Decenas de inmigrantes en la playa de El Trampolín, a 7 de septiembre de 2026, en Ceuta
Ceuta mira al cielo: la llegada del lluvioso octubre aumenta la amenaza «de un estallido social»
Miles de inmigrantes malviven en la ciudad autónoma en chabolas improvisadas en las playas o en infraestructuras temporales que están lejos de poder hacer frente a las fuertes precipitaciones que se esperan para el próximo mes
El día a día en Ceuta transcurre casi esperando al siguiente minuto, la próxima hora o, si acaso, y ya hablando en el 'largo plazo', a un nuevo amanecer. Las urgencias son tales que muy pocos pueden ponerse a prever cómo afrontar la situación en las próximas semanas, pero los más sabios del lugar –que no son necesariamente los más viejos– advierten de un panorama mucho peor que el actual.
Octubre marca el inicio de la temporada de lluvias en Ceuta, uno de los meses con las mayores precipitaciones acumuladas tras el seco verano mediterráneo. No suele ser el más lluvioso del año, pero sí representa un cambio importante en el clima. Hasta el momento, la actual crisis desencadenada tras la invasión de miles de personas se ha desarrollado bajo un sol abrasador que los inmigrantes han combatido en las playas, donde han encontrado en los baños en el mar y en las duchas un aliado contra el calor.
Sin embargo, el cielo cambiará inevitablemente en unas semanas. «Aquí en octubre suele llover varios días y cuando lo hace, es muy fuerte. Ni las chabolas que han construido ellos en las playas ni tan siquiera las infraestructuras temporales habilitadas por las instituciones están lo suficientemente preparadas para resistir a tales precipitaciones. Si eso se produce, ¿cómo reaccionarán?», se pregunta una fuente consultada por este medio, con un gran vínculo con la ciudad y que en el pasado ocupó importantes cargos en la política local. «Hasta ahora se han apañado porque el clima ha sido amable y han encontrado comida y bebida, pero cuando las lluvias destapen las carencias de sus infraestructuras, o simplemente se las lleven por delante, ¿podemos asegurar que permanecerán impasibles como más o menos ha sucedido hasta ahora?», nos dice. Además, señala que la playa del Trampolín, donde se levantan los polémicos campamentos, se encuentra en la zona de la bahía norte, directamente expuesta al levante. Cuando sople viento más fuerte, habrá importantes corrientes que tumbarán los levantamientos.
Otra fuente consultada recuerda a este periódico cómo, antes de comenzar incluso el mes de octubre, pero del año 2008, las lluvias torrenciales de aquel momento arreciaron de tal manera que derribaron la valla fronteriza. La ciudad quedó anegada tras una brutal tromba de agua que impidió durante horas la circulación por carretera, suspendió las clases e inundó incluso el tanatorio, provocando el desalojo de decenas de personas de sus viviendas, que fueron alojadas temporalmente en un polideportivo.
Y es que el clima puede ser el factor determinante que aboque a la ciudad a un auténtico estallido social tras una convivencia debilitada tras semanas y semanas de crisis no resuelta en la que conviven el colapso de los recursos y una capacidad de acogida muy herida con el creciente malestar de los ceutíes, los cuales lamentan su situación de desamparo por parte de un Gobierno incapaz de poner freno a su sufrimiento casi dos meses después.
La historia siempre se repite
Las fuentes consultadas vuelven a hablar del venidero mes de octubre, pero del año 1995, cuando Ceuta y España cambiaron su percepción definitivamente de la inmigración ilegal y sus consecuencias tras los sucesos de El Ángulo. Las crónicas de la época reflejan el enfrentamiento «que desató el infierno» en la ciudad autónoma. Un campamento con cientos de inmigrantes subsaharianos que fue creciendo hasta que la chispa prendió bajo una fina llovizna que aglutinó todo el malestar a uno y otro lado.
Piedras y objetos contundentes se suceden entre la población civil y los inmigrantes, llegando a ser desalojados por seguridad los centros educativos cercanos. Los escasos efectivos policiales no pueden contener la algarabía. Se levantan barricadas y un agente de la Policía Nacional, Antonio Arrebola, cae desplomado. Ha recibido un disparo en el pecho, pero logrará milagrosamente salvar la vida tras ser operado de urgencia en el Hospital Militar. Nunca se supo quién apretó el gatillo. Finalmente, la presión policial, reforzada de urgencia con antidisturbios y guardias civiles, logró entrar en El Ángulo y desalojar a sus ocupantes. Curiosamente, en aquel año 1995 la secretaria de Estado de Interior era Margarita Robles, actual ministra de Defensa, enfrentada a Grande-Marlaska por la gestión de la actual crisis.