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El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, con algunos de los españoles liberados en VenezuelaEl Debate

¿Por qué se censura a los españoles liberados en Venezuela mientras los otros extranjeros relatan su calvario?

A los compatriotas excarcelados se les ha impuesto un silencio obligado que choca con el derecho a la libertad de expresión

En los últimos días Venezuela ha liberado a varios extranjeros que habían sido encarcelados por el régimen del dictador Nicolás Maduro. Entre ellos, ocho españoles, cuatro italianos, cuatro estadounidenses, uno israelí y uno colombiano.

Lo sorprendente es que a los españoles excarcelados se les han impuesto restricciones al llegar a España, como no hacer declaraciones a la prensa, mientras que otros liberados, como los italianos o el israelí, sí han contado su calvario a los medios de comunicación.

No está claro quién ha impuesto esas restricciones a los españoles ni si estarían obligados a cumplirlas, pero todas las consultas conducen a que formarían parte de las gestiones realizadas por José Luis Rodríguez Zapatero.

Además de imponerles el silencio -lo que chocaría con el derecho a la libertad de expresión-, a su llegada al aeropuerto de Madrid Adolfo Suárez, los compatriotas excarcelados no pudieron salir por la puerta normal, donde les esperaban familiares, amigos y periodistas, sino que las autoridades se ocuparon de blindar su traslado hasta sus respectivos destinos.

Ni una entrevista en España

Periodistas de prácticamente todos los medios de comunicación españoles se han puesto en contacto, o han tratado de hacerlo, con los excarcelados para pedirles entrevistas, pero, hasta el momento, ninguno de ellos ha aceptado hablar.

Ayer, miércoles, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, citó a los españoles repatriados de Venezuela en el Palacio de Viana. Solo acudieron tres -el vasco José María Basoa, el canario Miguel Moreno y la hispano-venezolana Rocío San Miguel-, pero tampoco hicieron declaraciones a los periodistas, ni a la llegada ni a la salida.

El silencio de los españoles no se debe al temor a que, si ellos hablan, empeoren las condiciones del resto de los españoles que siguen presos en las cárceles de Venezuela, porque también hay presos italianos y uno israelí que todavía no han sido liberados.

El comunicado que elogia a Zapatero

Hasta el momento, lo único que se ha conocido es el comunicado que hizo público José Manuel San Miguel, hermano de la excarcelada Rocío San Miguel. Este comunicado parece escrito por el propio José Luis Rodríguez Zapatero, al que se trata de atribuir el éxito de estas liberaciones.

En ese comunicado también se dan las gracias al Gobierno de España y, lo más sorprendente, al Gobierno de Venezuela, que es precisamente el responsable de los encarcelamientos, las torturas y las muertes que se producen en las cárceles de Maduro.

José Manuel San Miguel también dijo algo muy llamativo: que su hermana no goza de «libertad plena», sino de «una medida cautelar sustitutiva de la privación de libertad», de manera que tiene prohibido «declarar públicamente».

Mientras se impone el silencio a los presos españoles, los demás extranjeros ya han empezado a relatar la pesadilla que han vivido en las cárceles de Maduro.

Giorgia Meloni recibe en el aeropuerto al italiano Alberto Trentini, liberado tras pasar 14 meses en una cárcel de VenezuelaEFE

«Era peor que Alcatraz»

A los italianos Alberto Trentini y Mario Burlò, que fueron liberados tras pasar 14 meses en la cárcel de El Rodeo, les recibió la presidenta de Italia, Giorgia Meloni, en el aeropuerto de Roma.

Y a su regreso no han tenido limitaciones para contar a la prensa su traumática experiencia en la prisión venezolana: «Era peor que Alcatraz». «Hemos pasado 14 meses durmiendo en el suelo, con cucarachas». «No poder hablar con mis hijos durante un año fue una tortura. La primera llamada la hice después de 11 meses y medio. He tenido miedo de que me mataran».

El argentino-israelí Jacob Harari, en Tel Aviv, tras ser excarceladoEFE

«Acabo de salir del infierno»

En el caso del argentino-israelí Yaacob Eliahu Harary, que pasó 490 días en la prisión El Rodeo I, su familia ha contado a Clarín que ahora se recupera de los malos tratos, el aislamiento extremo y las situaciones límite, como fue el intento de suicidio de su socio y compañero de celda.

Según relató, Harary recibió medicación psiquiátrica forzada y presenció un trato aún más brutal hacia los presos venezolanos. Lo primero que Harary dijo a su hijastra, tras recuperar la libertad, fue: «Acabo de salir del infierno».