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18 de abril de 2024

ilustracion santos cerdan puigdemont

Paula Andrade

El Perfil

Cerdán, el poco santo fontanero de Sánchez

Dispuesto siempre a mancharse las manos hasta los codos en nombre de su jefe, está especializado en sentarse con los facinerosos de la política

Santos Cerdán León -Santi para los amigos- nació en Milagro, Navarra, hace 54 años. No fue precisamente un milagro que se dedicara a la política porque su ramplona formación académica le predispuso a engrosar la lista de fontaneros multiusos de Pedro Sánchez. Técnico en FP, es hijo de los tiempos líquidos baumanianos en los que vivimos: fuera principios y el fin justifica siempre los medios, por muy desaconsejables que sean. Lleva atado al presupuesto público desde que abandonara su profesión de técnico de mantenimiento en empresas como Iberfruta o Bonduelle. Hace 30 años recaló en el PSN como concejal de Milagro hasta que en 2011 accedió al Parlamento foral. Seis años después fue nombrado secretario de Coordinación Territorial del PSOE y su carrera en la sombra dio un salto cuantitativo.
Dispuesto siempre a mancharse las manos hasta los codos en nombre de su jefe, está especializado en sentarse con los facinerosos de la política. A él se debe la normalización de Bildu desde su experiencia en la política navarra, donde ya usó la brocha gorda para blanquear a los proetarras. No le costó convencer a Pedro Sánchez de la necesidad de convertir en aliados estratégicos a los herederos de ETA, traspasando la línea roja que para los socialistas vascos siempre había supuesto el partido de Arnaldo Otegi. Con Idoia Mendía de brazo ejecutor, Cerdán dirigió la política de apaciguamiento resumida en la célebre frase de Arnaldo: presos por presupuesto.
Ahora, su más reciente hito es haberse pringado hasta la frente para que su líder sea investido presidente, prestándose a una foto con el prófugo de la justicia, Carles Puigdemont, en su despacho de Bruselas, ante una imagen de una urna ilegal del 1 de octubre de 2017. En la capital de Bélgica se ha afincado este fin de semana para convencer al forajido: Santi tiene orden de humillarse lo que haga falta para que la investidura se celebre la próxima semana. Pero su álbum personal ya cuenta con otra instantánea de la infamia junto al mismísimo Otegi para desatascar la candidatura de María Chivite a la presidencia foral. Aquella reunión se tradujo en la abstención de Bildu en el Parlamento foral y meses después, la coalición batasuna también facilitó la investidura de Sánchez.
Su hoja de servicios sanchista acumula puntos desde que demostró su lealtad al Sumo Líder en los tiempos difíciles de 2016-2017, cuando el líder socialista se enfrentó a los barones del partido y terminó defenestrado. En su vuelta triunfante, Cerdán fue clave, desde su posición siempre discreta pero efectiva como killer orgánico. Es de hecho y tras la dimisión de Adriana Lastra, el único superviviente del núcleo duro que llevó a Sánchez a hacerse inopinadamente de nuevo con la secretaría general del partido. Su palabra es ley para el presidente en funciones, según declaran sus compañeros. En los últimos tiempos de Adriana el enfrentamiento entre ambos -tercera y cuarto en el organigrama- era indisimulable, como bien pueden atestiguar los empleados de la sede socialista. Solo podía quedar uno y fue Lastra la que, aprovechando su embarazo de alto riesgo, dejó Ferraz.
Todavía algunos históricos recuerdan cómo en un piso de la calle Marqués de Urquijo, a pocos metros de la sede socialista, Cerdán, junto a Juanma Serrano, Calvo, Lastra, Tezanos, Bolaños, Cristina Narbona y Ábalos se reunían en secreto para pergeñar el asalto al «aparato» que apoyaba la candidatura de Susana Díaz. A diferencia de José Luis Ábalos, Carmen Calvo y el propio Serrano (que fue apartado del Gabinete presidencial y enviado a hundir Correos), el aparatachi navarro nunca ha perdido el favor de Moncloa, beneficiándose de su labor en la trastienda. Desde 2020 es presidente de la Fundación Pablo Iglesias, cargo en el que sustituyó a Beatriz Corredor pero que antes habían ocupado Alfonso Guerra y José Félix Tezanos, y un año después, en la salvaje crisis de gobierno de julio de 2021 en la que salieron por la ventana Ábalos y Calvo, es ascendido a secretario de Organización en sustitución del amigo de Delcy Rodríguez. Ese reducido grupo de fieles a Sánchez lo forman hoy el propio Cerdán, María Jesús Montero y los rehabilitados Antonio Hernando y Óscar López, con Bolaños de hombre fuerte en Moncloa.
Uno de los fracasos más sonados de Santos fue el testarazo socialista en las andaluzas de 2022, Comunidad que conoce bien por su matrimonio con una sevillana. Enviado por Sánchez a intentar frenar a Juanma Moreno se implicó de hoz y coz en la candidatura de Juan Espadas, que cosechó el peor resultado socialista en Andalucía, por debajo de un millón de votos. El infalible Cerdán había perdido la apuesta. Pero, con todo, siempre será recordado por haber creado el primer comité «contra la desinformación de la derecha», un comité «de la verdad» que no tiene precedentes en la Europa Occidental y que hunde sus raíces en las «democracias» caribeñas, tan del gusto del navarro socialista, el poco santo fontanero del régimen.
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