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Central nuclear de Ascó.

Central nuclear de Ascó.EP

Almaraz desmonta el apagón nuclear del Gobierno: qué centrales pueden ser las siguientes en esquivar el cierre

Ascó y Cofrentes serán las próximas en afrontar el calendario mientras el Gobierno asegura que no habrá más prórrogas y los municipios nucleares reclaman el mismo trato

Almaraz I debía convertirse en 2027 en el primer reactor en caer dentro del gran apagado nuclear diseñado para España. Ya no ocurrirá. Tampoco cerrará Almaraz II un año después. La decisión del Gobierno de mantener ambos reactores hasta junio de 2030 ha borrado de un plumazo las dos primeras fechas del calendario pactado en 2019 y ha levantado la sospecha sobre el resto de cierres.

España mantiene cinco centrales nucleares en funcionamiento y siete reactores que producen conjuntamente alrededor del 20 % de la electricidad nacional. El plan acordado entre las compañías propietarias y Enresa contemplaba una retirada escalonada entre 2027 y 2035: primero Almaraz y después Ascó, Cofrentes, Vandellòs y Trillo.

La primera pieza de ese calendario acaba de moverse. Y el Gobierno insiste en que será la última. Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica aseguran que no contemplan más modificaciones y confían en que en 2030 España disponga de tal cantidad de generación renovable y almacenamiento que el debate nuclear pierda buena parte de su sentido. «Que sea tan evidente que vamos sobrados que no se dé», explican desde el departamento de Sara Aagesen.

El problema es que Almaraz ha creado un precedente. El Ejecutivo ha aceptado prolongar una central cuyo cierre estaba pactado después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) certificara que puede seguir funcionando con seguridad y ante un nuevo escenario internacional caracterizado por la volatilidad del gas y la necesidad de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Los municipios que albergan las demás centrales ya han tomado nota.

Ascó I, la siguiente de la lista

Tras la prórroga de Almaraz, Ascó I se convierte en el siguiente reactor que deberá afrontar el calendario de cierre. El reactor, situado en Tarragona, cuenta con 1.032,5 megavatios (MW) de potencia y pertenece íntegramente a Endesa. Entró en funcionamiento en los años ochenta y su autorización actual de explotación llega hasta octubre de 2030.

Su municipio ya reclama que el precedente extremeño pueda aplicarse en Cataluña. «Si se ha tomado esta decisión respecto a Almaraz, entiendo que las mismas razones servirán en su momento para las centrales de Ascó y Vandellòs», sostiene el alcalde de Ascó, Miquel Àngel Ribes, que defiende que mientras el CSN considere segura una instalación no existe razón para rechazar su continuidad.

La pregunta será especialmente relevante porque Ascó tiene dos reactores. El primero afrontaría su cierre en 2030, mientras que el protocolo sitúa el segundo en 2032. Ascó II tiene 1.027 MW de potencia y está participado en un 85 % por Endesa y en un 15 % por Iberdrola. Su actual autorización administrativa, no obstante, vence en 2031, por lo que necesitaría una nueva renovación incluso para alcanzar la fecha contemplada en el calendario.

Central nuclear de Ascó, en Tarragona.

Central nuclear de Ascó, en Tarragona.EP

Cofrentes, otros 1.092 MW en 2030

Apenas unas semanas después de Ascó I llegaría el turno de Cofrentes, en Valencia. Su autorización establece actualmente el 30 de noviembre de 2030 como fecha de cese definitivo de explotación. La instalación pertenece íntegramente a Iberdrola y, con 1.092 MW, es la central nuclear con mayor potencia eléctrica instalada de España.

Su peso es especialmente importante en la Comunidad Valenciana. La propia central cifra su producción de 2025 en 7.144 GWh, equivalente al consumo de más de dos millones de hogares y aproximadamente la mitad de la generación eléctrica de la región. También calcula que genera más de 700 empleos directos, alrededor de 1.000 indirectos y otros 1.200 durante las recargas.

La discusión sobre su continuidad, de hecho, lleva tiempo instalada en la comarca. Los alcaldes del Valle de Ayora-Cofrentes han advertido del impacto que tendría el cierre sobre una zona rural que durante cuatro décadas ha desarrollado buena parte de su actividad económica alrededor de la central.

Central nuclear de Cofrentes.

