Oficina vacía
El absentismo se dispara por las bajas médicas y ya cuesta 59.000 millones al año
Las ausencias por incapacidad temporal han aumentado un 19 % desde 2020 y ya representan cerca del 78 % de las horas perdidas
El absentismo laboral ya no se restringe únicamente al ámbito empresarial. El envejecimiento de la población activa, el incremento de las patologías relacionadas con la salud mental y las dificultades del sistema sanitario para agilizar las bajas médicas han convertido este fenómeno en un problema que afecta de lleno a la productividad de la economía española. Mientras el absentismo general ha aumentado un 11 % entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2026, el vinculado a incapacidad temporal lo ha hecho un 19 %, hasta alcanzar el 5,6 % de las horas pactadas.
Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada organizada por KPMG y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la que expertos de la consultora analizaron la evolución del absentismo y defendieron la necesidad de abordarlo desde una perspectiva mucho más amplia que la estrictamente empresarial.
Según los datos presentados durante el encuentro, la tasa de absentismo se sitúa actualmente en el 7,2 % de las horas pactadas. Cada día más de 1,6 millones de personas faltan a su puesto de trabajo y el impacto económico asociado supera los 59.000 millones de euros anuales, el equivalente a cerca del 3,7 % del PIB, de acuerdo con las estimaciones de Adecco.
En torno al 78 % de las horas perdidas por absentismo están relacionadas con procesos de incapacidad temporal, una circunstancia que desplaza buena parte del debate hacia factores como el envejecimiento de la población trabajadora, el aumento de los trastornos de salud mental, las listas de espera sanitarias o la duración de determinados procesos médicos.
«El absentismo ha dejado de ser un problema de recursos humanos para convertirse en un reto de competitividad», afirmó María Lacarra, directora de Operaciones de KPMG en España y socia responsable de País Vasco. En su opinión, el fenómeno ya no afecta únicamente a la organización interna de las empresas, sino también a la capacidad de crecimiento de sectores enteros y de la economía en su conjunto, por lo que requiere una respuesta compartida entre administraciones, sistema sanitario, empresas y agentes sociales.
Las diferencias territoriales también son significativas. El País Vasco registra la mayor tasa de absentismo del país, con un 9,4 %, seguido de Asturias (9,1 %) y Canarias (8,9 %), mientras que Baleares (5,9 %), Madrid (6,2 %) y La Rioja (6,4 %) presentan los niveles más bajos. Los expertos atribuyen estas diferencias a factores como la estructura productiva de cada comunidad, el envejecimiento de la población activa y la incidencia de determinados procesos de incapacidad temporal.
Por sectores, las mayores tasas se concentran en actividades postales y de correos (13,5 %), juegos de azar y apuestas (12 %), además de la sanidad, los servicios sociales, la logística, el transporte y determinadas actividades industriales, donde las ausencias tienen un impacto especialmente acusado sobre la continuidad de la actividad.
Aunque desde KPMG se apunta a que el absentismo se trata de un problema común entre las economías desarrolladas, en España tiene una especial incidencia. Un reciente estudio de la OCDE la sitúa como el tercer país, de un total de 24 analizados, con más semanas de trabajo perdidas al año por empleado. La media española alcanza las 4,9 semanas, solo por detrás de Noruega (6) y Finlandia (5), y por encima de Francia (4,2), Alemania (3,5), Suecia (3,3), Austria (3,2), Países Bajos (2,6) o Italia (1,1).
Francisco Fernández Díez, socio responsable del área Laboral de KPMG Abogados, subrayó que el absentismo es «un fenómeno complejo y multicausal» para el que no existe una solución única. En este sentido, defendió actuar simultáneamente sobre la prevención, la gestión de las incapacidades temporales, la coordinación entre empresas, mutuas, servicios de salud y Seguridad Social, así como la promoción de entornos de trabajo más saludables.
En esa misma línea, los responsables de KPMG señalaron que las organizaciones que están obteniendo mejores resultados son aquellas que combinan políticas de prevención, programas de bienestar físico y emocional, liderazgo de equipos y herramientas de análisis de datos para detectar de forma temprana los factores de riesgo. «La clave no está en controlar más, sino en anticiparse mejor y actuar antes de que aparezcan los problemas», resumió Lacarra.