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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una sesión de control al Gobierno , en el CongresoEuropa Press

¡Qué jartura de Sánchez!

Siete años después, pasará a la historia en minúsculas como el gobernante que retrocedió décadas a España, que la dividió y polarizó

Estos días de tanta lluvia en Andalucía, hablando con una sobrina, me decía que estaban aburridos y preocupados con el tiempo, y a lo sevillano, le salió: ¡Qué «jartura» de agua, tío!

Así nos encontramos millones de españoles, aburridos y preocupados del sanchezismo y hastiados de él. Vivimos la «jartura» de Sánchez.

Inicio del sanchezismo

Es más correcto que utilizar «sanchismo», pues Sánchez carece por completo de la sabiduría del Sancho por antonomasia, Sancho Panza, aunque comparta algunas características del cateto personaje.

Sánchez llegó a Presidente sin haber ganado unas elecciones. Al contrario, pierde todas con pérdidas crecientes de votos. Ganó la moción de censura (más bien, la perdió Rajoy), con un padrino, Ábalos, predicando la decencia y hoy en la cárcel por corrupción.

Y en base a un párrafo en la sentencia Gürtel, eliminado luego por el Tribunal Supremo. Es decir, su acceso a la Presidente fue cuasilegal, basado en la mentira y falsedad. Y en el 2023 revalidó la semiokupación de la Moncloa, continuando en la mentira y regalando lo que no es suyo, sino de todos los españoles.

El ejercicio gubernamental del sanchezismo es absolutamente ilegítimo. La legitimidad de un gobierno es gobernar para el interés general, pero Sánchez separa a los españoles con un muro: aquí, los que están conmigo. Al otro lado, los contrarios, los enemigos.

El bien común Sánchez no sabe ni lo que es. Él es el Presidente para su bien y el de su cuadrilla. Es llamado el okupa de la Moncloa, sin legitimidad. Y es, como dicen bajito algunos socialistas, el okupa del PSOE, conduciéndolo a su mínima expresión.

Aburridos

Siete años en Moncloa se reducen a mentira tras mentira; cortina de humo tras cortina de humo; saqueo, que no colonización, de las instituciones; corrupción, banda criminal organizada, nada funciona como debe… etcétera.

La «jartura» de Sánchez de millones de españoles es evidente. No puede pisar la calle sin ser increpado.

Y cómo no van a estar «jartos» millones de españoles cuando su programa gubernamental más célebre, porque retrata a la perfección a Sánchez, es lo que dijo durante los días de muerte y desolación por la Dana: «Si necesitan algo, que lo pidan». Como diría un castizo, ese hombre hace mucho que perdió el oremus.

Preocupados

Sánchez le preguntó a Maxim Huerta cuando le dimitió/cesó en 2018: «¿Cómo crees que pasaré a la Historia?»

Siete años después, pasará a la historia en minúsculas como el gobernante que retrocedió décadas a España, que la dividió y polarizó y que ha hecho perder el prestigio a España; regaló el Sáhara, no sabemos por qué; por seguir durmiendo en la Moncloa, vende hasta el Palacio de la Moncloa para que comunistas, independentistas, terroristas y la cuadrilla de malhechores, le dejen que siga usufructuando el despacho presidencial.

Y ya no solamente son las tragedias humanas que su aciago no-gobierno causa en España. Los españoles comprueban cada día que «una servilleta nunca puede ser mantel», incapaces de entender cómo mandan quienes no tienen ni los centímetros necesarios para cubrir una pequeñita mesa.

Y aquello de los gallegos de «si quieres saber quién es Pepiño, dále un carguiño», lleva al estremecimiento cuando ves y oyes a quien dice Presidente de Gobierno en el mitin en Huesca de cierre de la campaña de las elecciones aragonesas. ¿Pero qué le pasa a este hombre para actuar y decir las cosas qué dice y cómo las dice?

Aburridos de tanto no-gobierno, de tanta mentira y robo, de tanta cutrez… Preocupados por los muertos a causa de no saber gestionar para interés general, pero sí para ellos y sus bolsillos; por la subida de los precios; por la falta de vivienda; por el desprecio al pueblo representado en el Parlamento; por cuánto va a durar la hostilidad del Sanchezismo al bien común…

¡Ay, qué «jartura» de Sánchez!

JAVIER BORREGO