En el segundo trimestre nos hemos comido el 87 % del déficit presupuestado para 2026
El efecto inflación, que puede ser bueno para la recaudación, está teniendo un efecto perverso para el descontrol de los gastos, que a nadie le preocupa, ni a los del Gobierno Central, ni a los de las Comunidades Autónomas
Tenemos un país que ha decidido abonarse, no a la gestión –si por gestión entendemos administrar correctamente los ingresos y aprovechar las épocas de bonanza en ingresos para ahorrar para las épocas de penuria–, sino abonarse al derroche, si entendemos por derroche, gastar como si no hubiese un mañana.
Dentro del derroche, además está el despilfarro, que viene a ser como intentar encender una hoguera con billetes de 100 euros y que, como además nos cuesta encenderla, tiramos paquetes enteros de billetes recién salidos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, y hoy lo van a ver.
Estamos en un punto en que ya todos los indicadores de la economía, salvo obviamente los del INE, nos dicen que vienen vacas flacas y en lugar de estar preparados para una posible crisis generada por una inflación, casi galopante, que ha llegado y se ha aposentado rápidamente y que está convirtiendo en estructural por el incremento de los costes de producción, seguimos haciendo el avestruz y continuamos gastando no solo todo lo que tenemos, sino que, no paramos de pedir dinero prestado, lo que hace subir la factura de intereses que tenemos que pagar sin parar.
Estamos en una situación que, como vamos a ver, se está convirtiendo en insostenible. En un solo trimestre, a pesar de que el crecimiento de los ingresos ha sido de un 8,2 %, nada más y nada menos que 2,6 veces más de la inflación acumulada a junio en los últimos 12 meses, los gastos se han disparado un 9 %.
Los ingresos del Estado español crecen en 14.120 millones de euros, con respecto del mismo trimestre del año pasado, y a la vez nuestro déficit crece un 13,1 % y se come en un trimestre el 86,6 % del déficit enviado a Bruselas para todo el 2026.
Veamos que nos ha pasado porque las cifras todas ellas son muy llamativas, pero en especial una, que son las prestaciones sociales, que crecen menos que los gastos generales, que los salarios, que los intereses de la deuda, que el resto de los gastos e incluso que las inversiones. Es decir, que la mayoría de nuestros políticos nos toman el pelo, como es habitual, diciendo que el gasto viene por el esfuerzo que se realiza en que las prestaciones sociales sean el eje de su dedicación: Mentira.
En los ingresos, podemos ver como los impuestos del segundo trimestre crecen un 7,9 %, más incluso que en el primer trimestre que crecieron un 7,2 %. En cambio, las cotizaciones sociales, que crecen un 5,5 % en este segundo trimestre, ya muestran un parón de la economía, dado que en el primer trimestre de 2026 la subida fue de un 8 %. El resto de los impuestos crecen un 18,2 %, lo que lleva a que los Ingresos del Estado español hayan subido hasta los 185.332 millones, un 8,2 %, frente a los 172.627 millones que se recaudaron entre enero y marzo cuando el crecimiento fue de un 7,4 %.
Con esos datos, que muestran que los impuestos no paran de crecer y lo hacen mucho más que la inflación, lo que vamos a ver produce miedo:
- Los gastos generales crecen un 7,8 %, mientras que en el primer trimestre lo hacían un 5,1 %
- Los salarios crecen un 7 %, mucho más que la inflación, y mantienen el crecimiento del primer trimestre. No hace falta que les diga que esta es una partida en la que la ineficiencia de la Administración Central es brutal y en donde hay que dar un tajo, sin miedo. Cada jubilación tiene que ser una amortización.
- Los intereses se han disparado un 18 %, fundamentalmente porque en el primer trimestre solo crecieron un 2,2 %, lo cual demuestra muchas cosas y no precisamente buenas.
- Las inversiones se han retenido porque solo crecen un 7,4 %, mientras que en el trimestre anterior lo hacían un 9 %.
- El resto de los gastos son un desmadre. En este trimestre crecen un 46,5 %, mientras que en el primero lo hacían un 23,5 %. Está claro que necesitan de un «podador» porque de esos 23.383 millones seguro que un 20 % son fácilmente suprimibles sin producir ningún daño.
- Y quedan las prestaciones sociales, que han crecido un 6,1 % y han llegado a los 96.712 millones, que acumulan 173.716 millones en el primer semestre y que comparado el gasto con el primer semestre y a pesar de las pagas extras, esta partida crece 0,5 puntos porcentuales menos. Esto demuestra la falacia de que el crecimiento de los gastos viene por las prestaciones sociales exclusivamente.
Con todos estos gastos nos hemos ido, en este trimestre, a 217.334 millones, con un crecimiento del 9 %. La suma de los gastos del primer semestre, que analizaré en un próximo artículo, ha llegado a los 396.324 millones, que suponen un crecimiento acumulado del 8 % y que ya nos colocan en los 825.000 millones si seguimos así en el segundo semestre y toda pinta que incluso puede ser peor.
Esta locura de gastos nos lleva a que, solo en este trimestre, hemos generado un déficit de 32.002 millones y nos hemos comido casi el 87 % del déficit previsto para 2026 que es 36.955 millones. El año pasado en el segundo trimestre nos comimos el 67 %, este año 20 puntos porcentuales más.
El efecto inflación, que puede ser bueno para la recaudación, está teniendo un efecto perverso para el descontrol de los gastos, que a nadie le preocupa, ni a los del Gobierno Central, ni a los de las Comunidades Autónomas, que han decidido aprovechar la coyuntura para seguir apretando el acelerador del gasto.
Los gastos se convierten en estructurales, los ingresos son coyunturales (Rodrigo Rato). El día que vengan mal dadas a ver de dónde sacamos dinero para pagar.