Mohamed VI durante la presentación de los modelos de automóviles Namx y Neo Motors
El rentable, y opaco, imperio empresarial del rey de Marruecos
Bancos, aseguradoras, supermercados, mineras, el rival de la Nocilla o mandarinas – tiene patentada la variedad Nadorcott– le han convertido en el dirigente más rico de África y uno de los más acaudalados del mundo
Mohamed VI y su camarilla son arte y parte: cualquier negocio de calado necesita de su visto bueno y de su participación
Mohamed VI no ostenta solo el control político y religioso de Marruecos, sino también el económico. El monarca es el principal empresario del país, y posiblemente también su mayor terrateniente, si bien sólo existen estimaciones sobre el verdadero tamaño del entramado empresarial bajo su control. Una maraña que se extiende de manera directa sobre empresas tanto cotizadas como privadas, y de forma indirecta sobre la gran mayoría de las compañías que operan en el país.
El paraguas incluye el principal banco del país, Attijariwafa, y las aseguradora Wafa y Agma, ambas a través del conglomerado Al Mada.
Denominado hasta 2018 Societé Nationale d’Investissement (Sociedad Nacional de Inversiones, SNI), Al Mada está controlado en un 60 % por la casa real marroquí. Gestiona 17.500 millones de dólares solo de empresas cotizadas, según una reciente investigación de la revista Billionaires Africa.
SNI fue el primer motor del enriquecimiento personal del padre de Mohamed VI, Hassán II. El rey padre, fallecido en 1999, inició sus aventuras empresariales en los años 80, apoyándose primero en el sector financiero y posteriormente, a partir de 1994, en la cadena de supermercados e hipermercados Marjane, según explica una fuente con un profundo conocimiento del funcionamiento del país en aquellos años.
Al Mada controla hoy hasta 14 empresas con más de 40.000 trabajadores, repartidas por seis sectores. Sus principales ingresos los aportan las mineras Managem y Sonasid, aunque el conglomerado también es propietario de la empresa cementera Holcim Maroc, filial de la suiza Holcim. Otra de sus participadas, Teralys, se hizo en 2024 con la italiana Nutkao, el principal rival mundial de la nocilla, por 450 millones de euros.
Hassan II, padre del actual monarca
OCP, la gran empresa marroquí de fosfatos –el país posee el 70 % de las reservas mundiales, esenciales para fertilizantes agrícolas–, heredera de la española Fos Bucraa, permanece fuera de este holding. Al Mada lleva sin publicar cuentas desde 2018. Ese año declaró un beneficio semestral de doscientos millones de euros.
Al Mada gestiona también la promotora inmobiliaria Ametys y la hotelera Atlas, pero el grueso de las propiedades inmobiliarias de la corona está fuera del paraguas del holding. La propiedad de los 17 palacios reales (12 principales y otros cinco de menor entidad, aunque todos ellos «con lujos propios de Las mil y una noches», según una fuente que ha visitado tres de ellos) no es del Estado sino de la casa real, aunque los Presupuestos marroquíes financian su mantenimiento y puesta a punto, con unos costes muy cuantiosos dado que siempre están preparados para recibir al monarca o a sus próximos, con apenas un día de aviso previo.
Magnate inmobiliario
El monarca cuenta además con importantes propiedades fuera de Marruecos, sobre todo en Francia, donde tiene un castillo a 70 kilómetros de París (a la venta desde el pasado mes de febrero) además de un palacio en la capital francesa.
La casa real marroquí controla su porcentaje mayoritario en Al Mada a través de dos sociedades, Siger y Ergis. Ambas denominaciones proceden de la palabra latina regis, rey, y gestionan su participación a su vez mediante un fondo denominado Copropar, donde se ingresan los royalties fruto de la actividad de las distintas sociedades. Según Le Monde, Mohamed VI controla el 50,6 %, su hermano, el príncipe Moulay Rachid, otro 18,6 %, y sus tres hermanas, porcentajes que varían entre el 9,3 y el 11,3 %.
El castillo de Betz, en Francia, que Mohamed VI ha puesto a la venta
Siger, por su parte, también controla Les Domaines Agricoles, la empresa agroindustrial más grande de Marruecos, que hasta 2003 se denominaba directamente Les Domaines Royaux (los dominios reales). Esta compañía controla cerca de 12.000 hectáreas de tierras de cultivo con riego y produce cítricos, lácteos, miel y frutos rojos.
Tiene también los derechos de las mandarinas de variedad Nadorcott, una de las más atractivas para los productores por su sabor, y cuyas licencias controla en España a través de la Compañía de Variedades Vegetales Protegidas (CVVP). Como publicó El Debate, su cultivo en nuestro país deja entre 7 y 45 euros por cada árbol en las arcas del monarca alauí.
Mandarinas de la variedad Nadorcott, creada por el Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INRA) de Marruecos, propiedad de la familia real
Todo pasa por el Majzén
Fuera de este recuento se sitúan las participaciones del monarca en otras empresas privadas, que se intuyen muy cuantiosas por la forma en la que se hacen los negocios en Marruecos. «Nadie puede operar si no tienes un padrino en la corte, en el Majzén», explican las fuentes. El Majzén es el gobierno oligárquico que en verdad controla el país, formado por próximos al monarca, empresarios, banqueros y terratenientes, e incluye algunos extranjeros, en particular franceses.
Si el negocio propuesto interesa a algún integrante de la camarilla, éste reclamará una participación en el mismo. «El Rey no se mete en negocios pequeños, pero sí en los grandes», detalla la fuente. «Ellos quieren asegurarse una parte si tiene éxito, y si el negocio es grande, se exige también la participación de alguna empresa de la casa real», añade.
El mismo modus operandi ha servido para intentar asfixiar económicamente a Ceuta y Melilla. Sus ciudadanos «casi no tienen intereses económicos en Marruecos», explican fuentes empresariales ceutíes. En los últimos años hasta han vendido sus segundas residencias en el país vecino, puesto que la aduana prometida en 2021 por el Gobierno marroquí no ha sido más que papel mojado.
«La forma de negociar de Marruecos es totalmente distinta a la nuestra: lo que se firma sobre un papel luego no necesariamente se cumple, en absoluto», corrobora esta fuente.
La forma de negociar de Marruecos es totalmente distinta a la nuestra: lo que se firma en un papel luego no necesariamente se cumple
Mohamed VI ha ido además expandiendo el imperio empresarial en sectores como la distribución de hidrocarburos y los paneles fotovoltaicos, cuya expansión en el interior de Marruecos ha sido «descomunal» en los últimos años. Según Forbes, en 2015 su fortuna superaba los 5.700 millones de euros, aunque otras fuentes la elevan en fechas más recientes hasta el entorno de los 7.000 millones, consolidándolo como el dirigente más rico de África y uno de los más ricos del mundo.