Decenas de personas durante una manifestación de usuarios de Rodalies, este sábado por la tarde

Decenas de personas durante una manifestación de usuarios de Rodalies, este sábado por la tardeEuropa Press / Lorena Sopêna

Cataluña

Sindicatos y entidades afines al Gobierno se manifiestan en Barcelona contra nadie por el colapso de Cercanías en Cataluña

Pincha la manifestación independentista matinal, con 8.000 asistentes, y la de la tarde, de los afines al Gobierno, que solo ha sumado 3.000 personas

Este sábado, ni el Gobierno ni la Generalitat –ambos en manos del partido socialista, y responsables únicos de la gestión ferroviaria en toda España, lo que incluye Cataluña– faltaron a la cita. Coincidiendo con la manifestación vespertina de diversos grupos de usuarios –casi todos vinculados al tradicional mundo asociativo de la izquierda– y sindicatos, los trenes de Cercanías en Cataluña volvieron a pararse o a acumular retrasos en las líneas R1, R2, R3, R4, R11, R13, R14, R16 y R17.

Los que sí decidieron faltar a la convocatoria fueron los 400.000 usuarios diarios de RENFE en Cataluña. Este sábado se habían convocado dos manifestaciones. Una por la tarde y otra por la mañana, esta organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República, de corte separatista y convocada más contra España que para protestar por el mal funcionamiento del ferrocarril.

La de la mañana y la de la tarde reunieron, según datos de la Guardia Urbana de Barcelona, a 8.000 y 3.000 personas respectivamente. Los organizadores incrementaron la cifra hasta 30.000 la manifa matinal y 40.000 la vespertina. No es descartable que la Policía Local de Barcelona, en manos del también socialista Collboni, haya sido algo cicatera en el recuento.

La cabecera de la manifestación de ANC y el Consell, con el lema ‘Prou! Única via: independència'

La cabecera de la manifestación de ANC y el Consell, con el lema ‘Prou! Única via: independència'Europa Press

La manifestación de la tarde contó con la participación de los partidos independentistas, aliados de Sánchez, que, ante la ausencia del PSC –que no estaba dispuesto a manifestarse contra sí mismo–, vieron una oportunidad de capitalizar el descontento. También acudieron, arrastrando los pies, los sindicatos, y otras organizaciones próximas al Gobierno, como el Sindicato de Arrendatarias.

Pereza de la izquierda

Para poderse hacer una idea de la pereza con la que la izquierda institucional y gobernante había convocado la manifestación de esta tarde de sábado, hay que comparar la asistencia con la cifra que dio la Guardia Urbana a la manifestación pro palestina convocada por las mismas organizaciones en octubre del año pasado, y que reunió a 15.000 personas, cinco veces más.

En la tarde barcelonesa quedo claro que por mucho que Cercanías (Rodalies) lleve años de mal en peor, el hastío hacia la deficiencia del servicio, que ha llegado al extremo de la paralización de este durante días en las últimas semanas, es menor que las ganas de manifestarse contra Pedro Sánchez y su Gobierno.

La desconexión de la clase política izquierdista de la realidad llego a tal nivel de descaro que la portavoz parlamentaria de los Comunes-Sumar, Jesica Albiach, no tuvo ningún reparo en utilizar el canutazo previo al inicio de la manifestación para anunciar que el próximo lunes empezaría la negociación presupuestaria con los titulares del servicio de cercanías en Cataluña, el Partido Socialista.

Entes abstractos

Anna Gómez, líder de una de las organizaciones convocantes, Dignidad en las vías, marcó la pauta de las declaraciones al inicio de la manifestación: atacar a Renfe y Adif como si estos fueran entes abstractos e independientes, que no dependieran del gobierno de España y, en consecuencia, de Pedro Sánchez. Eso sí, la portavoz de Dignidad en las vías aprovecho la ocasión para dejar claras sus prioridades y ante los micrófonos declaró: «Más allá del transporte público, esto va de lucha de clases».

Manifestantes, este sábado por la tarde, en Barcelona

Manifestantes, este sábado por la tarde, en BarcelonaLorena Sopêna / Europa Press

Adrià Ramírez, de la Asociación para la promoción del transporte público ha dicho: «Si invertimos millones sin pensar que es preciso mejorar la vida del usuario no sirve para nada». Su reflexión se dirigió al éter, dado que no tenía queja concreta a nadie.

La secretaria general de CC.OO en Cataluña ha seguido la estela de Gómez y en sus declaraciones ha hecho equilibrios para no atacar al Gobierno, y ha acusado a «la externalización de actividades» de la deficiencia del servicio ferroviario en Cataluña. A lo que la principal dirigente de CC.OO no ha alcanzado es a señalar quien es el responsable de esa «externalización». Sin duda la subvención estaba en juego.

Por su parte el líder de la UGT catalana, Camil Ros ha pedido «un operador único de verdad», sin señalar tampoco a nadie como responsable.

Oriol Junqueras, que hace pocos días garantizó al Gobierno apoyo hasta el final de la legislatura, solo acudió a la manifestación de la tarde, quizás para no juntarse en la matinal con sus archienemigos de Junts. Estos, por su parte, hicieron doblete y fueron a las dos.

El máximo líder de ERC e inquebrantable socio de Sánchez, al inicio de la manifestación de la tarde dijo: «Defendemos que haya dimisiones y soluciones», pero esquivó citar a Puente o a Sánchez.

Quema de banderas

La manifestación matinal protagonizada por el independentismo fue una pequeña muestra de lo que vivió Cataluña entre 2014 y 2019 con concentraciones callejeras independentistas constantes. Por un rato en las calles se volvieron a ver quema de banderas de España a cargo de encapuchados, gritos de «puta España», proclamas contra la policía al pasar por delante de la comisaria de Vía Laietana y lemas como “ho tornarem a fer« (»lo volveremos a hacer"), en referencia al referéndum ilegal de independencia.

El apaciguamiento catalán proclamado por Salvador Illa brillo por su ausencia y los gritos de «puta PSC» también estuvieron entre el trending topic de los asistentes a la concentración de la mañana. Todo ello con la sonrisa complaciente y el aplauso de los socios de Sánchez: ERC y Junts.

Al inicio de la manifestación matinal, Jordi Turull, secretario general de Junts, pidió «la salida de Renfe de Cataluña y que la Generalitat de Cataluña asuma la gestión de cercanías». En la misma manifestación, ERC mostró un perfil más bajo y estuvo representada por Laura Pelay, vicesecretaria de trabajo y economía del partido separatista de izquierdas, quien pidió la dimisión de Sílvia Paneque, consejera de Territorio del gobierno catalán.

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