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JAVIER BORREGO

El regreso de los ciudadanos - condueños

Los pícaros y los corruptos nunca se han ido de España. Administrar rectamente por el interés público es, para algunos autollamados gobernantes, tarea sustituida por las tres «r»: Recaudar, Relatar y Robar

En 1789, la Asamblea Nacional Constituyente francesa aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Conforme a su artículo segundo, «los derechos naturales e imprescriptibles del Hombre son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión».

Ciudadano de España es el Hombre Libre; Propietario (de su vida, dignidad y hacienda); Seguro y Resistente a cualquier tiranía.

La Regla General

Dicen que España es un país de pícaros y cuyos gobernantes se caracterizan por la desvergüenza y la corrupción, como regla general.

Un ejemplo entre muchos es en la Desamortización. En 1836, Mendizábal inicia la confiscación de los bienes religiosos, para sanear, se dijo, la Hacienda Pública, obteniendo ingresos con la venta de los bienes y tierras expropiados sin indemnización. El resultado de aquel expolio: Empobrecimiento de España y enriquecimiento impresionante de los que ya eran ricos, que adquirieron, y de aquellas maneras, los bienes desamortizados.

Francisco Javier de Quinto, Conde de Quinto. Retengamos este nombre. Hábil político, logra que Isabel II, quien le hizo Conde, le nombre Director del Real Museo Nacional de Pintura y Escultura, en el desamortizado convento de la Trinidad de la calle Atocha (hoy el Teatro Calderón), donde van a parar todas las obras de arte incautadas en la Desamortización.

¿Y qué hace el Conde de Quinto? Por supuesto, NO HACE inventario alguno, y las pinturas y esculturas entran y salen del antiguo convento sin control alguno. Así, el Conde de Quinto vende todas las obras de arte que desea, se hace muy rico, tan rico que cuando muere en París, a los 45 años de edad, su viuda celebra allí, en 1864, una increíble subasta de 214 obras maestras de arte español: Velázquez, El Greco, etc.

Empobrecimiento de España y consecuente Enriquecimiento de los corruptos

La Excepción

Frente a tantos y tantos corruptos, personificados aquí en el histórico Francisco Javier de Quinto, una excepción, entre otras: La Sociedad de Condueños de Alcalá de Henares.

El Cardenal Cisneros, uno de los más grandes de verdad españoles, creó en 1499 la Universidad de Alcalá de Henares. Monumental obra, por su planteamiento, su arquitectura, sus frutos… Tres siglos más tarde, Alcalá de Henares es una ciudad en decadencia, con escasa población, y en 1836 el Gobierno de Isabel II traslada su Universidad a Madrid. Y como casi todo lo ocurrido aquellos años, todo lo público era vendido, decían para recaudar fondos y también para hacerse aún más ricos los ricos corruptos. Francisco Javier de Quinto compra los edificios más importantes de la Universidad, como el Colegio Mayor de San Ildefonso, con su impresionante fachada. El objetivo del Conde: Aprovechar las columnas y elementos útiles de estos nobilísimos edificios, destruir sus restos y especular.

Pero Alcalá, empobrecida y con pocos habitantes, despierta movida por vecinos que no admiten que el patrimonio de Cisneros desaparezca. Y en 1851, un grupo de ciudadanos (canónigos magistrales, catedráticos de la desaparecida por traslado Universidad, profesionales liberales, hombres del campo, etcétera, cultos e incultos que firman con una X), constituyen (ejemplo español y mundial), una sociedad privada y particular, la «Sociedad de Condueños de los edificios que fueron la Universidad». Y los compran al Conde de Quinto, por un precio superior al que pagó en su día el noble, mejor, el especulador.

Hoy, más de siglo y medio después, aquella «locura» del pueblo alcalaíno, de comprar unos inmuebles para que no fueran derribados y volvieran a acoger a la Universidad, se cumple. Los condueños, es decir, «los compañeros en la propiedad» de la manzana representativa de Alcalá de Henares Patrimonio de la Humanidad, arriendan los edificios, y hoy, la Universidad de Alcalá de Henares, creada en 1977, es la única Universidad Pública cuyo Rectorado se halla en un inmueble arrendado.

El Regreso hoy de los Ciudadanos Condueños

Los pícaros y los corruptos nunca se han ido de España. Administrar rectamente por el interés público es, para algunos autollamados gobernantes, tarea sustituida por las tres «r»: Recaudar, Relatar y Robar. Y siguen vendiendo bienes materiales, inmateriales y hasta trozos de España. Para enriquecerse, que es su prioritario objetivo, y seguir en el poder para continuar vendiendo todo, y cobrando comisión por todo. La regla general, corrupción y más corrupción, persiste y no disminuye.

PERO ha llegado la hora del regreso de los ciudadanos, que no solamente han dejado de ser sumisos, sino que, ejerciendo su derecho fundamental de ciudadanos libres, propietarios, seguros y resistentes a la opresión, quieren y lo están diciendo alto y claro:

  • Uno.- Que España y sus valores y principios no son propiedad de ningún gobernante, sino de los ciudadanos-condueños de España.
  • Dos.- Que regresa la excepción y vuelve el ejemplo de la Sociedad de Condueños: Frente a la opresión de los corruptos e ineptos administradores del interés común, los ciudadanos se reclaman condueños, y compran, con su palabra y sus actos, la Nación España, que, por unos días de seguir en el poder y siempre por ganar más y más dinero, se está vendiendo a trozos y empobreciendo.

Larga, provechosa y ejemplar vida tiene la Sociedad de Condueños de Alcalá de Henares.

Larga y muy provechosa vida tendrá la, aun en constitución, Sociedad de Españoles Condueños de España.

Así será si así lo queremos los españoles.

  • Javier Borrego Borrego es abogado del Estado, Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y Magistrado del Tribunal Supremo. Hoy, abogado en ejercicio
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