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La base de todo el tráfico es el bloqueo automáticoRENFE

Por qué un tren de alta velocidad puede alcanzar a otro: así funcionan los sistemas de seguridad ferroviaria

Los choques por alcance son casi imposibles, pero pueden ocurrir si el sistema entra en «modo degradado»

Viajar a 300 kilómetros por hora sobre dos raíles exige una precisión absoluta. A esa velocidad, la vista del conductor no basta para detener el convoy a tiempo. En las líneas de alta velocidad no hay semáforos junto a la vía, sino una red invisible de ordenadores, antenas y balizas que vigilan cada segundo la marcha de los trenes y activan los frenos solos si detectan peligro. Comprender este engranaje ayuda a entender qué barreras existen y qué tiene que fallar para que un tren alcance a otro por detrás.

La base de todo el tráfico es el bloqueo automático. La vía se divide en tramos cerrados llamados cantones, y rige una norma sagrada: jamás puede haber dos trenes dentro del mismo tramo. Cuando un convoy entra en una sección, los sensores detectan el peso de sus ruedas de metal y bloquean el paso al siguiente tren, obligándole a frenar con kilómetros de margen.

Por encima de esta división actúa el ERTMS, el cerebro tecnológico europeo de la alta velocidad. Mediante balizas en las traviesas y conexiones de radio constantes con el centro de control, el tren calcula en tiempo real una curva de velocidad segura.

Si el maquinista se despista, corre más de la cuenta o no empieza a frenar ante un tramo ocupado, el ordenador de a bordo toma el mando y clava los frenos de emergencia sin esperar a nadie. Como respaldo existe el ASFA, un sistema español que frena el convoy si este rebasa señales restrictivas sin permiso.

¿Por qué puede fallar este escudo?

Los choques por alcance son casi imposibles, pero pueden ocurrir si el sistema entra en «modo degradado». Si una tormenta o avería corta la señal de radio y las balizas, los trenes pierden la supervisión automática y deben avanzar muy despacio, guiados solo por órdenes verbales entre el centro de control y el conductor.

En ese escenario, una confusión en un mensaje por radio, un fallo al marcar un tramo libre o un problema de frenado sobre un carril resbaladizo pueden abrir la puerta a un alcance.