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La candidatura de Chunta Aragonesista, con Jorge Pueyo (segundo por la derecha) a la cabezaCHA

Una multitud

La división de la izquierda en cuatro marcas en Aragón augura otro triunfo arrollador de la derecha

A la candidatura del PSOE se unen las de Chunta Aragonesista por un lado, Podemos por el otro y Movimiento Sumar e IU por el de más allá. El PP y Vox ya tenían muy buenas expectativas. Ahora, más

La izquierda parece haberse empeñado en facilitar el trabajo a la derecha también en las elecciones de Aragón, después de perder por 24 puntos de diferencia en las de Extremadura: 36 % de voto frente al 60 % del PP y Vox. Y eso que, en tierras extremeñas, la ultraizquierda concurrió bajo una única candidatura: la de Unidas por Extremadura, que aunó a Podemos, IU y Alianza Verde y subió tres diputados.

La descomposición de la izquierda en cuatro marcas de cara a las elecciones del 8 de febrero ha mejorado aún más las ya de por sí buenas expectativas del presidente regional y candidato a la reelección, Jorge Azcón, y también del partido de Santiago Abascal, con Alejandro Nolasco a la cabeza. Porque, salvo el PSOE, las otras tres opciones no llegan ni al 5 % de intención de voto en los sondeos (el listón para tener representación está en el 3 %, no obstante). Y porque a la división se une la desmovilización del electorado de izquierdas, que ya fue decisiva en Extremadura para amplificar la victoria de María Guardiola –29 escaños– y el gran resultado de Vox –11 escaños–.

El viernes terminó el plazo legal para comunicar coaliciones electorales a la Junta Electoral. Chunta Aragonesista, que en el Congreso forma parte del grupo parlamentario de Sumar, decidió hacer la guerra por su cuenta y presentar al diputado nacional Jorge Pueyo, que para más inri ha sido portavoz adjunto de Sumar esta legislatura. Podemos también anunció que concurriría en solitario. Y solo Movimiento Sumar –inexistente en Aragón– e Izquierda Unida llegaron a un acuerdo de última hora para presentarse juntos.

A esas tres listas se une la encabezada por la exportavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, Pilar Alegría, que este sábado lamentó lo sucedido a su izquierda. En total, cuatro. Toda una multitud. Y eso sin contar con los regionalistas de Aragón Existe y del Partido Aragonés. Los primeros tuvieron un escaño en el Congreso la pasada legislatura –el de Tomás Guitarte, que ahora es el candidato en su tierra– y votaron a favor de la investidura de Pedro Sánchez en enero de 2020. Aunque ellos se consideran un partido bisagra. Y el último invitado a la mesa, el Partido Aragonés, aspira a mantener su escaño.

Pilar Alegría, haciendo campaña en Aragón esta NavidadRedes sociales de Pilar Alegría

Desde que se conoció la noticia de la atomización de la izquierda aragonesa, empezó el cruce de reproches y culpas entre sus protagonistas. Y eso que, días antes, el coordinador general de IU, Antonio Maíllo, había avisado de que era necesario «un frente amplio que reconecte con mucha gente que está esperando». A las primeras de cambio, los egos y los vetos cruzados se impusieron al tan pregonado «frente amplio».

El secretario de Relaciones Internacionales del PCE, Manuel Pineda, escribió en X: «Nuestros errores se convierten en alfombra roja para la llegada del fascismo. El adanismo, el narcisismo político, el identitarismo fragmentador, el sectarismo elevado a virtud y la incapacidad de identificar al enemigo principal nos pasarán factura». El exsecretario de IU Alberto Garzón añadió: «No querrán tanto a Aragón cuando se lo entregan con tanta facilidad a las derechas. Cada uno tendrá sus razones, como siempre, pero el resultado final es un fracaso colectivo. En generales de 2023 fueron juntos, y ahora en tres candidaturas».

El viernes por la mañana, horas antes de cerrarse el plazo, una noticia publicada por El Heraldo de Aragón terminó de volar los puentes. En ella, fuentes de la negociación acusaban a la dirección nacional de Podemos que comanda Ione Belarra de vetar un principio de acuerdo entre Podemos Aragón e IU. Según esa información, el origen de la disputa era el nombre del candidato por Zaragoza. Los morados se tomaron esa información como una filtración envenenada y cortaron por lo sano. Se dicen hartos de que siempre les sitúen a ellos como responsables de éste o cualquier desacuerdo.

El resultado es que la derecha puede firmar el mejor resultado de la democracia en Aragón. El último sondeo fue publicado este mismo viernes, horas antes del divorcio de la ultraizquierda. En él, SyM Consulting otorgaba al PP de Azcón el 39,5 % del voto y a Vox, el 17,8 %: el 57,3 % de los apoyos. Es decir, no muy lejos del histórico 60 % de Extremadura. La encuesta situaba al PSOE de Alegría en una intención de voto del 24,5 %, que es un punto y medio menos de lo que sacó Miguel Ángel Gallardo en las extremeñas y que le llevó a dimitir al día siguiente.