El 1,4 % de la población de 15 años o más utiliza cigarrillos electrónicos
Encuesta de Salud de España 2025
El vapeo diario apenas alcanza al 0,6 % de la población en España, frente al 15,4 % que fuma tabaco
La Encuesta de Salud de España 2025 muestra que el tabaco convencional tiene un consumo mucho más extendido y habitual que los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado. Mientras, Sanidad quiere aprobar por real decreto nuevas restricciones para los vapeadores y otros productos relacionados
El consumo de tabaco convencional y el de los nuevos productos presentan en España diferencias tanto en su extensión como en la frecuencia de uso. El 18,2 % de la población de 15 años o más fuma tabaco, mientras que el 1,4 % utiliza cigarrillos electrónicos y el 1,6 % consume tabaco calentado. Además, entre los fumadores tradicionales predomina ampliamente el consumo diario, frente al uso mayoritariamente ocasional de las otras dos categorías. Así lo recoge la Encuesta de Salud de España 2025, desarrollada conjuntamente por el Ministerio de Sanidad y por el Instituto Nacional de Estadística.
La encuesta sitúa en el 15,4 % la proporción de personas de 15 años o más que fuma diariamente tabaco convencional, a las que se añade un 2,8 % de fumadores ocasionales. El consumo diario alcanza así el mínimo de la serie histórica: en 1993 se situaba en el 32,1 %.
La encuesta también permite observar las diferencias con los nuevos productos, cuyo consumo está mucho menos extendido que el del tabaco convencional. Además del 1,4 % que utiliza actualmente cigarrillos electrónicos, otro 2,5 % declara haberlos usado anteriormente, pero ya no. En el tabaco calentado, el consumo actual alcanza el 1,6 %, mientras que un 3,5 % señala un uso pasado.
El 18,2% de la población de 15 años o más fuma tabaco, mientras que el 1,4% utiliza cigarrillos electrónicos y el 1,6% consume tabaco calentado
La frecuencia introduce una segunda diferencia. Entre quienes fuman tabaco convencional, el 84,7 % lo hace todos los días, según un cálculo realizado a partir de los datos oficiales de la encuesta. En cambio, entre los usuarios de cigarrillos electrónicos, el porcentaje de consumo diario se sitúa en el 45,5 %, y entre los de tabaco calentado, en el 40 %. De hecho, el uso ocasional es mayoritario en ambas categorías: representa, respectivamente, el 54,5 % y el 60 %.
El contraste es aún mayor cuando se analiza el consumo diario sobre el conjunto de la población. Mientras que el 15,4 % de las personas de 15 años o más fuma tabaco convencional todos los días, el uso diario de cigarrillos electrónicos y de tabaco calentado se sitúa, en ambos casos, alrededor del 0,6 %, según una estimación calculada a partir de los datos oficiales de la encuesta sobre el uso de cada producto y la proporción de consumidores que lo utiliza a diario. En cualquier caso, estas diferencias no constituyen por sí solas una comparación de riesgos sanitarios.
Entre quienes fuman tabaco convencional, el 84,7 % lo hace todos los días
Más allá de las diferencias entre productos, la encuesta también pone de manifiesto importantes desigualdades en el consumo de tabaco convencional según el sexo y la clase social. Fuma diariamente el 18,4 % de los hombres y el 12,6 % de las mujeres. Entre los varones, la diferencia social es especialmente acusada: el porcentaje pasa del 8,8 % en la clase más favorecida al 26,6 % en la menos favorecida. Sanidad destaca que la mejora de los promedios generales no siempre implica una reducción de las desigualdades.
La regulación de los nuevos productos, en el punto de mira
Pese a su consumo minoritario, los nuevos productos se encuentran en el centro de las restricciones planteadas por el Ministerio de Sanidad. Aunque la reforma de la ley antitabaco ha decaído con la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre y la consiguiente disolución de las Cortes, Sanidad mantiene su intención de aprobar antes de los comicios el real decreto sobre fabricación, presentación y comercialización de productos del tabaco y relacionados. Son dos iniciativas distintas, con contenidos y vías de aprobación diferentes.
El proyecto de reforma de la ley antitabaco, remitido al Congreso en julio, planteaba ampliar los espacios libres de humo y equiparar, en determinados ámbitos, las restricciones a los cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con las del tabaco convencional, pero su tramitación ha quedado interrumpida. El real decreto, en cambio, no exige el visto bueno de las Cortes, así que entraría en vigor una vez fuese aprobado por el Consejo de Ministros.
Fuma diariamente el 18,4 % de los hombres y el 12,6 % de las mujeres
Entre las medidas previstas en este segundo texto figura prohibir los aromas y sabores distintos al tabaco en los cigarrillos electrónicos. También incorpora la regulación de las bolsas de nicotina y de los productos a base de hierbas calentadas. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha situado este real decreto entre las iniciativas que el departamento confía en aprobar antes de las elecciones.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia comparte con el Gobierno el objetivo de proteger la salud y prevenir el tabaquismo, pero ha pedido justificar determinadas restricciones conforme a los principios de necesidad, proporcionalidad y no discriminación. En su informe sobre el proyecto, reclamó evidencia empírica para medidas como la prohibición de sabores y advirtió de que algunas de las restricciones planteadas requieren una norma con rango de ley, no únicamente un real decreto.