Doctores Martínez, Melian, Arribas, Oliete y Carbonell
Día Mundial del Cáncer de Colon
Dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal y sangre en heces: señales de alerta del cáncer de colon
Los especialistas subrayan la importancia del test de sangre oculta en heces a partir de los 50 años, una prueba sencilla que permite detectar el tumor en fases iniciales y aumentar significativamente las posibilidades de curación
Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer colorrectal será el tipo de tumor más diagnosticado en España durante 2026, con una previsión de 44.132 nuevos casos. Esta cifra implica que más de 120 personas recibirán este diagnóstico diariamente.
Pese a la alta incidencia, los avances en investigación y, particularmente, los programas de cribado mediante test de sangre oculta en heces a partir de los 50 años constituyen «el mejor arma» para detectar la enfermedad en estadios iniciales, cuando el porcentaje de curación es del 90 %. Se calcula que la correcta implantación y participación en estos programas de cribado podría reducir hasta un tercio la mortalidad por este tumor, lo que se traduciría en aproximadamente 3.600 vidas salvadas anualmente en España.
Síntomas y factores de riesgo
Aunque en muchas ocasiones el cáncer colorrectal no produce síntomas identificables hasta etapas más avanzadas, el Dr. Melián, médico adjunto del Servicio de Oncología Médica de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología (IVO), señala entre las principales señales de alerta el dolor abdominal, los cambios en el hábito intestinal (estreñimiento, diarrea), la sensación de inadecuado vaciamiento intestinal, el sangrado con o sobre las heces y la pérdida de peso inexplicable por otras causas.
Junto al envejecimiento, existen factores directamente vinculados con el incremento de la incidencia del cáncer colorrectal como son la dieta, la predisposición genética y los hábitos de vida no saludables. La Dra. Carmen Martínez Lapiedra, jefa clínica de la Unidad de Digestivo del IVO, explica que una ingesta elevada de carnes rojas y procesadas, combinada con un bajo consumo de fibra y cereales integrales, así como el hábito de fumar y beber alcohol, están asociados con un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Presentan un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad las personas con antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal
Por el contrario, adoptar una dieta mediterránea, rica en fibra, frutas y verduras, junto con la ingesta regular de lácteos y la práctica habitual de ejercicio físico, ejercen un efecto protector.
También presentan un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad las personas con antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal, con historial personal o familiar de cáncer colorrectal o de pólipos en el colon, así como quienes padecen síndromes hereditarios asociados a este tipo de cáncer.
Pese a que existen algunas alteraciones genéticas que influyen en la aparición precoz del cáncer colorrectal y con un componente hereditario, estas entidades de predisposición genética al cáncer son muy poco frecuentes, representando menos del 5 % de los casos de cáncer colorrectal.
La importancia de los programas de diagnóstico precoz
Por esta razón, es de vital importancia el cribado poblacional mediante test de sangre oculta en heces a partir de los 50 años. Se trata de una prueba sencilla que el paciente realiza en su domicilio y que permite detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces- no visibles a simple vista-, lo que podría indicar la presencia de pólipos o cáncer colorrectal.
Si el resultado es positivo, se debe realizar una colonoscopia, que la Dra. Martínez Lapiedra describe como «el método más preciso para diagnosticar esta enfermedad, permitiendo la detección y extirpación de pólipos para prevenir su transformación en cáncer, así como la toma de biopsias de áreas sospechosas».
Doctores Oliete, Martínez, Melian, Arribas y Carbonell
Aunque la cobertura del cribado ha ido aumentando de manera gradual, la Dra. Martínez Lapiedra advierte que sigue siendo «insuficiente y presenta variaciones entre las distintas regiones». La tasa nacional de participación se sitúa entre el 38 y el 44 %, «por debajo del umbral recomendado por las directrices europeas».
Cirugía
Las técnicas quirúrgicas han evolucionado en los últimos años hacia procedimientos cada vez menos invasivos, lo que permite acelerar la recuperación y mejorar la calidad de vida del paciente a lo largo del proceso de la enfermedad. En este contexto, la cirugía robótica se ha consolidado como el máximo exponente de la cirugía mínimamente invasiva.
El abordaje del cáncer colorrectal ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y el IVO ha sido protagonista
El Dr. Fernando Carbonell Castelló, médico adjunto del servicio de Cirugía General y Digestiva del IVO, destaca que la cirugía robótica «supone una clara mejoría en la capacidad del cirujano para realizar la intervención, con mejor visión, capacidad de movimientos y mayor seguridad». Esto mejora los estándares de calidad de la cirugía y acelera la recuperación del paciente. El IVO cuenta con dos robots Da Vinci y, desde el año 2019, realiza cirugía robótica del cáncer colorrectal con «una experiencia acumulada significativa y resultados claramente positivos que mejoran los estándares de calidad en la atención integral del cáncer de colon».
