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El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.EP

Óscar Puente, el hombre que pudo suceder a Sánchez y deja Transportes marcado por 115 muertos

El ministro, que llegó a figurar entre los posibles relevos del presidente al frente del PSOE, dimite tras Adamuz y Urda después de una etapa marcada por las polémicas y los problemas ferroviarios

Hace apenas unas semanas, Óscar Puente figuraba entre los favoritos para suceder a Pedro Sánchez al frente del PSOE. Su nombre había entrado en las quinielas para liderar el partido cuando el actual presidente abandonara la primera línea política. Este martes, sin embargo, el futuro del hasta ahora ministro de Transportes ha dado un giro inesperado. Tras casi tres años en el Gobierno, ha presentado su dimisión después de dos tragedias ferroviarias que han dejado 115 fallecidos.

Ha sido al término de una comparecencia de cuatro horas ante la Diputación Permanente del Congreso, después de defender su gestión, reconstruir los errores que precedieron al accidente de Urda y explicar las medidas extraordinarias aprobadas por el Gobierno para reforzar la seguridad ferroviaria. Puente ha leído su renuncia al finalizar la sesión, sin haberla anunciado durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrada unas horas antes.

«Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año», ha afirmado. Una decisión que ha justificado por «dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas», con independencia de que pueda tener responsabilidad directa en las causas de los siniestros.

Su cercanía política a Pedro Sánchez, su defensa del presidente y su capacidad para enfrentarse a la oposición le habían convertido en uno de los dirigentes socialistas con mayor proyección nacional. El pasado septiembre, en una entrevista en Radio Cable, fue preguntado por la posibilidad de convertirse en el próximo secretario general del partido.

«No quiero ser el sucesor de Pedro Sánchez», respondió. Sin embargo, cuando se le preguntó si podía asegurar que nunca lo sería, dejó abierta la puerta: «No lo sé».

Puente explicó que suceder al presidente no era su «aspiración» ni su «ambición», pero recordó que tampoco había planeado convertirse en ministro cuando era alcalde de Valladolid. De hecho, aseguró que había rechazado en dos ocasiones las propuestas de Sánchez para incorporarse al Gobierno.

«La vida no es lo que planificas, sino lo que te pasa cuando haces otros planes», señaló entonces, antes de ponerse a disposición de lo que pudiera necesitar su partido.

La posibilidad seguía sobre la mesa hasta hace apenas unos días. El 26 de octubre, durante un desayuno informativo, Puente volvió a negar que ambicionara suceder a Sánchez, aunque reconoció que los planes personales no siempre se cumplen. También hizo notar que, si los periodistas le preguntaban por la sucesión y no a otros dirigentes, sería por algún motivo. Dos días después se produjo el accidente de Urda.

De Valladolid al enfrentamiento con Feijóo

Nacido en Valladolid en 1968, licenciado en Derecho y abogado de profesión, Puente ingresó en el PSOE en 1990. Su trayectoria institucional comenzó como concejal en el Ayuntamiento de Valladolid, cuya Alcaldía alcanzó en 2015. Gobernó la ciudad durante ocho años, hasta que las elecciones municipales de 2023 y el posterior acuerdo entre PP y Vox le apartaron del cargo.

Sin embargo, su salida del Ayuntamiento no frenó su carrera política. En septiembre de 2023, Sánchez le encargó la réplica socialista a Alberto Núñez Feijóo durante su investidura fallida en el Congreso. Aquella intervención, especialmente dura con el candidato popular, le proporcionó una notable exposición nacional y consolidó su perfil como uno de los primeros espadas del PSOE.

Dos meses después, Sánchez le nombró ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, uno de los departamentos más importantes del Gobierno por su volumen de inversión pública que venía marcado por la sospecha tras la etapa de José Luis Ábalos.

Las polémicas del ministro tuitero

Su llegada a la primera línea no aminoraron su estilo locuaz y provocativo. Al contrario, sus enfrentamientos con dirigentes de la oposición, periodistas y usuarios de las redes sociales se convirtieron en una constante. Especialmente intensa fue su actividad en X, antes Twitter, donde publicaba personalmente sus mensajes y respondía con frecuencia a quienes cuestionaban su gestión o criticaban al Gobierno.

