Fundado en 1910

Viajeros en la Estación de Santa Justa, en Sevilla.Rocío Ruz / Europa Press

Tensión en Adif por las jornadas de trabajo de 12 horas y hasta cinco noches seguidas: «Luego pasan las cosas que pasan»

Empleados se quejan de «una carga de trabajo brutal» y de ausencia de carrera profesional

Los problemas en torno al operador estatal de infraestructuras de trenes (Adif), tras los retrasos de la alta velocidad y la espera acerca de la investigación del trágico accidente de Adamuz, siguen multiplicándose.

Empleados de la compañía han puesto el grito en el cielo por las jornadas de doce horas y hasta cinco noches seguidas que les toca hacer. Afortunadamente no son los maquinistas que conducen los trenes, pero sí los trabajadores de dos departamentos importantes: circulación e infraestructuras, que desarrollan funciones clave para la seguridad de los viajeros.

Estos dos departamentos reúnen unos 9.000 de los 12.000 empleados que tiene Adif, y entre sus empleados los hay que llevan a cabo tareas importantes, como abrir y cerrar las señales, pitar al tren para que salga, recibirlo... Quienes las desempeñan son como los controladores áereos, pero con los trenes. «Adif mantiene gráficos de trabajo infames que obligan al personal a realizar jornadas de 12 horas y encadenar hasta 5 noches seguidas. Esta política de desgaste extremo multiplica el agotamiento físico y mental, disparando los riesgos de accidentes de tráfico in itinere en los desplazamientos y comprometiendo gravemente la seguridad en la circulación ferroviaria», afirma Clara Vara, portavoz del sindicato CSIF.

En CSIF alertan de que puede estar comprometiéndose la seguridad ferroviaria

Vara explica que trabajando doce horas hay un buen número de empleados (calcula unos 3.000), pero aclara que el resto está nueve horas: «Y saliendo todos los días y volviendo a entrar el mismo; con una carga de trabajo brutal, porque tenemos muchísimos trenes, las infraestructuras están en muy malas condiciones, y los que están en los puestos de mando tienen que controlar trenes que a lo mejor están a 300 kilómetros, y ellos son los responsables de lo que pasa en el tren».

Por Madrid se mueven unos 5.000 trenes cada día, explica: «Son trenes que llevan mucha gente, y son situaciones muy delicadas». A ello suman «la supresión de pluses esenciales (como toxicidad y penosidad) sin compensar las condiciones de trabajo, la falta de una retribución justa por turnicidad y nocturnidad, y el mantenimiento pernicioso del tiempo de «toma y deje» como horas extra en lugar de computarlo como jornada real».

Estiman que todas estas cuestiones desembocan en la desmotivación del personal: «Si entras en un cuadro técnico, sabes que vas a cobrar lo mismo ahora que dentro de treinta y cinco años. El personal de oficinas queda atrapado sin mecanismos reales de promoción interna, limitando cualquier expectativa de mejora salarial estrictamente al IPC. No se contempla en ningún caso la implementación de una carrera personal con cursos de formación diseñados para la actualización del personal ni se valora la antigüedad ni la experiencia de los trabajadores. Entonces, la gente deja la empresa y se subcontrata a los Ineco, Tragsa... No hay formación. Quieren que uno haga el trabajo que antes hacían cinco, y no tienen formación para hacer lo que hacían cinco. Se impone una exigencia desmedida de polivalencia carente de la formación adecuada y sin un catálogo de funciones definido, fomentando una precarización encubierta Luego, claro, pasan las cosas que pasan. ¿O alguien cree que los accidentes son gratuitos?», lamenta Vara. «Me da igual que digan que han invertido millones, ¿pero en qué ha sido?», añade.

Se quiere que uno haga el trabajo de cinco, sin tener formación para ello

Se quejan también de la Acción General de Movilidad, que han denunciado ante la Inspección de Trabajo por no estar cumpliendo los plazos previstos y mantener la incertidumbre en las familias afectadas: «Es algo a lo que estás obligado a ir, y se supone, según las bases, que si te mueves dentro de una misma dirección será en un mes, y si cambias de dirección, será en tres meses. Sin embargo, tenemos gente retenida desde el año 2024, con niños pequeños que no saben dónde escolarizar, por ejemplo», sostiene Vara.

Además de todo ello, resaltan la mala situación del personal fuera de convenio: «Están súper presionados por el hecho de que, si no estás en convenio, no tienes derecho a nada. O haces lo que te digo y como te lo digo, o mañana no vas a estar en ese puesto. Hay una gran frustración entre el personal de oficina, y entre la gente mayor hay quien pide la jubilación porque no soporta esta carga de trabajo brutal. A la gente que se marcha, hay que sumar los puestos de trabajo que dejan de cubrirse porque hay funciones que antes se aprendían en la escuela de aprendices, que ya no existen, y las FP no las enseñan».

Por estos motivos y otros, CSIF propone rechazar el borrador del nuevo convenio de Adif que podría aprobarse próximamente «por maltrato profesional y por poner en riesgo el servicio público. Las condiciones planteadas ponen en peligro tanto la salud de la plantilla como la seguridad ferroviaria en todo el país».