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La cláusula del testamento que puede impedir repartir una herencia durante diez años

El Código Civil permite al testador prohibir temporalmente la división de los bienes para proteger empresas familiares, viviendas o patrimonios especialmente sensibles

No todas las herencias pueden repartirse inmediatamente tras el fallecimiento de una persona. El Código Civil permite que quien otorga testamento prohíba la división del patrimonio durante un plazo máximo de diez años, una posibilidad poco conocida que puede utilizarse para preservar determinados bienes familiares o evitar que tengan que venderse precipitadamente.

Según explican los abogados de Heritae, plataforma especializada en herencias, esta facultad existe desde hace años en la legislación española, aunque solo puede aplicarse si el testador la incorpora expresamente en su testamento. «No estamos ante una congelación automática de todas las herencias. Es una facultad que tiene el testador y que debe establecer expresamente en su testamento. Si no existe esa previsión, los herederos pueden solicitar la partición de la herencia conforme a las reglas generales», señalan desde la compañía.

La prohibición afecta únicamente a la división material de la herencia. Durante ese periodo, los herederos mantienen su condición como tales y conservan los derechos económicos que les correspondan sobre el patrimonio, pero no pueden exigir que los bienes se repartan entre ellos mientras la cláusula siga vigente. En la práctica, todos continúan siendo copropietarios de la herencia y determinadas decisiones deberán adoptarse de forma conjunta hasta que finalice el plazo fijado por el testador.

Esta posibilidad suele utilizarse cuando existe el riesgo de que una división inmediata perjudique el patrimonio familiar. Entre los casos más habituales figuran las empresas familiares, las explotaciones agrícolas o ganaderas, las viviendas con un importante valor sentimental o aquellos patrimonios cuya venta apresurada podría provocar pérdidas económicas.

El objetivo, explican los expertos, no es limitar los derechos de los herederos, sino preservar durante un tiempo la unidad del patrimonio y facilitar su gestión.

La indivisión de una herencia no está exenta de inconvenientes. Si alguno de los herederos necesita liquidez o mantiene intereses distintos a los del resto de la familia, la imposibilidad de repartir los bienes puede convertirse en una fuente de tensiones. Por ese motivo, los especialistas recomiendan valorar cuidadosamente esta opción antes de incorporarla al testamento y analizar si realmente responde a las necesidades concretas de cada familia.

Los expertos recuerdan que el testamento no solo sirve para decidir quién recibirá cada bien, sino también para establecer cómo deberá gestionarse el patrimonio tras el fallecimiento. Además de distribuir los bienes, el ordenamiento jurídico permite incorporar distintas herramientas destinadas a proteger empresas familiares, facilitar la continuidad de determinados proyectos o reducir el riesgo de conflictos entre los herederos.