En junio de 2024 protagonizó una de sus polémicas más sonadas al llamar «saco de mierda» a Vito Quiles, después de que este difundiera una información sobre el supuesto uso indebido de un vehículo oficial. El PP llegó a reclamar su cese por aquellas palabras.

Ese mismo año, unas declaraciones de Puente sobre el presidente argentino Javier Milei desencadenaron una crisis diplomática entre España y Argentina.

Su actividad en las redes también le ocasionó críticas por el tono empleado para responder a las incidencias ferroviarias. El ministro defendía su derecho a intervenir en el debate público sin renunciar a su estilo personal. En marzo de este año, incluso publicó un vídeo para explicar cómo utilizaba X. Reconoció entonces que en ocasiones se calentaba y se excedía en sus respuestas, además de admitir que bloqueaba a numerosos usuarios.

Un Ministerio bajo presión

Al margen de las polémicas, su etapa en Transportes estuvo marcada por las dificultades del sistema ferroviario. Los retrasos, las averías y las incidencias en los servicios de alta velocidad y Cercanías provocaron numerosas críticas a Renfe y Adif.

Puente defendió reiteradamente que el Gobierno estaba realizando un esfuerzo inversor para renovar unas infraestructuras que, según sostenía, arrastraban años de mantenimiento insuficiente. También reivindicó el aumento de las plantillas y los proyectos de modernización tecnológica.

La liberalización de la alta velocidad había incrementado notablemente el tráfico ferroviario, mientras el Ministerio trataba de compatibilizar la circulación de más trenes con las obras de renovación y la implantación de nuevos sistemas de seguridad.

El 18 de enero de 2026, el accidente de Adamuz, en Córdoba, dejó 46 fallecidos. De las críticas por los sucesivos caos ferroviarios se pasó a una tragedia que necesitaba cobrarse responsables políticos. Puente aguantó como pudo, pero el accidente de Urda el pasado 28 de octubre volvió a situarlo en el centro de la polémica.

Desde el primer momento, el hasta ahora ministro de Transportes señaló a Adif, y concretamente a uno de los trabajadores del centro de control de Atocha, como responsable de un accidente que ha dejado por el momento 69 fallecidos.

Drama hasta el último minuto

Su salida, de hecho, ha sido llamativa. Este martes por la mañana compareció ante los medios después del Consejo de Ministros para presentar un paquete de ayudas de 30 millones de euros a las víctimas de Urda y un plan extraordinario de seguridad ferroviaria.

Horas después acudió al Congreso para dar explicaciones sobre el accidente. Durante buena parte de su intervención defendió la actuación del Gobierno, los 780 millones destinados a renovar la línea Madrid-Sevilla y el aumento de los trabajadores de los centros de control.

También respondió a las críticas de los grupos parlamentarios, explicó las condiciones laborales del controlador que estaba de servicio el día del accidente y reconoció que, sin la caída del LZB, la colisión no se habría producido.

Fue al final de la comparecencia, después de cuatro horas de explicaciones y réplicas, cuando leyó su decisión de abandonar el Ministerio. La dimisión llegó después de que tanto la oposición como buena parte de los socios parlamentarios del Ejecutivo hubieran reclamado su salida y dejó totalmente en ridículo a su compañero Patxi López, que unas horas antes había defendido con vehemencia su gestión.

Puente se marcha sin que las investigaciones sobre Adamuz y Urda hayan concluido y sin que se hayan determinado definitivamente las responsabilidades por ambos accidentes.

El dirigente socialista que hace apenas unas semanas no cerraba la puerta a suceder a Sánchez deja ahora el Gobierno tras sendos accidentes que han provocado 115 muertos en apenas nueve meses. Lo hace además con la sombra de la sospecha por la publicación de los audios del centro de control que señalaban a uno de los trabajadores como responsable de la tragedia. Esa filtración, precisamente, coloca al exministro en una situación comprometida ya que se trata de actuaciones procesales declaradas secretas. Será la Justicia la que determine su responsabilidad.