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Agentes de la Policía Nacional durante un desahucio en Madrid.EP

El calvario de Claudia, una joven propietaria a la que le han okupado su piso: «Mi inquilina lo estaba alquilando más caro»

Claudia tiene 28 años. Con tan solo 24, en 2022, después de mucho trabajar se pudo comprar un piso en un municipio al sur de Madrid. Tras un año cerrado decidió alquilarlo con una renta baja, pero ahora no puede recuperarlo.

La inquilina siempre pagaba tarde, cantidades sueltas, incluso algún mes no lo hizo. Pero ella confiaba en que acabaría cumpliendo. Hasta agosto de este año. Ahí llegaron al acuerdo de que el 1 de septiembre abandonaba el piso y le entregaba las llaves. Pero ese día la sorpresa fue mayúscula.

«No se fue. Me reconoció que llevaba meses sin vivir allí, y había subarrendado mi piso a otras personas sin mi permiso», cuenta esta joven en un post que publicó en su cuenta de Instagram. La inquilina había convertido su vivienda en un negocio. Y su nuevo trabajo era vivir de la renta que le daba el piso de esta joven madrileña.

El Debate ha podido hablar con ella, y ha relatado que los okupas son unos chicos de entre 18 y 25 años, bastante conflictivos y bien conocidos entre la policía. «Tenían un contrato que enseñaron. Le tuvieron que dar a mi inquilina 4.000 euros para entrar al piso y le pagaban unos 1.000 euros al mes. Mucho más que el dinero por el que yo se lo había alquilado a ella», narra Claudia en declaraciones a este periódico.

«He puesto varias denuncias, pero la policía solo los identificó. Me dicen que tengo que esperar a que llegue el juicio y que será un juez el que valore si tengo razón o no», lamenta. Pero ella sigue pagando su hipoteca, sus impuestos, la comunidad y el seguro.

Mientras cumple con sus obligaciones como propietario, denuncia que el sistema la ha dejado abandonada. «¿Cómo puede una persona ser propietaria de una vivienda y sentirse completamente indefensa para recuperarla cuando alguien incumple el contrato, deja de pago y además subarrienda el piso?», se pregunta.

Imagen de Claudia, la propietaria a la que han okupado su piso.Cedida

Esta joven afea que exista la creencia de que todos los propietarios son grandes empresas o fondos buitre. «Os equivocáis. A lo mejor, detrás de ese piso y esa renta, solo hay una persona trabajadora, que se levanta todos los días a las 6.30 horas de la mañana para ir a trabajar, pagar sus impuestos y ahorrar para intentar llevar la mejor vida posible». «Solo pido un gobierno que respete la propiedad privada y al que incumpla la ley, le apliquen las consecuencias oportunas», sentencia.