El juez Luis Villares, en una imagen de archivo, durante su etapa como diputado de En Marea
CGPJ
Las competencias del cargo de presidente de Sala al que aspira un juez gallego de En Marea bajo sospecha de no ser imparcial
El Consejo del Poder Judicial elige, este miércoles, entre dos candidatos a presidir la Sala de los Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Galicia
El presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Galicia ostenta funciones jurisdiccionales y gubernativas, liderando la sala para asegurar el orden, la calidad y el reparto eficiente de asuntos
Entre sus principales tareas destacan el encabezar las sesiones, conduciendo los debates de los asuntos y garantizando el buen orden de los mismos; organizar las secciones, determinando su composición y, por tanto, conformando las sensibilidades mayoritarias, previa adscripción de magistrados y resolviendo las vacantes; velar por el cumplimiento de las normas de reparto y asignar los asuntos que han de resolverse dentro de las mismas; así, como promover mejoras en la administración de Justicia dentro de su área correspondiente.
Además, en materia de supervisión, al presidente de la Sala Tercera del TSJG le corresponde velar por el cumplimiento de los deberes del personal de la sala y los órganos judiciales dependientes, representando a su departamento en la Sala de Gobierno del TSJ, al mismo tiempo que actuar como magistrado en el despacho diario de asuntos. Una tarea no menor, por la que se ha suscitado una amplia polémica al saber que un ex magistrado de En Marea, que fue corregido en el Supremo por su «sesgo ideológico», el juez Luis Villares, aspira a dicha plaza dentro de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del TSJ gallego.
No en vano, el pasado 10 de enero, el Alto Tribunal anulaba una sentencia dictada por el polémico juez, al determinar que no debió haber intervenido en un procedimiento que enfrentaba al Servicio Gallego de Salud (Sergas) y a la empresa concesionaria de la construcción y la gestión de los servicios no sanitarios del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. No en vano, durante su etapa como político en activo, Villares exigió a dicha empresa que pagase el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) del centro sanitario, sin exenciones, además de promover iniciativas contra el modelo de explotación público-privado del Cunqueiro. Por ello, su presencia en el análisis del fondo de la cuestión, según el fallo del Alto Tribunal, no garantizó la imparcialidad requerida.
Con estos mimbres, ahora, el juez gallego se postula para presidir la Sala Tercera del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG), oficialmente vacante desde el pasado mes de septiembre, tras el ascenso de su anterior titular, la magistrada María Dolores Rivera, como miembro de la Sala Tercera del TS.
Una candidatura que ha provocado un amplio malestar en el ámbito de la Magistratura —por su marcado sesgo ideológico y aparente falta de neutralidad— a la espera de que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) tome una decisión, el próximo miércoles. De hecho, el Pleno del máximo órgano de representación de los jueces en nuestro país ya debatió, en un primer intento, sobre los dos perfiles que compiten por hacerse con la plaza: el del propio Villares y el de la magistrada María Azucena Recio.
Si bien ambos defendieron sus ejes programáticos para la máxima Sala de lo Contencioso-Administrativo de Galicia, el pasado 4 de diciembre, ante la Comisión de Calificación del Consejo, la falta del consenso necesario obligó a retirar la designación del orden del día, ante las reticencias sobre los condicionantes políticos del primero. Una cuestión que volverá a tratarse, este miércoles, en el Pleno.