Un grupo de niños en aun aula zamorana, en una imagen de recurso
El 63 % de los alumnos siente que estudia mucho, pero no consigue mejorar sus habilidades
El 76 % de los encuestados asegura que dedica más tiempo a aprender que hace dos años y utiliza una media de tres métodos diferentes, entre ellos herramientas de IA
La inteligencia artificial ha multiplicado las posibilidades de acceder al conocimiento, pero disponer de más información no significa necesariamente aprender mejor. El 63 % de los alumnos afirma sentirse ocupado aprendiendo sin experimentar una mejora real, mientras que el 49 % reconoce que, pese a mantener una rutina de estudio durante meses, sigue teniendo dificultades para aplicar lo aprendido en situaciones de la vida cotidiana. Así lo recoge el primer Informe de Progreso de Preply, una plataforma de aprendizaje de idiomas que analiza cómo está cambiando la formación en la era de la inteligencia artificial.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta global a más de 5.000 profesionales en activo, junto con investigaciones externas y opiniones de expertos, identifica una brecha entre la percepción de estar aprendiendo y la capacidad de utilizar los conocimientos adquiridos. El informe advierte de que el verdadero progreso no depende únicamente del acceso a la información, sino también de la posibilidad de convertirla en habilidades prácticas.
La tendencia se produce en un contexto de creciente dedicación a la formación. El 76 % de los encuestados asegura que dedica más tiempo a aprender que hace dos años y utiliza una media de tres métodos diferentes, entre ellos herramientas de inteligencia artificial, cursos en línea, vídeos formativos y programas impulsados por las empresas. Sin embargo, el 52 % afirma que invierte más tiempo en el aprendizaje sin obtener necesariamente mejores resultados.
La inteligencia artificial ya forma parte de esta transformación. Según el informe, el 88 % de los profesionales encuestados utiliza estas herramientas para aprender nuevas competencias. Pese a su expansión, dos tercios consideran que tener acceso a la información no conduce automáticamente al progreso, mientras que el 55 % cree que cada vez resulta más difícil identificar qué métodos les ayudan realmente a mejorar.
«La IA ha hecho que el conocimiento sea accesible al instante. Lo difícil es lo que ocurre después, cuando cierras la aplicación, sales de la clase y necesitas aplicar lo que has aprendido en una situación de la vida real», explica Sofía Tavares, directora de marca de Preply. A su juicio, la capacidad de utilizar los conocimientos con confianza cuando resulta necesario es lo que determina el verdadero progreso.
La importancia de combinar la IA con la experiencia humana
Frente a la expansión de las herramientas automatizadas, los resultados de la encuesta apuntan a que los alumnos siguen concediendo un papel fundamental a la intervención humana. El 75 % de los participantes confía en una experiencia de aprendizaje que combine la inteligencia artificial con la experiencia de las personas para lograr resultados a largo plazo. En cambio, solo el 11 % preferiría un modelo completamente autodirigido mediante IA.
Además, el 90 % considera que estas herramientas deben desempeñar una función de apoyo y no dirigir por completo el proceso de aprendizaje. Entre sus ventajas, el 47 % destaca que permiten encontrar respuestas con mayor rapidez y el 36 % valora que hacen la formación más accesible y flexible.
Kirill Bigai, director ejecutivo de Preply, sostiene que la inteligencia artificial facilita el acceso al conocimiento, mientras que las personas ayudan a consolidarlo y transformarlo en habilidades aplicables a situaciones reales. Por ello, defiende la colaboración entre ambas fórmulas frente a la sustitución de una por otra.
Las diferencias generacionales también resultan significativas. La generación Z presenta la mayor adopción de la IA, con un 92 %, pero también declara más dificultades para convertir el aprendizaje en resultados concretos. El 71 % de sus integrantes se siente ocupado aprendiendo sin mejorar, frente al 56 % de la generación X. Asimismo, el 57 % reconoce problemas para aplicar lo estudiado en la vida real, frente al 40 % de los mayores.
La diferencia también se aprecia en el abandono de la formación: el 68 % de la generación Z asegura haber dejado algún proceso de aprendizaje durante el último año, frente al 38 % de la generación X. Además, el 31 % de los más jóvenes admite depender de la IA más de lo que le gustaría.
El informe concluye que los métodos de aprendizaje deben adaptarse a las necesidades, los objetivos y las motivaciones de cada persona. El reto, en plena expansión de la inteligencia artificial, no consiste únicamente en aprender más, sino en conseguir que ese conocimiento se traduzca en capacidades útiles.