Como explica el Dr. Carbonell, existen otros tratamientos quirúrgicos que están consiguiendo buenos resultados, como el tratamiento quirúrgico de la metástasis de hígado, pulmón, peritoneo o recidivas y la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica. «Esto ha permitido conseguir que pacientes que antes tenían mal pronóstico, ahora estén libres de enfermedad o tengan la enfermedad controlada y sobrevivan muchos años con muy buena calidad de vida», asegura el médico adjunto del servicio de Cirugía General y Digestiva del IVO. También ha sido muy importante la medicina perioperatoria, «se trata de conseguir optimizar el estado de salud del paciente para afrontar tratamientos quirúrgicos que muchas veces son complejos».
Se trata de conseguir optimizar el estado de salud del paciente para afrontar tratamientos quirúrgicos que muchas veces son complejosMédico adjunto del servicio de Cirugía General y Digestiva del IVO
Contrario a la creencia de que todos los tumores de colon requieren una ostomía permanente, el Dr. Carbonell aclara que este procedimiento se realiza en casos excepcionales y únicamente cuando es estrictamente necesario. «Actualmente, estos pacientes disponen de dispositivos avanzados y atención especializada de enfermería, lo que les permite mantener una buena calidad de vida», subraya.
Radioterapia como parte del tratamiento del cáncer en recto
En el abordaje del cáncer de recto, la radioterapia también desempeña un papel relevante dentro del tratamiento multimodal. Como explica el Dr. Arribas, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del IVO, este tratamiento se integra en la secuencia terapéutica que previamente define el Comité de Tumores y puede utilizarse en distintas situaciones clínicas. Por un lado, se emplea antes de la cirugía para mejorar el control local del tumor, mediante esquemas de radioterapia preoperatoria de ciclo corto o largo, o después de la intervención quirúrgica en función de cada caso. En determinados pacientes seleccionados, incluso, puede lograrse el control de la enfermedad sin necesidad de cirugía, lo que se conoce como tratamiento conservador del cáncer de recto, siempre dentro de un abordaje multidisciplinar.
En el abordaje del cáncer de recto, la radioterapia también desempeña un papel relevante
Además, la radioterapia se utiliza en el tratamiento de oligometástasis (cuando existen pocas lesiones metastásicas) mediante técnicas de radioterapia corporal de alta precisión, que permiten alcanzar tasas de control elevadas. Por último, también tiene un papel importante como tratamiento paliativo para aliviar síntomas como el dolor o el sangrado tumoral, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida del paciente.
Cuidado integral para acompañar al paciente durante todo el proceso oncológico
La Unidad de Bienestar Oncológico del IVO ofrece un enfoque de cuidado integral que acompaña al paciente con cáncer y a su entorno familiar desde el inicio de la enfermedad. Este modelo integra de forma coordinada distintas disciplinas: salud mental, fisioterapia, nutrición y ejercicio físico, con el objetivo de atender las necesidades físicas y emocionales en cada etapa del tratamiento. La creciente demanda de este tipo de atención se refleja en la actividad de la Unidad, que en 2025 atendió a más de 1.250 pacientes.
La Dra. Elena Oliete, responsable de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO, explica: «Nuestro objetivo es acompañar al paciente y a su familia desde el inicio de la enfermedad de una manera flexible e individualizada, dando respuesta a las necesidades que van surgiendo y adaptándonos a cada momento y a cada persona».
Nuestro objetivo es acompañar al paciente y a su familia desde el inicio de la enfermedad de una manera flexibleResponsable de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO
La integración de todas estas especialidades en un mismo espacio facilita un enfoque coordinado y ordenado, con una comunicación fluida entre profesionales y la posibilidad de realizar valoraciones conjuntas cuando se requiere. Este modelo permite que el paciente sea atendido simultáneamente por distintos especialistas que diseñan conjuntamente un plan personalizado ajustado a sus necesidades.
Cuando la cirugía forma parte del tratamiento, la Unidad participa en la optimización previa del paciente mediante un abordaje conjunto desde nutrición, salud mental, fisioterapia y ejercicio físico mejorando su estado general y preparándolo para la intervención.
