Caída de la inversión ferroviaria
La caída de la inversión ferroviaria descompone una red de alta velocidad saturada
La liberalización de la alta velocidad, con la entrada de los operadores extranjeros Iryo y Ouigo, ha llevado a máximos el número de viajeros y el uso de las infraestructuras de larga distancia. Una saturación de las vías que no ha ido acompañada de una inversión suficiente.
Los accidentes de Adamuz, el primero de la alta velocidad española, y el de Urda, el segundo, ocurrido apenas diez meses después, han ocurrido en un contexto de inversión bajo mínimos y un número de viajeros en máximos. La inversión ferroviaria se desplomó con la crisis financiera, y no se ha recuperado desde entonces, a pesar de la bandera del uso de tren enarbolada por el Gobierno socialista como medio de transporte sostenible.
Esa falta de inversión ha conducido a un aumento del número de accidentes graves. Según reconoce la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria en sus últimos informes anuales, el crecimiento de incidentes potencialmente graves no se debe exclusivamente al aumento del número de viajes. La ratio entre el número de accidentes y el número de kilómetros recorridos en 2025 es solo superior a 2023, los años con el indicador en máximos.
A pesar de la falta de inversión, el número de viajeros no ha dejado de aumentar, saturando la red ferroviaria. En 2025, 44,5 millones de viajeros utilizaron la alta velocidad, un 12 % más que el año anterior y el doble que en 2019, último año previo a la pandemia y a la liberalización del sector, según el Informe anual del sector ferroviario de la CNMC.
Los viajeros fueron 14,4 millones en el corredor Madrid-Barcelona, 6,2 millones en el Madrid-Valencia, 5,9 millones en el Madrid-Sevilla, 5,8 millones en el Madrid-Málaga y 4,5 millones en el Madrid-Alicante. Los dos accidentes mortales han ocurrido en la línea Madrid-Sevilla, la más antigua de todas, inaugurada en 1992.
A pesar de que el Gobierno se apresuró en la misma mañana del accidente de Urda a culpar del accidente a un error humano, el presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil, José Trigueros, señaló directamente al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
«Es una vergüenza cómo están nuestras infraestructuras», sostuvo Trigueros. Aunque el maquinista «se salte un semáforo», el presidente de la asociación ha insistido en que «el sistema, automáticamente, si funciona bien, detiene el tren».