Central nuclear de Cofrentes.EP

Vandellòs y Trillo, las últimas

Más margen tienen las dos centrales llamadas a cerrar el ciclo nuclear español. Vandellòs II, en Tarragona, tiene su cierre contemplado para febrero de 2035, aunque su autorización vigente no alcanza todavía esa fecha. El reactor pertenece mayoritariamente a Endesa, con un 72 %, mientras Iberdrola controla el 28 %.

Su alcaldesa, Assumpció Castellví, también interpreta la decisión sobre Almaraz como una posible puerta para las demás instalaciones. «Es evidente que no se está preparado para poder desmantelar todas las centrales al mismo tiempo, se necesitan muchos efectivos y, por tanto, parece que la prolongación será correlativa en todas las demás nucleares», sostiene.

El Ministerio rechaza esa tesis. Transición Ecológica recuerda que los desmantelamientos duran entre diez y quince años y, por tanto, ya estaba previsto que varios procesos coincidieran. Enresa, asegura, lleva años preparándose para afrontar esa situación.

La última central del calendario será Trillo, en Guadalajara, cuyo cierre está contemplado para mayo de 2035. Cuenta con 1.066 MW y presenta el accionariado más fragmentado del parque: Iberdrola posee el 48 %, Naturgy el 34,5 %, EDP el 15,5 % y Nuclenor el 2 %.

Central nuclear de Vandellòs II, en Tarragona.

REMITIDA / HANDOUT por GREENPEACE
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
14/10/2025

Central nuclear de Vandellòs II, en Tarragona.EP

Cuatro reactores ante la misma fecha

El verdadero cuello de botella llegará en 2030. Si se mantiene la planificación actual, en cuestión de meses deberán afrontar su futuro cuatro de los siete reactores españoles: Almaraz I y II alcanzarán el 8 de junio la nueva fecha concedida por el Gobierno; Ascó I llegará a octubre y Cofrentes, a noviembre. Precisamente ahí reside la incógnita abierta por la decisión del Ejecutivo.

Almaraz ha sido autorizada a continuar porque el CSN considera segura su operación, porque el Gobierno entiende que las circunstancias internacionales han cambiado y porque mantenerla abierta permitirá reducir la utilización del gas con un impacto limitado sobre las renovables. La orden calcula que su continuidad reducirá un 7 % la generación mediante ciclos combinados en 2030 frente al escenario del PNIEC, mientras la producción renovable disminuirá un 1,4 %. Si esas circunstancias persisten dentro de cuatro años, los defensores de las demás centrales tendrán sobre la mesa el precedente extremeño.

¿Querrán las eléctricas seguir?

Pero existe otra condición que puede resultar tan importante como la posición del Gobierno: que las propietarias quieran mantener abiertas las centrales. Almaraz demuestra que una prórroga exige que las compañías la soliciten y que posteriormente obtenga el visto bueno técnico del CSN. Y la industria lleva tiempo advirtiendo de que la continuidad del parque depende también de su rentabilidad.

Foro Nuclear ha aprovechado precisamente la decisión sobre Almaraz para reclamar que el nuevo horizonte sirva para debatir el futuro de esta energía y revisar las condiciones «regulatorias, económicas y tributarias» que soportan las instalaciones. El Gobierno, por el contrario, reivindica que la extensión de Almaraz se ha concedido sin rebajas fiscales ni contraprestaciones económicas para Iberdrola, Endesa y Naturgy.

No bastará con determinar si las centrales pueden seguir funcionando, sino bajo qué condiciones están dispuestas las eléctricas a hacerlo

El pulso sobre las próximas centrales tendrá así dos escenarios: uno energético y otro económico. No bastará con determinar si técnicamente pueden continuar funcionando, sino también bajo qué condiciones están dispuestas las eléctricas a hacerlo. Los propietarios de Almaraz aseguran que invierten alrededor de 50 millones de euros anuales en modernizar la instalación y sostienen que podría operar durante muchos más años.

Incluso los alcaldes de su entorno consideran insuficiente haber llegado hasta 2030. El alcalde socialista de Almaraz, Juan Antonio Díaz, anunció nada más conocerse la prórroga que comenzarán a trabajar para extenderla otra vez. «Hoy tenemos esta prórroga; mañana empezamos todos los alcaldes, alcaldesas, compañeros y compañeras de la zona a luchar por la continuidad de la central hasta el 2040, 2050, 2060 y hasta donde corresponda», advirtió

El Gobierno sostiene que la excepción empieza y termina en Almaraz, pero después de borrar las dos primeras fechas de su calendario nuclear, cada uno de los siguientes cierres tendrá inevitablemente un precedente contra el que compararse.

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