Yolanda Díaz, este martes en la Moncloa
No convence a Puigdemont
Yolanda Díaz recula y no llevará la reducción de la jornada al último Pleno del curso porque Junts sigue en el 'no'
La vicepresidenta segunda se juega una bola de partido con esta medida, similar a la de la reforma laboral de la pasada legislatura. Así que no quiere pasos en falso
El Gobierno no llevará al último Pleno del curso el debate de totalidad del proyecto de ley que reduce la jornada laboral a 37,5 horas semanales, dado que Yolanda Díaz sigue sin convencer a Junts. Así que meterlo en el orden del día de la próxima semana era abocar la medida a una derrota parlamentaria, puesto que los independentistas tienen presentada en el Congreso una enmienda a la totalidad de la medida y no quieren retirarla.
Fuentes del Ministerio de Trabajo han confirmado que no se dan las condiciones para elevar el debate al Pleno, después de una intensa negociación con el partido de Carles Puigdemont que se ha prolongado durante meses. La propia Díaz ha hablado en varias ocasiones con el fugado para convencerlo.
Para la vicepresidenta segunda y ministra Trabajo, la reducción de la jornada es una bola de partido. Una solo comparable a la que tuvo que disputar la legislatura pasada con la reforma laboral, que salvó in extremis con el voto erróneo de un diputado del PP, Alberto Casero.
Después de aquella accidentada votación, Díaz confesó que habría dimitido si la reforma laboral no hubiera salido adelante. Esta vez, la también ministra de Trabajo no ha dicho tanto. Sin embargo, en los mentideros políticos se da por hecho que Díaz no podría reponerse a un hipotético fracaso de la jornada laboral, ahora que ha renunciado a cualquier cargo orgánico en Sumar para centrarse en su faceta institucional.
Los de Puigdemont quieren que la norma del Ministerio de Trabajo recoja la «singularidad del tejido productivo y laboral de Cataluña». Es decir, que tenga en Cataluña una aplicación distinta a la que tendrá en el resto de España. Díaz está dispuesta, y de hecho en mayo ya habló de una «adaptación al marco catalán» y de la «singularidad de las empresas catalanas». Pero no es suficiente, porque Junts está muy presionada por la patronal catalana y va a ser muy difícil que transija.