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Macron y Mohamed VI luchan por la final del Mundial 2030 en Marruecos ante la pasividad del Gobierno de España

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto al Rey de Marruecos, Mohamed VI, en Rabat

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto al Rey de Marruecos, Mohamed VI, en RabatAFP

En el seno de la FIFA, revolucionada por la intentona de Infantino de vender el Mundial a inversores que son familiares de Donald Trump, sorprende que el Gobierno español no defienda expresamente al Bernabéu como sede de la final de la Copa del Mundo 2030. Los ayudantes del díscolo Infantino, que son quienes han frenado el golpe de estado de su presidente, comentan que es la única vez en la historia que un país no defiende una sede suya para la gran final de una Copa del Mundo. Dice muy poco de nuestro Gobierno. La causa es que Pedro Sánchez tuvo que presentar también la candidatura del Camp Nou, exigido por los partidos catalanes que le mantienen en el poder.

Y esa dependencia le ha impedido postularse firmemente por el Bernabéu. El presidente de España ha demostrado ante la FIFA una indefinición total y constante. Y las comparaciones son odiosas. Marruecos y Francia nos ganan por goleada en labor diplomática gubernamental. Macron apoya a Mohamed VI en la solicitud de organizar la final en el nuevo estadio de Casablanca con capacidad para 115.000 espectadores, construido por empresas francesas y marroquíes con capitales mixtos de diferentes porcentajes. Ellos no dan puntada sin hilo mientras el gobierno español ni sabe dónde está.

Menos mal que el Real Madrid, tanto en la democracia actual como en la dictadura de antaño, se encarga de realizar los trabajos diplomáticos que el Gobierno español no sabe o no quiere hacer. El abuelo de nuestro Rey, Don Juan, decía que el Real Madrid fue el mejor diplomático de España durante décadas. Ahora se fotocopia la misma situación. La historia se repite. Es Florentino Pérez quien ha trabajado desde hace mucho tiempo para colocar al Bernabéu como sede favorita de la gran final de un Mundial que lidera España como cabeza principal de la organización.

En la FIFA expusieron que la sede madridista era la opción número uno, porque no había mejor coliseo en el mundo que el de Chamartín. Pero las elecciones a la presidencia de la FIFA son un elemento disgregador que Mohamed VI y Macron aprovechan para intentar conseguir su objetivo, mientras el Gobierno español está de vacaciones.

África apoya a Infantino gracias a Marruecos

Mientras nuestro Gobierno no hace nada y mira desde la playa, Infantino ha convocado a la FIFA en Marruecos para salvar su pescuezo y lograr los apoyos necesarios para una relección presidencial en marzo que tiene complicada. En vez de organizar la cumbre en España, país que lidera el Mundial 2030, el presidente de la FIFA y su núcleo duro se reunieron en Marruecos, con Mohamed VI al mando. Infantino consiguió, de la mano del Rey marroquí, que todo el continente africano apoye su próxima candidatura a las elecciones en la FIFA.

Tras la dura protesta de su principales colaboradores en la Federación Internacional de Fútbol Asociado, todos han unificado fuerzas para seguir al mando. Arsène Wenger y el CEO de la FIFA, Mattias Grafström, que criticaron a su presidente con firmeza y se desmarcaron de él, han cerrado filas para seguir en sus sillones oficiales. Ahora solo dicen que cometieron errores que no se repetirán. Todo ello, en Marruecos, con Mohamed VI de anfitrión.

Infantino con Mohamed VI

Infantino con Mohamed VI

El Rey marroquí se apunta el tanto del apoyo del continente africano. Bastantes federaciones de Asia y, cómo no, la AFA argentina, también le secundan. En el otro frente de la batalla, la UEFA, la CONCACAF americana y la Federación de Jordania se manifiestan abiertamente en contra. Destacamos a la Federación jordana porque su presidente, Ali Bin Al Hussein, hermano del Rey Abdullah, ha acusado a Infantino de hacerles chantaje y decirles que les pagarán el dinero que la FIFA les debe si le apoyan en su candidatura.

Ali Bin Al Hussein fue el rival de Infantino en los anteriores comicios. A su vez, Ceferin, presidente de la UEFA, advierte al dirigente de FIFA que no se le ocurra borrar papeleos e informaciones mandadas por correo sobre los negocios que quería hacer con los inversores americanos para vender una porción de la Copa del Mundo a capital privado estadounidense. Amenaza Ceferin con medidas legales.

España parece el vagón de cola

Explicamos todas estas batallas de poder porque afectan al Mundial 2030 y España está fuera de juego y no participa en nada. Ni está presente, ni defiende lo suyo directamente y en primera persona. Y hay que subrayar que es España la cabeza del Mundial.

Portugal y Marruecos fueron adheridos a la organización para dar protagonismo al fútbol portugués y también a un país africano, que será el segundo del continente en protagonizar en su territorio una Copa del Mundo, después de la inolvidable cita surafricana.

España tiene la jefatura de la próxima Copa del Mundo, es la sede madre, el ariete de su organización, y no defiende con firmeza que la final se dispute en el Bernabéu, para no enfadar a los partidos catalanes. Macron y Mohamed VI sí apoyan un estadio concreto. Mientras, la Federación Española de Fútbol, que recibió la responsabilidad de ser la verdadera organizadora del Mundial y la cabeza del torneo, dice que no le consta nada respecto a que el estadio de Casablanca pueda ser la sede de la gran final.

Milagros Tolón, la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes en España, repite ese estribillo y también dice que no le consta que la sede de Casablanca pueda ser la final de la Copa del Mundo. Pero no habla de realizar ningún movimiento, porque no hacen nada. El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha salido a la palestra para pedirle al español que actúe y que defienda la final de la Copa del Mundo en Madrid. El Real Madrid trabaja en ello.

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