El porqué del giro de Sánchez con De Cos para el BCE: el desastre de Escrivá, aprovechado por Calviño y Cuerpo
Solo dos países de la zona euro tienen un Gobierno socialista, y las elecciones en Francia y España tampoco garantizan la continuidad. Solo nos falta que Albares se ponga a negociar
El ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.
Hace una semana, Pedro Sánchez, en una entrevista para al canal de televisión Bloomberg defendió que «sería muy positivo» contar con alguien como el expresidente del Banco de España Pablo Hernández de Cos al frente del Banco Central Europeo (BCE). La afirmación pilló a todos de sorpresa. ¿Qué había pasado desde que dijo aquello de que «Hernández de Cos ni de coña iría al BCE pues es un hombre de Rajoy» a hoy? Pues algunas cosas.
1. El desastre en Banco de España. La llegada de José Luis Escrivá al organismo regulador ha supuesto una de las mayores pifias de la legislatura. A la desbandada de directivos se ha sumado el desastre en el servicio de estudios, el departamento encargado de los análisis e investigación de la entidad.
2. Carlos Cuerpo, enemigo histórico de Escrivá, y sobre todo su mentora Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), aprovecharon la coyuntura para recuperar al denostado Cos, cuyas previsiones sobre la crisis inflacionista se han cumplido punto por punto. Escrivá ni la olió.
3. Un sondeo entre expertos del BCE reconoció que Hernández de Cos, actual director general del Banco de Pagos Internacionales, era el candidato mejor preparado para afrontar la actual crisis en Fráncfort y también según los analistas y banqueros. Guindos, que jugaba en casa, se encargó del resto.
4. Hay que recordar que, desde mayo de 2026, cuando acabó el mandato de Luis de Guindos como vicepresidente, España ya no cuenta con ningún cargo en el órgano de gobierno de la institución.
5. Aunque actual presidenta del BCE, la francesa Christine Lagarde, termina su mandato el 31 de octubre de 2027, ya ha manifestado en varias ocasiones que le gustaría no esperar hasta ese momento.
Así las cosas, el triángulo Guindos-Calviño-Cuerpo se puso manos a la obra para vencer las resistencias del presidente español. No fue difícil. Cuerpo tenía clara la apuesta desde el principio; y Sánchez tiene otros frentes abiertos en canal. Así «el candidato de Rajoy» (porque fue Mariano Rajoy el que lo nombró) pasó a ser «un presidente excepcional» y a «poseer el liderazgo, así como la capacidad y los conocimientos necesarios» para ocupar el puesto. Muy propio de esta legislatura. Pero todo no está hecho.
El Gobierno español tiene muy mala prensa en Europa. La propuesta de Yolanda Díaz para presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han dejado perpleja a media Europa. Y el BCE es la joya de la corona de la UE. Alemania y Francia nunca dejan escapar su candidatura, pero esta vez hay más cargos: la cúpula del BCE renueva tres de los seis puestos de su comité ejecutivo. Dos de esas vacantes deberían ser para Alemania y Francia. Y el tercer puesto –el que se reparten los países medianos y pequeños– tiene en Klaas Knot (Países Bajos) al auténtico contrincante de Cos.
El descarte alemán y francés tiene sus razones. En el caso alemán la debilidad de Friedrich Merz es cada vez mayor y los franceses están ocupados en otro frente. El 31 de mayo de 2027 termina su mandato el economista jefe del Banco, el irlandés Philip Lane, y el ya exgobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau (66 años), que ha dimitido un año antes de finalizar su mandato, podría servir a Macron no solo para sustituirlo, sino para que Emmanuel Moulin ya ejerza como sucesor antes de las complicadas elecciones presidenciales.
Países Bajos ya ha ocupado una vez la presidencia, y aunque el exgobernador del banco central neerlandés, Klaas Knot, tiene el apoyo de los países partidarios de una política monetaria muy restrictiva, la presencia de otro holandés, Frank Elderson, en el Comité Ejecutivo podría jugar a favor de España: o Presidencia o sustituir a Elderson.
El problema de España es otro. Solo dos países de la zona euro (Malta y Lituania) tienen un Gobierno socialista, y las elecciones en Francia y España tampoco garantizan la continuidad. Solo nos falta que Albares se ponga a negociar. ¡No lo permita Nadia Calviño!