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Economía, mentiras y campaña electoral

Lo malo es que PP y Vox entran al trapo de las pensiones. Parece que no han aprendido

Imagen del Comité Federal de ayer, con los responsables de la subida de impuestos, el desastre en las infraestructuras y el de la invasión de Ceuta en primer plano.

Imagen del Comité Federal de ayer, con los responsables de la subida de impuestos, el desastre en las infraestructuras y el de la invasión de Ceuta en primer plano.EFE/ J.J. Guillén

Nada nuevo, aunque la campaña electoral promete. La propaganda sigue empeñada en tapar la crisis de Ceuta, que la visita de los Reyes no ha hecho más que agrandar y poner en su sitio. Se trata de enterrar las mentiras repetidas durante el verano -fragata y patrulleras incluidas- y nada como la economía, esa que dicen que va como un cohete, para despistar la campaña y a la oposición. Lo malo es que PP y Vox entran al trapo de las pensiones. Parece que no han aprendido. Pero vayamos por partes.

Empezamos por la vivienda, ese mundo fake que se inventó el Gobierno para tapar que no han sido capaces de construir un piso en ocho años de legislatura. Resulta que la semana pasada el Gobierno decidió ofrecer financiación a los fondos de inversión para que puedan construir vivienda asequible.

Nada como la economía, esa que dicen que va como un cohete, para despistar la campaña y a la oposición

Tras semanas de llamarles buitres, especuladores y no sé cuántas cosas más, ahora resulta que el llamado fondo España Crece ha decidido incluir a fondos y otros vehículos de inversión entre los beneficiarios de los préstamos del ICO para desarrollar vivienda social.

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, durante una visita a una promoción de viviendas asequibles en Palencia -¡qué foto para la historia la de esta señora con casco!- dio la gran noticia: «Podrán ser beneficiarios finales de las operaciones de financiación sociedades mercantiles, agrupaciones temporales de empresas, fondos de capital riesgo, incluyendo fondos de fondos, vehículos de inversión y cualquier otra forma jurídica mediante la que se instrumenten proyectos empresariales, de infraestructura o promoción inmobiliaria».

Realmente no sabía muy bien lo que decía -con la vivienda se hace un lío-, pero lo que hace una semana eran simples especuladores que tenían a los españoles sin casa, resulta que ahora van a percibir créditos para que puedan construir casas e impulsar aquello que el Gobierno no ha sido capaz de hacer. Atrás quedaba -un decir, porque lo declaró hace una semana- aquello de que «el problema no son los pequeños propietarios, son esos inversores que han venido a comprar barrios enteros».

Pues a esos inversores ya no se les impondrán restricciones legales ni penalizaciones fiscales, sino que les financiará el Estado. Naturalmente los ministros del Gobierno de Sumar se han echado las manos a la cabeza. Ellos querían prohibir incluso la participación de fondos de inversión extranjeros en el mercado inmobiliario nacional. Pero claro, ahora con el lío electoral que tienen, ya no sirven ni para hacer oposición a su propio Gobierno. Y esto ha sucedido solo en la primera semana de autos. Pero quedan más batallas, y la primera de ellas son las pensiones.

Pedro Sánchez aprovechó el charco en que se metió José María Figaredo para acusar a la oposición de preparar recortes en las pensiones

Pedro Sánchez aprovechó el charco en que se metió esa lumbrera de Occidente llamada José María Figaredo para acusar a la oposición de preparar recortes en las pensiones, mientras prometía nuevas subidas conforme al IPC. Una promesa electoral que no es tal, pues ya la ley establece como obligación que las pensiones se revaloricen conforme al IPC. Pero nada nuevo en la jugada del PSOE.

El partido socialista agita a los pensionistas en cada campaña electoral. Son -vergüenza me da decirlo- un mero instrumento de movilización, como lo han sido otros colectivos: médicos, docentes, sindicatos, desahuciados, etc. Ya sé que necesitan esas movilizaciones, pero resultó tan burda la manipulación que Feijóo tuvo que salir para decir que el PP garantiza la viabilidad de las pensiones y las subirá de acuerdo al IPC.

Y todo en una semana y para tapar la realidad de la Seguridad Social, que cerró 2025 con el agujero más grande de su historia, 116.100 millones de euros; mientras que el gasto en pensiones ha aumentado un 60 % desde 2018. Un desastre de gestión que comenzó con las reformas de José Luis Escrivá, otra lumbrera, que ahora está haciendo lo propio en el Banco de España. Este hubiera sido un buen debate, pero Sánchez en modo mitinero cambia el foco y dice que el PP se quiere cargar las pensiones. Y es que la economía real se lleva muy mal con la propaganda oficial. Pero hay que intentar no dejarse engañar por ella y analizar los problemas esquivando añagazas que ya conocemos de otros años.

El Instituto Juan de Mariana, al que ya me referí cuando publicó su demoledor informe sobre la herencia del sanchismo, atribuye la enfermedad de la economía española al dopaje del gasto público, el sobreendeudamiento desbocado, a una confiscación tributaria sin precedentes en la historia de España y al intervencionismo en los mercados. Todo es correcto.

También reconocía que cantar victoria porque el PIB haya crecido por encima de la media comunitaria constituye una manipulación elemental de la teoría económica, pues lo que verdaderamente define el nivel de vida de los ciudadanos es la productividad del trabajo y el comportamiento de la renta disponible por habitante. Pero de esto tampoco oiremos hablar en la campaña.

Y tampoco se hablará de las 141 subidas de impuestos ni de la no deflactación del IRPF, que ha detraído más de 11.000 millones de euros del bolsillo de los hogares de rentas medias. ¡Pobres clases medias!

En la campaña no se hablará de las 141 subidas de impuestos ni de la no deflactación del IRPF, que ha detraído más de 11.000 millones de euros del bolsillo de los hogares de rentas medias

Por último, me gustaría recordar que la deuda pública ha aumentado en más de 600.000 millones de euros bajo el mandato de Sánchez. Puede parecer un disparate, pero es un disparate que deberemos pagar más pronto que tarde. Y si hablamos del mercado laboral, la propaganda gubernamental obviará los contratos fijos discontinuos inactivos -800.000- que no computan como parados en las listas oficiales. Así cualquiera. Pero ese invento ya no cuela.

Por todo esto, no es de extrañar que la inversión privada se mantenga un 1,5 % por debajo de los niveles previos a la pandemia (frente a un crecimiento medio del 4,8 % en el resto de la UE). El dinero se ha retirado. Como se retirará la inversión de los fondos que podrían resolver el problema de la vivienda. La inseguridad jurídica solo es comparable a ese cambio de opinión que un día te llama buitre y al día siguiente salvador. Ni en campaña electoral es tolerable tanta manipulación.

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