A la izquierda, Antonio Budiño, candidato de Vox por Pontevedra en 2019, en un mitin junto a Santiago Abascal
El general Budiño, candidato de Vox al Congreso en 2019, asegura que le han suspendido de militancia
Fue uno de los que firmó la declaración crítica con la dirección nacional el pasado febrero. Acusa a la formación de Abascal de haberse convertido en un «chiringuito»
El general retirado Antonio Budiño, que fue candidato de Vox al Congreso por Pontevedra en 2019, ha comunicado a través de sus redes sociales que el partido le ha sancionado con cuatro años de suspensión de militancia e inhabilitación y ha acusado a la dirección nacional de «falsarios y traidores» a los principios fundacionales.
Budiño, general retirado de División del Ejército de Intendencia del Ejército de Tierra, fue uno de los que firmaron el pasado febrero una declaración en la que pedían una refundación de Vox, en un acto al que acudieron un centenar de cargos y excargos críticos con la dirección nacional y la deriva del partido, como Idoia Ribas, que hace unas semanas salió del grupo parlamentario en Baleares, o los procuradores de Castilla y León expulsados el pasado febrero, Ana Rosa Hernando y Javier Tiera, entre otros.
En una conversación con El País, Budiño acusa a la formación que dirige Abascal de haberse convertido en «un chiringuito». «Han montado un chiringuito para 40 o 50, lo quieran llamar como lo quieran llamar, pero es un chiringuito», señala, y sentencia que los que eran «leales» con la formación son «cercenados» y «los que eran serviles, premiados». Según traslada, le envió dos cartas a Abascal y no tuvo respuesta.
Sus palabras han sido compartidas por Sonia Lalanda, la que fuera portavoz del Grupo Municipal de Vox en Palencia, que ha publicado en redes sociales la resolución del Comité Ejecutivo Nacional que desestima el recurso de alzada que Lalanda presentó contra su expulsión, en el que hablaba de una falta de democracia interna y de libertad de expresión dentro de Vox. «Los leales al proyecto somos cercenados. Los serviles al chiringuito son premiados», ha escrito en línea con lo expresado por Budiño.
Otro militar que había fichado Vox en 2019, Agustín Rosety, se dio de baja en febrero de este año por discrepancias con la dirección tomada por la cúpula del partido, concretamente en lo que tiene que ver con la posición internacional del partido. Tras su salida, señaló que él no había cambiado, sino el partido: «No es donde yo ingresé, no lo reconozco», manifestó.