Un señor practica con el móvil durante los talleres Competencias Digitales +60
Formación
Casi 22.000 mayores ya se han formado para no quedar fuera del mundo digital
Cerca de 22.000 personas de entre 60 y 96 años han pasado por Competencias Digitales +60 para aprender a hacer trámites, usar el móvil y ganar autonomía en una sociedad cada vez más digital. El programa, impulsado por Red.es y la Fundación ”la Caixa”, ya muestra resultados en toda España
La brecha digital ya no es solo una cuestión tecnológica, también es una barrera de autonomía, de acceso a servicios y, en muchos casos, de igualdad. Y lo que está ocurriendo con Competencias Digitales +60 demuestra que aprender a usar un móvil, pedir una cita médica o hacer un trámite online puede cambiar de verdad la vida cotidiana de una persona mayor.
El proyecto, impulsado por Red.es y la Fundación ”la Caixa”, ha formado a 21.987 personas mayores de 60 años en toda España, con talleres presenciales repartidos por las 17 comunidades autónomas y Ceuta. En total, se han impartido 2.263 talleres en 350 centros de personas mayores, organizados en tres bloques: entorno digital, gestión del tiempo libre y comunicación, y redes sociales. Entre todos ellos, el más demandado ha sido el de trámites por internet, una señal clara de dónde está hoy la principal necesidad.
Aprender para vivir mejor
Lo que hace relevante este programa no es solo el número de participantes, sino el perfil de quienes se han apuntado. Las personas formadas tienen entre 60 y 96 años, y destaca la participación de mayores de 76, que representan el 29,4 % del total. Además, cuatro de cada diez cuentan con estudios básicos o carecen de formación reglada, lo que refuerza el valor social de una formación pensada para llegar justo a quienes más la necesitan.
Personas mayores siguiendo las instrucciones de una docente en sus ordenadores
La utilidad es inmediata. Muchas de las personas participantes han incorporado herramientas ba su día a día para moverse mejor, comunicarse con su familia o resolver gestiones administrativas con más seguridad. La tecnología, en este caso, deja de ser una frontera y se convierte en una aliada para mantener independencia y calidad de vida.
El taller más pedido
Si hay una escena que resume el programa, es la de una persona mayor aprendiendo a pedir una cita médica por internet o a resolver un trámite administrativo desde el móvil. Es una imagen sencilla porque habla de algo más profundo que la mera alfabetización digital. Habla de no depender de terceros para tareas básicas, de no quedarse fuera por no dominar un lenguaje que cada vez estructura más servicios públicos y privados.
No se trata de convertir a nadie en experto tecnológico, sino de dar herramientas para desenvolverse con soltura
Ese es también el sentido del enfoque formativo de la Fundación ”la Caixa”: ofrecer recursos concretos, prácticos y útiles, adaptados a la realidad de las personas mayores. No se trata de convertir a nadie en experto tecnológico, sino de dar herramientas para desenvolverse con soltura en una sociedad digitalizada.
Más que habilidades
El impacto del proyecto va más allá de la enseñanza técnica. La Fundación ”la Caixa” subraya que la formación ha contribuido a reforzar la autonomía personal, favorecer la inclusión y crear nuevos vínculos sociales entre los participantes. En una etapa de la vida en la que el riesgo de aislamiento puede crecer, esos vínculos cuentan tanto como las competencias adquiridas.
Dos señoras aprenden a utilizar un smartphone durante los talleres Competencias Digitales +60
Por eso Competencias Digitales +60 encaja dentro de una estrategia más amplia de acompañamiento a las personas mayores. La entidad insiste en que reducir la brecha digital es una herramienta clave para garantizar la igualdad de oportunidades en una sociedad cada vez más conectada. Y los datos del programa muestran que esa apuesta no es teórica: ya ha producido un cambio real en decenas de miles de vidas.
Una respuesta necesaria
En un país donde cada vez más gestiones dependen de pantallas, contraseñas y aplicaciones, no saber moverse en ese entorno puede convertirse en una forma de exclusión. Por eso este proyecto responde a una urgencia muy concreta: que la edad no marque el acceso a la información, a la comunicación ni a los servicios básicos.
Cuando la formación se adapta a las personas, los resultados llegan
La magnitud del balance confirma que hay una demanda enorme. Y también que, cuando la formación se adapta a las personas, los resultados llegan. Cerca de 22.000 mayores ya han dado ese paso; el reto ahora es que nadie se quede atrás en la próxima ola digital.