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La frontera de El Tarajal que separa Ceuta de Marruecos ha amanecido este miércoles tranquila y con una mayor presencia de efectivos de la Guardia Civil, aunque ha sido Marruecos quién ha blindado fuertemente su zona

La frontera de El Tarajal que separa Ceuta de Marruecos ha amanecido este miércoles tranquila y con una mayor presencia de efectivos de la Guardia Civil, aunque ha sido Marruecos quién ha blindado fuertemente su zonaEFE/ Reduan

Crónica de una alerta que quedó en nada

No hubo nuevo asalto a Ceuta, pero la amenaza sigue: Marruecos militariza su frontera más que España la suya

Convocatorias en redes, coincidiendo con la celebración de elecciones en el país vecino, y rumores por la ciudad más o menos fundados, provocaron una alarma que se desvaneció: fuerzas policiales y trabajadores de la aduana confirmaban que el día ha sido hasta el momento «muy tranquilo»

Redactores, cámaras, guardias civiles, policías nacionales e incluso trabajadores de la aduana compartían terraza este mediodía en el chiringuito a pie de playa 'Puerta de Europa', donde un par de camareros se afanaban en servir a la inusitada clientela. La mañana era tranquila, y los propios operarios confirmaban que, pese a las alertas, había habido menos movimiento en El Tarajal que cualquier otro día normal. «No perdáis el tiempo aquí, hoy no va a pasar nada», se aventuraba incluso uno de ellos a aconsejar a los periodistas que mataban el tiempo o desayunaban antes de entrar en los directos. Tampoco se han reportado movimientos significativo en la de Benzú.

Efectivamente, la frontera ceutí con Marruecos ha amanecido en calma total, y así ha seguido el resto de la mañana. La celebración de elecciones en el país vecino y el enésimo llamamiento a un nuevo asalto masivo habían puesto en guardia a todos en la ciudad autónoma, que al menos por esta vez, respira, aunque la amenaza continúa. Además, la situación en otros puntos de la ciudad dista mucho de haberse controlado, como demuestra la intervención que en la tarde-noche de ayer martes realizó la Policía Local de Ceuta en la playa de El Trampolín, donde un amplio dispositivo puso fin al mercadillo levantado por lo inmigrantes que sobre la arena se hacinan en decenas de chabolas de carácter cada vez más permanente.

Marruecos manda un mensaje

Si bien el operativo policial se había reforzado desde este martes en El Tarajal en el lado español, y más tras detectarse un movimiento más intenso de personas procedentes del África subsahariana en dirección a la ciudad autónoma en las últimas horas, ha sido Marruecos el que ha militarizado fuertemente su frontera lo que en la práctica impide cualquier tipo de intentona. De esta manera, el país alauita mandaba el mensaje que le interesaba transmitir al mundo en plena celebración de la Asamblea de la ONU (Organización de las Naciones Unidas): si sus gobernantes quieren, por mucha movilización que haya en redes sociales, puede hacer de su terreno una frontera infranqueable. Desde una colina, y armados con unos prismáticos, lo hemos podido comprobar con nuestros propios ojos: antidisturbios fuertemente armados se han sumado a la gendarmería marroquí. No se veía ningún movimiento, algo que no sucedió el pasado 30 de julio y en los días previos, para dar comienzo una crisis cuyas secuelas y heridas aún son visibles.

Un soporte militar y policial, el marroquí, que contrasta con la llamativa imagen que a día de hoy sigue presentando el espigón que montó el Gobierno central a principios de agosto, y que literalmente, hace aguas. Y es que, aunque Interior ha prometido la instalación de una barrera de carácter más permanente, la que a día de hoy sigue montada presenta importantes desperfectos, con varios de los flotadores que componen la barrera de unos 500 metros hundidos, rotos o inutilizados en distintos puntos. Es decir, que en caso de que Marruecos no hubiera colaborado, de poco o nada habría servido.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se había quejado por primera vez desde que dio comienzo esta crisis de que los controles fronterizos en Marruecos habían fallado el 30 de julio. El socialista pedía ahora al país vecino «respuestas y acciones» que por fin, parecen haberse convertido en una realidad, al menos por esta vez. Porque en Ceuta son muchos los que se mantienen alerta y son muy pocos los que cantan victoria.

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