Vista de la Audiencia Provincial de Guipuzcoa
Tres años y medio de cárcel por una paliza que costó la vida a un menor
La sentencia considera que el agresor «no se representó la posibilidad de que el menor pudiera morir», aunque sí «era fácil darse cuenta del riesgo que creó»
Tres años y medio de cárcel por dar semejante paliza a un menor que le provocó una «hemorragia cerebral generalizada». Esta es la sentencia que ha determinado un juzgado de San Sebastián por la agresión que sufrió un joven de 17 años en abril de 2019.
La resolución absuelve a los otros cuatro jóvenes que también fueron imputados en el caso, tres de ellos tras ser declarados no culpables por el jurado (dos primos de origen rumano y un ciudadano marroquí) y el cuarto (también rumano) después de que le fueran retiradas las acusaciones durante el juicio oral.
Un sexto encausado, conocido como «el argelino» y al que una de las acusaciones atribuye haber propinado una «última y brutal patada en la cabeza» a la víctima durante la paliza, se encuentra fugado en paradero desconocido y no pudo ser juzgado en la vista con jurado que se celebró en la Audiencia de Guipúzcoa entre mediados de noviembre y primeros de diciembre del año pasado.
Según consideró probado en aquel momento el jurado, el fatal incidente sucedió pasadas las cinco de la madrugada del 26 de abril de 2019, en el exterior de una céntrica donostiarra, donde se produjo un incidente entre Santi Coca, que por entonces tenía 17 años, y «el argelino», quien recibió un puñetazo por parte del menor, al que luego su oponente comenzó «a golpear» a su vez «con violencia».
Una agresión a la que, como recoge la sentencia del caso, el ahora condenado se «unió» junto a «otros» con «golpes y patadas» mediante los que desplazaron a Coca hasta la pared de la discoteca donde «cayó al suelo a causa de los golpes», donde volvió a ser golpeado «violentamente con patadas» por el inculpado y otras personas «en diversas partes del cuerpo, entre ellas la cabeza».
Para declarar probado este extremo, el jurado se basó en un vídeo de una cámara de seguridad que «permite identificar» al inculpado de nacionalidad española «entre las personas que agredieron» al menor".
No obstante, la resolución detalla que el acusado «no se representó la posibilidad de que Coca pudiera morir», aunque sí «era fácil darse cuenta del riesgo que creó» con sus actos, de tal modo que «cualquier otra persona en su lugar» se habría apercibido «de ello».