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Pedro Sánchez y Gabriel Rufián, en una reunión al comienzo de esta legislaturaEFE

El interés de Sánchez

¿Está el PSOE detrás de la 'operación Rufián' para espolear a la extrema izquierda?

Que los socialistas lleven tiempo empujando a sus socios a ordenar su casa y la enorme cobertura mediática que el grupo Prisa está dando al experimento han desatado las especulaciones

De momento, el pretendido frente de izquierdas plurinacional de Gabriel Rufián solo ha ensanchado una cosa: el ego del portavoz de ERC en el Congreso, que lleva toda la semana protagonizando titulares, columnas y horas de tertulia. El jueves, El País dedicaba una extensa entrevista al diputado que hace una década presumía de que en 18 meses dejaría su escaño en la Cámara Baja para regresar triunfal a una República catalana.

Han pasado 122 meses desde aquel diciembre de 2015 y sigue en Madrid. «Tenemos que seguir defendiendo la autodeterminación de nuestros pueblos, pero entender también que la gente come cada día. Y contrarrestar cierto relato mágico que dice que con la independencia todo se arreglará. Pues depende», sostiene ahora.

Aunque Rufián no ha convencido ni a propios -ERC- ni a extraños -Bildu, el BNG, Compromís, Más Madrid-, sí ha espoleado a los partidos de Sumar en el Gobierno: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comunes. Estos se han apresurado a poner fecha a la presentación de lo que llaman «el primer paso para construir una alianza común, compartida y abierta» para las próximas elecciones generales. Será el próximo sábado, en un acto al que han bautizado con el eslogan Un paso al frente. Con el debate abierto sobre la conveniencia de que la candidata vuelva a ser Yolanda Díaz, que de momento guarda silencio.

El hecho de que el PSOE lleve tiempo empujando a sus socios de extrema izquierda a ordenar su casa, sumado a la enorme cobertura mediática que el grupo Prisa está dando a Rufián, han desatado las especulaciones: ¿Está el PSOE detrás de la operación, utilizando al republicano como una especie de liebre para azuzar a sus socios?

Rufián lo niega, como también niega que pretenda dar el salto a la política nacional. Aun cuando es evidente que su carrera política, corta o larga, sigue en Madrid: en la dirección de ERC, con Oriol Junqueras a la cabeza, no lo quieren de vuelta en Cataluña. Su protector siempre ha sido Joan Tardà, quien fuera el portavoz de Esquerra en el Congreso. Pero hace tiempo que este no tiene mando en plaza.

Estén o no los socialistas sacudiendo el árbol, lo cierto es que son los que más nueces pueden recoger. Para Pedro Sánchez, la división a su izquierda es un lastre demasiado pesado. Tras la ruptura de Sumar y Podemos al comienzo de la legislatura, todas las encuestas y politólogos vienen pronosticando que, con tres candidaturas de izquierdas, sus posibilidades de reelección son nulas. Así que el presidente es el más interesado en que la extrema izquierda se recomponga y reunifique.

Un clásico

No es la primera vez que la alargada sombra del PSOE planea sobre ese espacio mal avenido. De hecho, es una constante. Pasó con Pablo Iglesias, después con Íñigo Errejón y más tarde con Yolanda Díaz. ¿Mera conspiranoia? En 2014, en plena eclosión de Podemos, José Luis Rodríguez Zapatero y José Bono organizaron una cena con Iglesias en la casa del expresidente de Castilla-La Mancha que, cuando trascendió a la prensa, supuso un terremoto en la izquierda. Sánchez siempre se desvinculó de aquella maniobra de acercamiento. Es más: los suyos sostuvieron que se había producido a sus espaldas.

Iñigo Errejón con Pablo IglesiasPodemos

Cuando Errejón perdió Vistalegre II frente a Iglesias y fundó Más País, también hubo muchas conjeturas sobre si aquello era una operación apadrinada por el PSOE para desgastar al líder morado. El propio Iglesias pronosticó en septiembre de 2019, en una entrevista: «Errejón será un actor de la política estatal en su propio partido o en el PSOE».

En las elecciones de noviembre de ese año, las del debut de Más País, la formación decidió presentarse únicamente en las circunscripciones con siete escaños o más (a excepción de Castellón). Es decir, aquellas donde tenía más opciones de entrar, pero también en las que menos daño podía infligir al PSOE la irrupción de una nueva candidatura, por la ley D’Hont y el famoso reparto de los restos. Los socialistas también negaron ser la mano que mecía aquella cuna.

Cuando Unidas Podemos entró en el Gobierno en 2020, el PSOE entendió que dividir al enemigo era sinónimo de vencer. Y empezó a promocionar a Yolanda Díaz en detrimento del indómito líder morado, que acabó saliendo del Ejecutivo para protagonizar un enorme fracaso electoral en las elecciones madrileñas de mayo de 2021 con su «alerta antifascista». En noviembre de 2022, Iglesias alentó la teoría de que Díaz estaba al servicio de Sánchez y que el presidente iba a intentar formar tándem con ella en las siguientes elecciones generales para orillar a Podemos. Díaz creó Sumar y consiguió integrar a Podemos en la candidatura a las elecciones de julio de 2023, lo que acabó siendo clave para que el socialista pudiera quedarse en la Moncloa.

«La noción inicial que propone Rufián es acertada y conecta con el votante de izquierdas preocupado de que España pueda ser, si continúa el ascenso de Vox y la ambigüedad del PP, la próxima parada de la ola ultra», editorializaba El País el viernes, poniendo la alfombra roja al portavoz de ERC en Madrid.