Los españoles trabajan 231 días al año para pagar impuestos, dos más que en 2025
Civismo sitúa el Día de la Liberación Fiscal el 20 de agosto y calcula que solo 58,3 de cada 100 euros de coste laboral llegan al trabajador como salario neto
Los españoles necesitarían dedicar este año 231 días a pagar impuestos y cotizaciones antes de comenzar, simbólicamente, a generar renta para sí mismos. Es la estimación realizada por la Fundación Civismo en su informe sobre el Día de la Liberación Fiscal de 2026, que sitúa esta fecha en el 20 de agosto, dos días más tarde que el año pasado.
El indicador pretende traducir la carga tributaria soportada por los hogares a días del calendario. Para ello, Civismo toma como referencia un concepto amplio de renta familiar y contabiliza no solo el IRPF y las cotizaciones sociales, sino también la fiscalidad indirecta vinculada al consumo, los impuestos sobre la propiedad y el capital y diferentes tributos autonómicos y locales.
La cifra requiere, sin embargo, una precisión. Los 231 días equivalen matemáticamente al 63,3 % de un año, pero esto no significa que un trabajador español destine ese porcentaje de su sueldo a Hacienda. El indicador agregado utiliza como denominador la denominada «renta familiar amplia» y suma impuestos y cotizaciones soportados directa o indirectamente por el conjunto de los hogares.
La conclusión de Civismo es, en cualquier caso, que el esfuerzo fiscal continúa aumentando incluso sin nuevos Presupuestos Generales del Estado. La fundación destaca que los ingresos tributarios alcanzaron los 325.356 millones de euros en 2025, un 10,4 % más que el año anterior, mientras que el PIB nominal avanzó un 5,8 %.
La tendencia se habría mantenido durante los primeros meses de este año. Hasta mayo, los ingresos tributarios acumulados ascendían a 135.009 millones de euros, un 10,6 % más que en el mismo periodo de 2025. En términos homogéneos, el incremento fue del 9,4 %, mientras que la recaudación homogénea por IRPF avanzó un 10,7 % y las retenciones sobre rendimientos del trabajo y actividades económicas aumentaron un 9,7 %.
Uno de los factores que Civismo identifica detrás de este incremento es la denominada progresividad fría del IRPF. Cuando los salarios aumentan nominalmente para compensar la inflación pero los parámetros del impuesto no se actualizan en la misma proporción, el contribuyente puede terminar soportando un tipo efectivo mayor aunque su poder adquisitivo apenas haya mejorado.
A ello se suma el incremento de las cotizaciones sociales. El Mecanismo de Equidad Intergeneracional alcanza este año el 0,9 % de la base de cotización por contingencias comunes, del que el 0,75 % corresponde a la empresa y el 0,15 % al trabajador.
Solo 58 euros de cada 100 llegan al trabajador
Civismo toma como referencia un trabajador de 45 años, sin hijos ni otras personas a cargo y con un salario bruto anual de 32.446 euros. A esa cantidad hay que sumar 9.944,70 euros de cotizaciones empresariales, por lo que el coste laboral total alcanza los 42.390,70 euros anuales. Por su parte, el empleado paga 2.108,99 euros en cotizaciones y unos 5.612 euros de IRPF, según la estimación realizada por la fundación. Su salario neto queda así reducido a 24.724,91 euros.
La diferencia entre lo que cuesta el trabajador a la empresa y lo que finalmente recibe asciende a 17.665,79 euros. Es decir, de cada 100 euros de coste laboral, 58,3 euros llegan al empleado como salario neto y 41,7 se destinan al IRPF y las cotizaciones sociales.
Y la factura fiscal no termina con la nómina. Una vez recibido el salario neto, el trabajador vuelve a tributar cuando consume. Civismo calcula que el empleado utilizado como referencia soportaría aproximadamente 2.213 euros anuales de IVA, equivalentes a cerca de 33 días de su renta neta. Para esta edición, la fundación ha corregido además su metodología para extraer el IVA incluido en los precios finales en lugar de aplicar directamente el tipo impositivo sobre el gasto.
Once días de diferencia entre Madrid y Cataluña
La presión fiscal tampoco es homogénea en toda España. Según las estimaciones de Civismo, el Día de la Liberación Fiscal llegaría primero en el País Vasco, el 14 de agosto, seguido de Madrid, el día 15. En Cataluña, por el contrario, habría que esperar hasta el 26 de agosto.
La diferencia supone que un contribuyente catalán necesitaría dedicar once días más al año que uno madrileño según el indicador elaborado por la fundación. Detrás de esta brecha se encuentran las diferencias autonómicas en el IRPF, los tributos propios, las bonificaciones y la fiscalidad patrimonial.