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Alberto Núñez Feijóo y Jorge Azcón, en el cierre de campaña en ZaragozaDavid Mudarra/ PP

Final de campaña

La derecha mide su hegemonía en Aragón frente a un PSOE hundido

El gran ascenso de Vox amortiguará la más que previsible victoria de Jorge Azcón. Pero juntos se encaminan a un resultado histórico ante la izquierda, arrastrada por Pilar Alegría

Aragón se convertirá este domingo, según todas las encuestas, en la segunda estación de penitencia para el PSOE y, por efecto arrastre, para la izquierda. La derecha mide su hegemonía en unas elecciones que, a diferencia de las extremeñas, han estado atravesadas de inicio a fin por la política nacional.

O, más bien, por las políticas de Pedro Sánchez, que en plena precampaña pactó con Oriol Junqueras en la Moncloa un nuevo modelo de financiación autonómica que supone un banquete para Cataluña y un menú del día para el resto de las comunidades del régimen común. Entre ellas, la vecina Aragón. Pilar Alegría intentó convencer a sus paisanos de que miraran el vaso medio lleno, los 630 millones de euros asignados a Aragón y no los 4.700 millones de Cataluña, pero la diferencia era demasiado evidente.

La candidata del PSOE, Pilar AlegríaEFE

La candidata socialista empezó con mal pie y terminó peor, tratando de asustar a los pensionistas con la bajada de sus pensiones por culpa de «las derechas» y recurriendo a la voz enlatada del expresidente Marcelino Iglesias para suplicar el voto a los aragoneses por teléfono. El remate fue, el jueves, la comparecencia en el Senado de Paco Salazar, quien negó que Alegría hubiera comido con él para recriminarle sus comportamientos machistas, como ella había asegurado.

Como sucedió en Extremadura, en el tablero de Aragón se juegan este domingo tres partidas simultáneas. Una entre el popular Jorge Azcón y la socialista Pilar Alegría, que corre el riesgo de descender al PSOE a tercera fuerza en la ciudad de Teruel e, incluso -aunque es menos probable-, en Zaragoza.

Otra entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez; puesto que estos comicios serán otro plebiscito para el presidente del Gobierno, a punto de cumplirse dos años del estallido del caso PSOE, la detención de Víctor de Aldama y de Koldo García y la marcha del hoy preso José Luis Ábalos al grupo mixto. «En Aragón votamos este domingo la puerta de salida de Sánchez», ha afirmado estos días el presidente regional y candidato a la reelección.

Y, la última, entre el PP y Vox, dos partidos obligados a entenderse también en esta nueva etapa. Una etapa que abrió la investidura de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Comunidad Valenciana en noviembre y que siguió en Extremadura, una vez conocido el resultado de las elecciones del 21 de diciembre. Estas supusieron un triunfo histórico para la derecha en el penúltimo feudo socialista: el PP y Vox sumaron 60 puntos frente a los 36 de la izquierda.

Santiago Abascal en un mitin en Cuarte de Huerva, ZaragozaEFE

Entonces, el PSOE achacó a la desmovilización de la izquierda tan abismal diferencia, que en Aragón puede moverse en parecidos números. Porque al previsible descalabro de Alegría se une la incapacidad de la extrema izquierda de concurrir en una única candidatura. Chunta Aragonesista lo hace junto a IU y Sumar (con el hasta hace poco diputado de Sumar Jorge Pueyo como candidato) y, en otra distinta, Podemos con Alianza Verde.

En los últimos días de la campaña que bajó el telón este viernes, la batalla entre Azcón y los de Santiago Abascal, con Alejandro Nolasco nuevamente como candidato, se ha ido recrudeciendo. Porque el candidato del PP sabe que, ante el estado de catatonia del PSOE, el único que amenaza la amplitud de su victoria este domingo es Vox, en estado de gracia. De hecho, el crecimiento de las expectativas de Vox hasta los 12 e incluso 13 escaños -viniendo de los siete actuales- ha hecho que los populares teman, más que no sumar diputados, perder uno de los 28 que tienen ahora.

Azcón ha intentado hacer valer su gestión ante el «populismo» de Abascal. Él, Feijóo y todos los dirigentes populares que han pasado por Aragón en estas semanas han apelado al voto útil para lograr una mayoría holgada; a pesar de que la historia reciente demuestra que con el electorado de Vox nunca han funcionado las apelaciones al voto útil. El voto útil solo le funcionó a Juanma Moreno en el verano de 2022, cuando obtuvo mayoría absoluta. Y no porque le votaran los votantes de Vox, sino los del PSOE, para evitar que la Junta de Andalucía dependiera de Abascal.

Más fácil que en Extremadura

En Aragón, no obstante, se vislumbra una gestión del resultado mucho más sencilla que en Extremadura, donde María Guardiola y Vox arrastraban una pésima relación ya desde 2023; hasta el punto de que Abascal amagó en aquella campaña con pedir a Feijóo que prescindiera de Guardiola si quería llegar a un acuerdo de investidura con su partido. En cambio, a Azcón y Abascal les une una vieja amistad de hace casi tres décadas, puesto que ambos compartieron sus primeros pasos en política en Nuevas Generaciones (se llevan tres años).

Más de un millón de aragoneses tendrán la palabra este domingo. Pero no la última palabra, porque el nuevo Gobierno habrá de salir de un pacto de despacho. De uno entre Azcón y Abascal, más que previsiblemente.