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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Las incongruencias de un PIB que, según el INE, crece mejor que el de Estados Unidos

Resulta difícil justificar que un país productor de petróleo y gas, cuyos precios energéticos también han aumentado, desacelere su crecimiento cinco décimas mientras España acelera una décima

Acaba de publicar el INE el dato del PIB del segundo trimestre y, de nuevo, se ha venido arriba en plena crisis de precios y de costes energéticos. Al INE eso parece resbalarle, como si España no sufriera las sacudidas de la economía mundial.

Ayer, el Bureau of Economic Analysis (BEA), equivalente al INE en Estados Unidos, publicó también los datos de crecimiento de la economía más poderosa del mundo.

En la información, a la que estoy suscrito desde hace años, señalaba que la desaceleración del PIB real en el segundo trimestre, del 2 % al 1,5 %, se debía, entre otros factores, al aumento del índice de precios de las compras brutas interiores, que subió un 5,7 %, frente al 3,6 % del primer trimestre. Además, el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) avanzó un 5,1 %, frente al 4,6 % anterior.

Justo lo contrario de lo que publicaba el INE, que afirmaba: «El Producto Interior Bruto (PIB), medido en términos de volumen, aumentó un 0,7 % en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior. Esta tasa fue una décima superior a la del primer trimestre de 2026». Y añadía, quedándose tan a gusto: «El deflactor del PIB creció un 3,1 % interanual, una décima menos que en el trimestre anterior. En tasa intertrimestral aumentó un 0,2 %».

La economía de Estados Unidos, uno de los países que más petróleo y gas produce del mundo, se ve afectada por el incremento de los costes y crece cinco décimas menos. Nosotros, que no producimos prácticamente ni petróleo ni gas, crecemos una décima más que el trimestre anterior y, además, nuestro deflactor baja en plena inflación. Con perdón: Elena Manzanera, Carlos Cuerpo y todo el Gobierno nos tratan como a idiotas.

Eso sí, escondido al final de la nota de prensa, el INE reconoce: «El INE ha actualizado hoy los datos ajustados de estacionalidad y calendario de la Contabilidad Nacional Trimestral de España desde el primer trimestre de 2025». Pero no explica en cuánto los ha modificado ni si las revisiones son al alza o a la baja. Otra modificación sin informar.

Pero yo no estoy dispuesto a aceptar estas explicaciones, independientemente de los insultos que recibo cada día, cada vez más, en las redes sociales. Por eso hoy voy a intentar demostrar que, de nuevo, están engañando a los españoles y a la Unión Europea. Para ello les mostraré los datos que he preparado, con el fin de comprobar cómo, a mi juicio, se han cachondeado de todos.

Analicemos la primera columna, que recoge el crecimiento de los componentes del PIB a precios corrientes, es decir, con la inflación incluida. La partida más importante, el consumo privado, que representa el 56 % del PIB, crece un 1,5 % en términos nominales. El consumo público, que aporta el 19 %, crece algo menos. La partida que más resta, las importaciones de bienes, se dispara un 4,6 %. Como consecuencia, el PIB nominal aumenta un 0,9 %.

Sin embargo, el INE afirma que el consumo privado crece un 0,7 % en términos reales. Es decir, implícitamente le aplica una inflación del 0,8 %. Al consumo público le aplica una inflación del 1 %; a la inversión o formación bruta de capital, del 0,3 %; pero a las importaciones, que son el componente que más resta al PIB, les aplica una inflación del 4 %, de forma que su crecimiento real queda reducido al 0,6 %.

Con ese tratamiento estadístico consiguen que el PIB real aumente un 0,7 % y que la inflación implícita aplicada al conjunto del PIB sea únicamente del 0,2 %.

Sin embargo, el propio INE ha comunicado a Bruselas que el IPCA del segundo trimestre fue del 1,4 %. Si ese fuera el deflactor aplicable, el consumo privado habría crecido apenas un 0,1 % en términos reales, el consumo público habría retrocedido un 0,2 % y la inversión lo habría hecho un 0,7 %.

Y así podríamos seguir hasta concluir que, con un crecimiento nominal del PIB del 0,9 % y una inflación del 1,4 %, el PIB real debería haber retrocedido aproximadamente un 0,5 %. Pero no: resulta que crece un 0,7 %. Manzanera y el INE hacen milagros.

Resulta difícil justificar que un país productor de petróleo y gas, cuyos precios energéticos también han aumentado, desacelere su crecimiento cinco décimas mientras España acelera una décima. Pero, con un equipo que, a mi juicio, trabaja al servicio de Carlos Cuerpo y de las necesidades de La Moncloa, todo parece posible: un crecimiento nominal del 0,9 %, una inflación del 1,4 % y, aun así, un crecimiento real del 0,7 %, como si la inflación implícita fuera únicamente del 0,2 %.

Eso es lo que tenemos. Y lo peor es que Eurostat ya ha publicado esas cifras sin revisarlas ni cuestionarlas. Se las traga todas, igual que se tragó las de Grecia.