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Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva

Parque Natural de la Marjal Pego-OlivaBruno Almela

El Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva: donde el agua escribe el paisaje

Uno de los espacios mejor conservados del litoral levantino, se postula como imprescindible para quienes buscan combinar la esencia mediterránea y la calma de la naturaleza

en colaboración con Turisme Comunitat Valenciana

Allí donde confluyen las provincias de Alicante y Valencia existe un santuario de biodiversidad: el Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva que, más que un humedal, es un vibrante ecosistema de aguas cristalinas, de 1.255 hectáreas.

Custodiado por una herradura montañosa formada por las sierras de Mostalla, Migdia y Segària, su ubicación geomorfológica convierte a La Marjal Pego-Oliva en el reino del agua y de la calma, en un destino donde la naturaleza dicta el ritmo y el turismo activo se combina con el placer de la contemplación.

Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva

El parque cuenta con una red de senderos homologados perfectamente señalizadosPedro J.Astillero

A primera vista, La Marjal se despliega como una vasta llanura verde atravesada por acequias y arrozales. Pero basta detenerse un momento para percibir la complejidad de este ecosistema. Los grandes protagonistas son los ríos Bullent (o Vedat) en el norte y el Racons (o Molinell) en el sur, sin embargo, su verdadero secreto reside en los ullals, manantiales de aguas subterráneas que brotan del suelo alimentando los ríos, manteniendo vivo el ecosistema y creando un paisaje de espejos donde el cielo se duplica.

No es de extrañar que este espacio esté protegido. Además de haber sido declarado Parque Natural, forma parte del Convenio Ramsar, de la Red Natura 2000 y es una zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

La calidad de las aguas y su gran abundancia han permitido aquí el desarrollo de una vegetación subacuática exuberante, que sirve de refugio a especies únicas en el mundo.

Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva

El Parque ofrece todo un abanico de posibilidades que permiten explorar sus rincones de forma activaPedro J.Astillero

Los «ullals» y las praderas sumergidas de macrófitos son los hábitats más importantes de este Parque Natural. Las bellas láminas de agua están habitadas por especies como nenúfares, lirios amarillos, juncos o lentejas de agua, que construyen junto con otras muchas plantas, el entorno perfecto para ser hogar de invertebrados como gambetes (camarones de río), petxinots (grandes bivalvos de agua dulce) o peces como el samarugo. Además, este es uno de los últimos reductos para el galápago leproso y el galápago europeo.

El agua procedente de los ríos circula también por la extensa red de acequias y llega hasta los marjales. Así, encontramos en la Marjal Pego-Oliva una gran diversidad de aves, sin duda una de las mayores riquezas del Parque Natural, que atrae a numerosos aficionados al birdwatching. Aquí pueden verse desde el elegante calamón, con su plumaje azul eléctrico, hasta el fumarel cariblanco, pero también cigüeñuelas, fochas, zampullines, cercetas, garzas y otras muchas especies.

El cultivo del arroz, profundamente arraigado en la zona, también ha modelado tanto el paisaje como la identidad local, y continua hoy presente en la Marjal, donde crecen variedades autóctonas de arroz de gran calidad como el bombón y el pegonil además del extenso cultivo que se realiza de la variedad bomba.

Pero el parque natural no es solo objeto de contemplación. Para los amantes del movimiento, ofrece todo un abanico de posibilidades que permiten explorar sus rincones de forma activa, ya sea a pie, en bicicleta o incluso a caballo, sin alterar el equilibrio ambiental.

Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva

El cultivo del arroz también ha modelado tanto el paisaje como la identidad localBruno Almela

El parque cuenta con una red de senderos homologados perfectamente señalizados, como la Senda del Salinar, probablemente su ruta más icónica, un recorrido sencillo que permite interpretar la flora del humedal, con un itinerario de 200 metros sobre pasarela que nos adentra en el carrizal para llegar hasta un lago con una pequeña isla en su interior.

Desde el Mirador de la Muntanyeta Verda, disfrutaremos de unas vistas panorámicas privilegiadas: el mar Mediterráneo a un lado, las cumbres de las sierras a otro, y a los pies, el mosaico de canales y arrozales de La Marjal.

Los municipios de Pego y Oliva son los anfitriones perfectos para completar la visita

La experiencia no se termina en la naturaleza. Los municipios de Pego y Oliva son los anfitriones perfectos para completar la visita. Sus cascos históricos, impregnados de herencia árabe y medieval, invitan a perderse por sus calles tras una jornada de senderismo, y cómo no, a disfrutar de la gastronomía local.

Aquí, el arroz no es solo un alimento, es cultura. El Arròs en Costra, un arroz al horno cubierto con una capa de huevo batido, destaca como plato estrella. Pero también hay que probar los figatells, pequeñas delicias de carne, hígado y especias, similares a una mini hamburguesa, pero con sabor ancestral, o las Cocas Escaldadas, masas de harina aceite y sal, cubiertas con camarón de río con tomate o espinacas.

Arroz con costra

Arròs en Costra

En definitiva, este destino se convierte en experiencia que abarca todos los sentidos. El Parque Natural de la Marjal Pego-Oliva, uno de los espacios mejor conservados del litoral levantino, se postula como imprescindible para quienes buscan combinar la esencia mediterránea y la calma de la naturaleza. Y es que, en tiempos de turismo acelerado, propone una forma pausada de mirar el mundo, de reconectar con lo esencial. Un lugar que no solo se explica, sino que se siente.

Mas información en www.comunitatvalenciana.com

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