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La educación En la encrucijadaFrancisco López Rupérez

La orientación profesional, una prioridad ignorada

Pese a que las estadísticas de indicadores relevantes han arrojado, año tras año, resultados francamente preocupantes, el asesoramiento en la educación secundaria ha resultado infravalorado en España durante al menos tres décadas

Act. 30 ago. 2022 - 13:44

La orientación profesional, desarrollada en el medio escolar, constituye una palanca de transformación de indudable valor en los ámbitos personal, social y económico. Y es que, con un mercado laboral cada vez más exigente y menos tolerante con los errores de ajuste entre oferta y demanda, la orientación profesional se ha convertido en un instrumento imprescindible para reducir dichos errores y contribuir a la empleabilidad de los jóvenes. El dinamismo y la complejidad del contexto socioeconómico multiplican las oportunidades de los individuos; pero, como ha señalado la OCDE, también aumentan las dificultades, las incertidumbres y la imprevisibilidad ante la cantidad de elecciones a las que habrán de enfrentarse los jóvenes a lo largo no sólo de su periodo de formación, sino también en el conjunto de su carrera profesional.

El análisis de la literatura académica disponible ha arrojado resultados empíricos del máximo interés a la hora de otorgar a dicho componente de la educación escolar la importancia que se merece –particularmente en la enseñanza secundaria– y de traducirlo en políticas efectivas. Así, en lo concerniente a los resultados educativos, la mayoría de los estudios empíricos disponibles aportan evidencias sobre la vinculación existente entre la orientación profesional y la mejora del rendimiento académico y sugieren que sus actividades tienen mayores efectos sobre el rendimiento cuando se introducen pronto y son implementadas de forma sistemática. La investigación sugiere, asimismo, que el desarrollo de la orientación profesional reduce el abandono educativo temprano, porque contribuye a incrementar el compromiso de los adolescentes con su educación y a retenerles en el seno del sistema reglado.

Por otro lado, se dispone de un amplio respaldo para la hipótesis de que la educación profesional puede ayudar a los estudiantes a comprender mejor la relación entre los objetivos educativos y los resultados laborales, lo que aumentaría su motivación y su aplicación. La mayor parte de los estudios analizados muestran, en fin, mejoras inducidas en los alumnos en cuanto a autoeficacia, autoconfianza, madurez profesional y habilidades para la toma de decisiones y para la identificación personal con una profesión.

Pero, además, la mayoría de las investigaciones basadas en estudios longitudinales –o de seguimiento de los individuos con el tiempo– revelan la existencia de una asociación entre actividades de orientación profesional en la edad escolar y resultados económicos positivos en la vida adulta, tales como niveles de empleo, estatus ocupacional o ingresos.

Sin embargo, en España la orientación profesional en la educación secundaria ha sido infravalorada durante al menos tres décadas, a pesar de que estadísticas internacionales de indicadores relevantes –tales como el abandono educativo temprano, o la tasa de graduados en educación secundaria postobligatoria, o la tasa de estudiantes de formación profesional de grado medio– arrojaran, año tras año, resultados francamente preocupantes.

En una investigación sobre orientación profesional, efectuada junto con la profesora Isabel García García, a partir de la base de datos de la pasada edición de PISA, procesamos los resultados para España y sus Comunidades Autónomas de diferentes cuestionarios cumplimentados por los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y relativos a aspectos directamente relacionados con la orientación profesional. Merece la pena destacar el hecho de que la desorientación o confusión de los alumnos españoles entre aquello a lo que profesionalmente aspiran y los estudios que esperan cursar para conseguirlo esté condicionada, sistemáticamente y de forma muy notable, por su nivel socioeconómico y cultural.

A la luz tanto de la evidencia empírica internacional, como de la generada en dicho estudio, parece claro que España tampoco ha estado aprovechando ese instrumento de equidad. Por su carácter preventivo, y no de remediación, dicho instrumento resulta potencialmente más eficiente. Sin embargo, ese mecanismo ecualizador de las oportunidades, en los planos social y económico, –con impacto sobre el medio y largo plazo– no está siendo adecuadamente utilizado.

Como nos recordaba el profesor Ismael Sanz, en un artículo recientemente publicado en La Razón, desde hace tan solo algunos años, el porcentaje de alumnos que eligen la formación profesional de grado medio ha ido aumentando de forma progresiva. Ello probablemente sea debido a la penetración, en los alumnos y sus familias, de esa idea de que sin formación no hay empleo. No obstante, y como advierte el profesor Sanz, una elevada proporción de estudiantes que inicia dichos estudios los abandona pronto. Junto con un sistema de apoyos y de incentivos insuficiente, es muy probable que una orientación profesional deficiente esté contribuyendo a ese fenómeno no deseado.

Esperemos que el desarrollo de la reciente Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de ordenación e integración de la Formación Profesional –que dedica su Título VII a la Orientación profesional– acierte en lo concerniente al medio propiamente escolar que, de conformidad con la evidencia disponible, tiene un valor singular. No obstante, a menos que esa preocupación se extienda al ámbito de la educación, y no solo al «Sistema de Formación Profesional», sus efectos positivos –particularmente sobre la población más necesitada– podrían dilatarse una vez más.

Francisco López Rupérez es director de la Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC y expresidente del Consejo Escolar del Estado

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