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Varios alumnos durante un examen de la PAU 2025EP

Prueba de acceso a la universidad

Las universidades públicas madrileñas provocan el caos con sus cambios en los exámenes de Selectividad

Los responsables de la prueba de Filosofía se ven obligados a paralizar sus nuevos modelos ante el aluvión de quejas por parte de los profesores

Ya son varios los cursos en los que las pruebas de acceso a la universidad se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para alumnos y profesores. Al habitual nerviosismo ante un examen que decide en buena medida el futuro académico de los jóvenes, se suma desde hace algunos años la incertidumbre, la opacidad y la falta absoluta de consenso.

Los alumnos madrileños llegaron a ponerse en huelga el curso pasado para protestar por los retrasos de las universidades públicas en presentar esos nuevos modelos de examen. Por su parte, los docentes ejercen su derecho al pataleo cuando comprueban, año tras año, que ninguna de sus peticiones es atendida. El caso de la Historia de la Filosofía es paradigmático y se ha agravado en las últimas semanas.

La selección de los contenidos a evaluar y la elaboración de las pruebas recaen en una comisión en la que participan las seis universidades públicas de Madrid. Tienen la obligación legislativa de hacer exámenes cada vez más «competenciales», pero sus propuestas chocan con un temario amplísimo y una hora lectiva menos que otras asignaturas de 2º de Bachillerato.

Una semana ajetreada

El pasado 13 de mayo se convocó una primera reunión en la Universidad de Alcalá en la que algunos profesores pudieron conocer el nuevo modelo de PAU para Filosofía: disertación, preguntas cortas, nuevas autoras a estudiar... Una auténtica revolución que solo provocó las quejas de los docentes conectados de manera telemática.

Si los profesores habían pedido reducir el temario, se encontraron con la situación contraria; si se exigía claridad y celeridad a la hora de confirmar las modificaciones, lo anunciado por el portavoz de dicha comisión quedaba siempre como algo provisional, a la espera de ser aprobado y con vistas a noviembre, con el nuevo curso más que empezado, para ser presentado oficialmente.

La envergadura de los cambios y la falta de adecuación a las propuestas de los profesores de la materia llevaron a la Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid y a la Sociedad Española de Profesorado y Plataforma de Filosofía a emitir un comunicado conjunto mostrando el «cansancio y la indignación» de los docentes ante una coordinación universitaria que se muestra abierta a escuchar a todos, pero que hace oídos sordos a todo lo que se propone desde las aulas.

Comunicado conjunto de la SEPFi y la APFM sobre la nueva PAU de Filosofía

Las universidades dan marcha atrás

Las quejas han sido tan numerosas que, aparentemente, han dado su fruto. Los profesores que habían sido convocados a otra reunión informativa el próximo 26 de mayo en la Universidad Complutense ya han recibido un segundo correo aplazando sine die dicho encuentro. El mail remitido a los docentes que escucharon las explicaciones en la Universidad de Alcalá es todavía más evidente.

En ese correo, el portavoz de la coordinadora universitaria se disculpa y anuncia que «la información que les di en la reunión que tuvimos hace unos días debe ser olvidada». En palabras del remitente: «Los vicerrectores de las seis universidades públicas madrileñas han establecido que en el momento actual, no procede la celebración de reuniones con el profesorado de Bachillerato de Historia de la Filosofía ni de ninguna otra materia con el fin de informar acerca del diseño y características de los exámenes correspondientes al año 2027».

Como ya ha ocurrido en otros cursos, la solución a las quejas es el silencio y la política de hechos consumados. Es decir, como ha ocurrido con otras asignaturas, los responsables de la PAU presentarán los nuevos exámenes sin ningún margen de maniobra y, previsiblemente, cuando el curso ya haya comenzado. Para preparar el terreno, el mensaje reconoce «la incertidumbre que genera esta situación» y la «inquietud» generada por la nueva normativa PAU 2027.