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Big Mac en un McDonalds de Kuala Lumpur, Malasia.Getty Images / Alexey Senin

De un Big Mac de 18 euros a un Golf de 135.000: las desorbitadas diferencias de precio por un mismo producto

El coste de productos tan cotidianos como un café, una cerveza, un iPhone o un taxi puede multiplicarse varias veces según la ciudad en la que se compren

Comprar un coche, tomarse un café o pedir un menú en una cadena de comida rápida puede convertirse en una experiencia radicalmente distinta dependiendo de la ciudad del mundo en la que uno se encuentre. El último informe Mapping the World's Prices 2026, elaborado por Deutsche Bank Research Institute, compara el coste de decenas de bienes y servicios cotidianos en 69 grandes urbes internacionales y deja un buen puñado de cifras difíciles de creer. Estas son algunas de las diferencias de precios más llamativas.

Un Volkswagen Golf a 135.000 euros

El récord absoluto del informe lo protagoniza el automóvil. Comprar un Volkswagen Golf o un modelo equivalente cuesta de media 135.000 euros en Singapur, más de cuatro veces el precio de España, donde el mismo vehículo ronda los 31.200 euros.

La diferencia responde principalmente al sistema fiscal singapurense, que grava fuertemente la compra de automóviles para limitar el tráfico y obliga además a adquirir un permiso específico para poder poseer un vehículo. En el extremo opuesto aparecen Bangalore y Delhi, donde ese mismo coche cuesta poco más de 10.400 euros.

Hamburguesas a 18 euros

Ni Suiza ni Estados Unidos. La ciudad donde más cuesta un menú tipo de McDonald's es Tel Aviv, donde alcanza los 18,1 euros. En Barcelona el mismo menú cuesta 11,9 euros, mientras que en numerosas ciudades asiáticas su precio baja prácticamente a la mitad.

Una carrera de cinco kilómetros

Moverse en taxi también puede convertirse en un lujo. Una carrera de cinco kilómetros alcanza los 27,7 euros en Zúrich, la ciudad más cara del estudio para este servicio. En comparación, el mismo trayecto cuesta 12 euros en Barcelona y 10 euros en Madrid.

Un café a más de seis euros

Tomarse un capuccino tampoco sale igual en cualquier parte del planeta. Zúrich vuelve a encabezar el ranking con un precio superior a 6 euros, mientras que en Madrid y Barcelona ronda los 2,7 euros, menos de la mitad.

La botella de vino supera los 20 euros

Comprar una botella de vino resulta especialmente caro en Singapur, donde alcanza los 20 euros. España mantiene uno de los precios más competitivos del grupo analizado, con unos 7 euros, mientras que Roma aparece entre las ciudades más económicas para este producto, con apenas 4 euros.

Ir al cine cuesta casi 22 euros

Una entrada para ver un estreno internacional llega a 21,6 euros en Zúrich, el precio más elevado del informe. En España la media ronda los 10 euros, mientras que Yakarta ofrece las entradas más económicas, con apenas 2,8 euros.

Llenar el depósito

El combustible presenta algunas de las mayores diferencias. Hong Kong registra el litro de gasolina más caro del estudio, con 3,36 euros, más del doble que España, donde oscila entre 1,50 y 1,53 euros. En El Cairo, por el contrario, cuesta apenas 39 céntimos por litro.

El iPhone, más del doble

Ni siquiera la tecnología escapa a estas diferencias. El iPhone 17 Pro alcanza los 2.245 euros en Turquía, el precio más alto del mundo. En España ronda los 1.326 euros, mientras que Japón y Corea del Sur son los únicos mercados donde resulta incluso más barato que en Estados Unidos.

Comer fuera

Una cena para dos personas en un restaurante de gama media cuesta alrededor de 129 euros en las ciudades suizas, más del doble que en España, donde la factura media asciende a 60 euros. En Yakarta, en cambio, la misma comida apenas cuesta 15 euros.

Una cerveza vale seis veces más

Las diferencias también llegan a la barra del bar. Una cerveza de medio litro cuesta 4,6 euros en Australia, 3,9 euros en Singapur y apenas 80 céntimos en Shanghái. En España continúa siendo relativamente asequible: 1,07 euros en Madrid y 1,27 euros en Barcelona.

Japón deja de ser el más caro

Más allá de las curiosidades, el estudio concluye que el mapa mundial de los precios está cambiando rápidamente. Japón ha dejado de ser uno de los países más caros del mundo tras años de baja inflación y la depreciación del yen, mientras que ciudades como Tel Aviv han escalado posiciones por el encarecimiento generalizado del coste de la vida.

Deutsche Bank recuerda además que el precio de un producto solo cuenta una parte de la historia. El poder adquisitivo, los salarios, la fiscalidad y el coste de la vivienda determinan hasta qué punto esos bienes son realmente asequibles para los residentes.