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La secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, durante un acto público de Sumar, a 17 de julio de 2023, en Pamplona, Navarra (España). Yolanda Díaz y Belarra comparten acto por primera vez acto de campaña para el 23J, tras el choque por la no inclusión en las listas electorales de la ministra de Igualdad, Irene Montero. Hasta la fecha la presencia de Belarra se ha limitado a dos actos electorales para arropar a los cabezas de lista en Murcia y Las Palmas, que corresponden a Podemos al igual que el caso de Navarra, donde la número uno de la candidatura por esta circunscripción es la eurodiputada Idoia Villanueva.
17 JULIO 2023;NAVARRA;PAMPLONA
Iván Delgado / Europa Press
(Foto de ARCHIVO)
17/7/2023

Yolanda Díaz e Ione Belarra en un acto de campaña para el 23JEuropa Press

Un año de la ruptura: Podemos y Sumar se enquistan en la lucha por su supervivencia

Podemos busca volver a recuperar lo que un día fue y Sumar lucha por dejar de diluirse del panorama político

Un año ha pasado desde que Unidas Podemos anunciara que se desligaba de Sumar y se pasaba al Grupo Mixto. Presiones internas por protagonismo, pero sobre todo el veto a la exministra de Igualdad, Irene Montero, fueron la gota que colmó el vaso para que los podemitas decidieran romper y seguir solos en diciembre de 2023. Desde entonces, la tensión entre ambos continúa. Podemos busca volver a recuperar lo que un día fue, queriendo mostrar que sus votos tienen peso en las decisiones del Gobierno y Sumar lucha por dejar de diluirse del panorama político, reivindicando su gestión en el Ejecutivo en una pugna por mostrarse crítico con el PSOE y a la vez, complaciente.

Basta con ver una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados para darse cuenta de que ambos se han enquistado en una lucha por lograr su supervivencia de cara a nuevos comicios y mejorar los resultados calamitosos de los últimos que en las europeas dieron solo dos escaños a Podemos y tres a Sumar.

Podemos es el que se muestra más agresivo en su batalla por diferenciarse de Sumar y destacar. A lo largo de este año se han visto situaciones muy claras. La condición que los diputados magenta han impuesto al PSOE para aprobar los futuros Presupuestos Generales es un ejemplo. Los de Ione Belarra han amenazado con dar su sí a las nuevas cuentas solo si el Ejecutivo cumple con bajar el alquiler un 40 % y si rompe relaciones con Israel por la guerra en Gaza. Buscan demostrar que todavía pueden ser decisivos en el devenir del país y, sobre todo, no traicionar su ideología de cara a sus votantes. Sin embargo, el reciente caso Íñigo Errejón, acusado de violencia machista, ha supuesto un duro hachazo a los podemitas, que han visto cómo una de sus luchas bandera, la ley del 'solo sí es sí', se desvanecía por uno de sus antiguos máximos representantes que, aunque ya no formaba parte del partido desde hacía años, muchos ciudadanos no han podido evitar vincular su supuesto delito, aún en investigación en los juzgados, con los morados.

En una clara estrategia para recuperar terreno político, tal y como se destapó el caso, Podemos lo utilizó como arma arrojadiza contra Sumar. Los podemitas no dudaron en aprovechar la situación para poner en duda la capacidad de liderazgo y gestión de Yolanda Díaz. Argumentaron que la líder de Sumar conocía las acusaciones contra Errejón y no actuó a tiempo, generando más tensión entre ambas formaciones.

Pero 2024 también ha sido una montaña rusa para Sumar a nivel interno. El descalabro en las europeas desató la dimisión de Yolanda Díaz como coordinadora de la coalición. Sin embargo, Díaz se ha redimido de ese fracaso ensalzando tachando de su agenda ciertos logros dentro del Ejecutivo: la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el pacto entre el Ministerio de Trabajo (liderado por Sumar) y los sindicatos para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin reducción salarial. Un cambio cuyo objetivo es que en vigor antes de que finalice 2025 si logra la aprobación final en el Congreso y que Díaz aprovechó para marcar diferencias con el PSOE enfrentándose al ministro Carlos Cuerpo, pese a que es un tema en el que ambos estaban de acuerdo.

La ruptura entre ambos partidos ha impactado significativamente en la estabilidad del Gobierno de coalición. Con Podemos fuera, la mayoría parlamentaria se ha vuelto aún más precaria, obligando a PSOE y Sumar a buscar acuerdos con otras fuerzas políticas para sacar adelante sus iniciativas y depender aún más de Junts.

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