El acompañamiento comienza con el cribado de necesidades del paciente, y se mantiene durante toda la evolución de la enfermedad, adaptándose a cada etapa del tratamiento. La Unidad también impulsa actividades grupales que favorecen el intercambio de experiencias entre pacientes y generan espacios de comunicación y apoyo compartido, reforzando el enfoque integral del bienestar oncológico.
Investigación y medicina de precisión
En los últimos años, los avances científicos han permitido desarrollar tratamientos cada vez más precisos, efectivos y personalizados para el cáncer colorrectal. Gran parte de estos progresos se apoyan en los ensayos clínicos, fundamentales para desarrollar nuevas terapias, mejorar las ya existentes y facilitar el acceso de los pacientes a la innovación terapéutica.
El Dr. Melián destaca que estos ensayos «permiten la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos, mejoran los existentes y ofrecen a los pacientes acceso a la última innovación terapéutica».
Estos ensayos permiten la investigación y desarrollo de nuevos tratamientosMédico adjunto del Servicio de Oncología Médica de la Fundación Instituto Valenciano de Oncología
Uno de los principales ejes de estas investigaciones es la Medicina de Precisión, que, según explica el Dr. Melián, «consiste en conocer molecularmente la enfermedad para individualizar el tratamiento de cada paciente. Esto determina el tipo de fármacos que empleamos, que pueden incluir terapias dirigidas contra genes específicos o tratamientos de inmunoterapia capaces de activar el sistema inmunológico para que combata la enfermedad directamente».
Una vez confirmado el diagnóstico, resulta fundamental personalizar el tratamiento. Esta individualización se lleva a cabo a través de comités multidisciplinares que reúnen a cirujanos, oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, radiólogos, médicos nucleares, especialistas en digestivo, patólogos, biólogos moleculares y psicólogos. Juntos, toman decisiones de manera coordinada, definiendo una estrategia terapéutica adaptada a las características clínicas, patológicas y moleculares del tumor de cada paciente, «considerando también sus preferencias y deseos», subraya el médico adjunto del Servicio de Oncología Médica del IVO.
Evolución de la enfermedad en los últimos 50 años
En los últimos 50 años, coincidiendo con el medio siglo de trayectoria del IVO, el abordaje del cáncer de colon y recto ha experimentado una transformación profunda, tanto en la prevención como en el diagnóstico y el tratamiento.
Como explica la Dra. Martínez Lapiedra, la prevención ha evolucionado: ha pasado de centrarse principalmente en la modificación de los hábitos alimentarios y del estilo de vida a incorporar progresivamente, desde principios de los años 2000, programas de cribado poblacional. La evidencia científica demuestra que dichos programas han contribuido a reducir la mortalidad por cáncer colorrectal. A esto se suma el avance en la identificación de factores genéticos, que ha permitido desarrollar estrategias de seguimiento más intensivas en personas con mayor riesgo.
En paralelo, el tratamiento ha evolucionado hacia una medicina cada vez más personalizada. Como señala el Dr. Melián, en las últimas dos décadas se han incorporado nuevos fármacos como el oxaliplatino y el irinotecán, junto a terapias dirigidas basadas en anticuerpos monoclonales que actúan sobre dianas específicas del tumor. Además, herramientas como la biopsia líquida y la secuenciación genética permiten identificar biomarcadores y seleccionar tratamientos más precisos, incluida la inmunoterapia en determinados perfiles tumorales.
La tecnología, la superespecialización de los cirujanos y el trabajo en equipos multidisciplinares han permitido mejorar mucho los resultados y aumentar las posibilidades de curaciónResponsable de la Unidad de Bienestar Oncológico del IVO
La cirugía también ha vivido avances decisivos. La introducción de técnicas como la escisión total del mesorrecto y el desarrollo de la cirugía mínimamente invasiva, laparoscópica y robótica, han mejorado la seguridad de las intervenciones y reducido de forma significativa las recaídas locales. «La tecnología, la superespecialización de los cirujanos y el trabajo en equipos multidisciplinares han permitido mejorar mucho los resultados y aumentar las posibilidades de curación», destaca el Dr. Carbonell.
A estos progresos se suman los avances en oncología radioterápica, especialmente en el cáncer de recto, donde la radioterapia ha pasado de tener un papel principalmente paliativo a convertirse en un tratamiento de alta precisión gracias al desarrollo de técnicas como la radioterapia de intensidad modulada o la radioterapia guiada por imagen. Como explica el Dr. Arribas, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del IVO, «estos avances han permitido administrar el tratamiento antes de la cirugía, reducir las recaídas locales e incluso evitar la intervención en algunos pacientes seleccionados».