Extremadura ha sido tradicionalmente un granero de voto socialista
Análisis demoscópico
Así quedarían las elecciones generales en Extremadura si los extremeños votasen lo mismo que en el 21-D
Badajoz y Cáceres reparten cinco y cuatro escaños respectivamente. Si los extremeños eligieran la misma papeleta, el Partido Popular daría un buen golpe a las aspiraciones del PSOE
Han pasado ya 72 horas desde las elecciones extremeñas y todavía se suceden las lecturas e interpretaciones de los resultados. El Partido Popular perdió 9.000 votos, pero ganó un escaño, el PSOE se hundió del mando de un candidato pésimamente elegido, Vox dio el gran estirón y Podemos creció capitalizando, en parte, ese hundimiento del PSOE.
Solo en la provincia de Badajoz, el Partido Popular logró 140.608 votos (el 42,68 % del total) por los 85.768 del PSOE, los 56.732 de Vox y los 34.083 de Unidas por Extremadura. En Cáceres, el balance fue similar: el PP sumó 87.692 papeletas (el 44 % del total) frente a las 50.249 de PSOE, las 32.628 de Vox y las 20.106 de Podemos.
En virtud de estos resultados (todavía provisionales) queda preguntarse qué efecto tendrían en unas elecciones generales si los extremeños eligieran exactamente la misma papeleta. Aunque es un ejercicio de 'política ficción', si aplicamos el método D'Hondt el reparto de los nueve escaños que pone en juego Extremadura (cinco Badajoz y cuatro Cáceres) resultaría llamativo.
En primer lugar, conviene recordar que este ejercicio parte de un base ficticia (que los extremeños voten lo mismo en las generales que en las autonómicas y que acuda a votar el mismo número de personas). Apuntado eso, basta con aplicar el método D'Hondt en las dos circunscripciones extremeñas para ver qué ocurriría con sus nueve escaños en el Congreso de los Diputados.
Los cinco escaños de Badajoz irían a parar al Partido Popular (que se llevaría tres), a PSOE (1) y Vox (1). Los cuatro escaños de Cáceres se repartirían entre el PP (2), PSOE (1) y Vox (1). La primera conclusión es clara: Podemos, pese a su crecimiento en las autonómicas, se iría de vacío en las generales porque nuestro sistema de reparto no está pensando para poner cuatro partidos en liza.
Por tanto, en el cómputo global de la comunidad autónoma, los nueve escaños irían a parar al PP (que se llevaría cinco) por dos para el PSOE y dos más para Vox.
Estos resultados supondrían un vuelco histórico para la comunidad si tenemos en cuenta cómo votaron los extremeños en las últimas elecciones generales. En los comicios de 2023, los escaños fueron cuatro para PSOE, cuatro para PP y uno para Vox. En las de 2019, fueron cinco para PSOE, tres para PP y dos para Vox (entonces Extremadura ponía en liza diez asientos).
Aunque no deja de ser un escenario ficticio, que el reparto de escaños en Extremadura se resolviera con cinco para el PP por dos de PSOE y Vox, supondría un golpe durísimo para el partido socialista, que casi siempre tuvo en esta comunidad un valor seguro. A la vista de este resultado, es probable que, en caso de convocarse elecciones generales, el votante de Podemos se decantase por la abstención o por el PSOE, toda vez que su partido quedaría fuera del reparto.
Pero este y otros supuestos, como siempre, los desmentirán o confirmarán las urnas, las únicas soberanas.