Los tres periodistas citados como testigos en la segunda tarde del tercer día de juicio al fiscal general del Estado, en el Supremo
Día 3 del juicio al fiscal general
El «dilema moral» de uno de los periodistas: no revelar quién filtró los correos aunque probaría la «inocencia» de García Ortiz
José Precedo, director adjunto de eldiario.es, ha asegurado en sede judicial que sabe el que el fiscal general es «inocente» porque conoce «a la fuente»
El periodista José Precedo, director adjunto de eldiario.es, ha planteado hoy un «dilema moral bastante gordo», según sus propias palabras, en la sesión de tarde del juicio que se celebra en el Supremo contra el fiscal general del Estado, acusado de un delito de revelación de secretos. Precedo ha asegurado, en respuesta a las preguntas del interrogatorio de las acusaciones, que en los «veintidós años» que lleva de carrera, Álvaro García Ortiz «nunca» le ha pasado «un papel».
De ahí que, para él resulte tan complicado conocer la identidad de «la fuente de esta historia», que ha decidido no compartir, acogiéndose a su derecho de secreto profesional, pero que, de acuerdo con su versión, confirmaría la inocencia de García Ortiz, al excluirle de ser la persona tras la filtración del correo del 2 de febrero de 2024 que desvelaba datos tributarios y judiciales confidenciales de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
«Tengo un dilema moral bastante gordo. Yo sí sé quién es la fuente de esta historia que no voy a decir por secreto profesional. No amenazo a nadie pero hay una persona a la que se pide cárcel y que es inocente porque, conozco a la fuente y no lo puedo decir». ha subrayado Precedo, consciente de que, en todo caso, al jurisprudencia consolidada en este tipo de situaciones, está a su favor.
Sin embargo, tanto este periodista, como la versión sostenida hasta la fecha por otro de los que está citado en los próximos días para comparecer como testigo, Miguel Ángel Campos, de la Cadena Ser, asegurando ambos que no fue el fiscal general quién les proporcionó el contenido del mail que originó la polémica, han planteado un debate sobre si desde la ética periodística debería permitirse sentar en el banquillo a un inocente, sabiendo que lo es, y evitando, al mismo tiempo, que el verdadero 'culpable' no responda por sus actos.