Se trata de una persona de confianza e independiente que se encarga de hacer cumplir la voluntad del fallecido
Ni jueces ni peleas entre hermanos: la figura que resuelve el reparto de tu herencia en meses
Incluir esta persona en el testamento evita que las viviendas y empresas familiares queden bloqueadas en un juzgado
Las diferencias entre familiares al repartir una herencia son el principal motivo por el cual los trámites se bloquean durante años o terminan en costosos juicios. Para evitar que la familia termine enfrentada, el abogado experto en sucesiones Manuel Vilches aconseja dejar resuelta una figura clave en el testamento: el albacea contador partidor.
Se trata de una persona de confianza e independiente que se encarga de hacer cumplir la voluntad del fallecido y de distribuir todo el patrimonio de forma neutral.
Aunque la ley distingue entre el albacea (encargado de garantizar que se cumpla el testamento) y el contador partidor (responsable de valorar los bienes y repartirlos), es muy habitual que la misma persona asuma ambos papeles. Esta figura inventaría los bienes, paga las deudas pendientes, calcula el valor de las propiedades y decide la adjudicación final respetando siempre las reglas del testamento y la ley.
El abogado Manuel Vilches señala la norma imprescindible para elegir a la persona adecuada: «Puede ser un familiar, abogado o notario, pero no puede tener la condición de heredero». Al no recibir ningún bien de la herencia, este profesional o allegado actúa sin ningún interés personal, lo que evita acusaciones de favoritismo entre hermanos u otros parientes.
La solución para repartir casas y evitar ir a juicio
Contar con un contador partidor es especialmente útil cuando la herencia incluye bienes difíciles de repartir a partes iguales, como viviendas, fincas o empresas familiares. En estos casos, basta con que los herederos no se pongan de acuerdo sobre el valor de un piso para que el proceso quede paralizado por completo.
La gran ventaja de esta figura es que tiene el poder legal de liquidar las deudas y adjudicar los bienes sin depender del visto bueno continuo de los herederos. De esta forma, el testador evita que sus seres queridos pasen por un desgaste emocional y garantiza que la transmisión de su patrimonio se realice de forma rápida, económica y sin pisar un juzgado.