre las joyas de Zapatero, algo que resultaba llamativo. Al fin lo ha hecho a través de la Abogacía del Estado, y quizá eso signifique que algo está empezando a cambiar. Con ello la Agencia Tributaria se reconoce como parte perjudicada por los delitos contra la Hacienda Pública y contrabando que el juez Calama imputa al ex presidente Zapatero sobre el origen de las joyas, tasadas en 1,3 millones de euros.

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