Fundado en 1910

Escuela Europea de BruselasEuropean School of Brussels

Una madre, sobre el catalán en las Escuelas Europeas: «El colegio se siente atrapado en un absurdo»

«No vamos a coger catalán. Y además, el Ministerio no está dando recursos para otras necesidades, como ratios, atención a necesidades especiales...», denuncia en conversación con El Debate

El pasado 10 de abril, el Consejo de Gobierno de las Escuelas Europeas aprobó que el catalán se pueda impartir como Otra Lengua Nacional en esta red de centros destinados a formar a los hijos de los trabajadores de las instituciones europeas, de diplomáticos y de trabajadores de la OTAN, en lo que supone una cesión más de Sánchez al expresidente de la Generalitat y prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont.

Esta medida, que constaba en el acuerdo entre Junts y el PSOE para investir a Sánchez presidente del Gobierno, fue aprobada por los Gobiernos de la Unión Europea con la condición de que sea España quien costee en solitario todos los gastos derivados de esta novedad educativa en las Escuelas Europeas.

El 23 de junio, las propias Escuelas Europeas fueron las encargadas de informar a los padres de los alumnos sobre la implantación de esta nueva asignatura. «La carta es de vergüenza. Por supuesto, he escrito quejándome. El propio colegio se siente atrapado en una situación absurda», reconoce ante los micrófonos de este medio. «No vamos a coger catalán, claro. Y además, el Ministerio no está dando recursos para otras necesidades, como ratios, atención a necesidades especiales...», denuncia esta madre.

Asimismo, señala que existía la opción de haber introducido el catalán como asignatura extraescolar. «¿No hubiera sido más sensato meter el catalán como actividad extraescolar? Pero claro, lo que querían era reconocimiento como lengua nacional. Y eso les da estatus de nación. Sánchez ha cedido para tener contentos a sus socios. Ha sido un premio de consolación», señala.

Según explicó Ana Collado, miembro del PP europeo, a El Debate, al haber categorizado el catalán como Otra Lengua Nacional dentro del sistema de las Escuelas Europeas, basta con que haya solo dos o tres alumnos que lo soliciten para que se tenga que crear un grupo y ofrecer la asignatura.

Esto contrasta gravemente con otras situaciones en las propias escuelas. Por ejemplo, en la sección de español en Bruselas, una de las más saturadas, hay clases con más de 30 alumnos que no se desdoblan, a pesar de la sobrecarga. Sin embargo, si apenas tres alumnos piden catalán, están obligados a abrir un grupo para esa optativa. «La gestión de los recursos que está haciendo el Ministerio es una barbaridad. Está dando prioridad a algo que no es una demanda ni una necesidad», denunció Collado.

El coste del catalán

A partir de septiembre del año 2026, los alumnos de origen español podrán solicitar recibir clases de catalán como Otra Lengua Nacional (ONL) en las Escuelas Europeas, independientemente de la sección lingüística en la que estén matriculados, y el coste que esta nueva cesión genere será asumida por todos los españoles, a los que el Ejecutivo central todavía no ha rendido cuentas sobre el monto de las arcas públicas que irá destinado a esta cuestión.
La realidad es que un profesor de una Escuela Europea proveniente de España, enviado por el Ministerio, recibe un salario mensual de aproximadamente 10.000 euros netos al mes, lo que supondría 120.000 euros de las arcas españolas al año por profesor. Contando con que hay 14 escuelas europeas repartidas por todo el viejo continente, el Gobierno español gastaría de nuestros impuestos, 1.680.000 euros al año solamente en profesorado.
Según han informado fuentes europeas, existen otros gastos que afrontar y «no hay que olvidar que estas escuelas tienen carencias, tales como la imposibilidad de desdoblar algunos grupos o la falta de psicólogos, algo que, obviamente, las familias consideran prioritario», lo que elevaría aún más la cifra anual que el Ministerio de Educación se ha comprometido a costear.
Además, para intentar lograr su objetivo y contentar a los de Puigdemont, el Gobierno «adornó su propuesta inflando las cifras de hablantes de catalán», al asegurar que es una lengua hablada por diez millones de personas, lo que significa que han incluido, por ejemplo, a los hablantes de valenciano y a los de algunas zonas de Francia e Italia.