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Sánchez durante su intervención en MúnichEFE

Sánchez se queda solo en Múnich en su rechazo al 5 % del gasto en Defensa y al escudo nuclear: «Es un error histórico»

Su planteamiento contrastó con el de los otros participantes en la mesa redonda

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido en la Conferencia de Seguridad de Múnich, de nuevo, la misma posición que le sitúa en un plano distinto al de sus principales socios europeos y estadounidenses. Concretamente, su oposición explícita al rearme nuclear y una advertencia contra una nueva carrera armamentística, en un momento en el que la mayoría de los países de la OTAN abogan por incrementar de forma sustancial el gasto en defensa ante la guerra en Ucrania y el deterioro del entorno de seguridad internacional.

Sánchez abrió su intervención citando una frase atribuida al expresidente estadounidense Ronald Reagan –«una guerra nuclear no se puede ganar y nunca se debe librar»– para subrayar que el debate sobre el rearme «no es una cuestión de izquierda o derecha, sino de hacer lo correcto». A su juicio, las potencias nucleares han olvidado las lecciones del pasado y están ampliando de nuevo sus arsenales, una deriva que calificó de «error histórico».

Según recordó el presidente español, los expertos estiman que Estados Unidos invertirá cerca de un billón de dólares en armas nucleares en las próximas décadas, mientras que el conjunto de potencias nucleares gasta más de once millones de dólares por hora en este tipo de armamento. Ante este escenario, Sánchez instó a frenar una nueva carrera armamentística y reclamó la negociación de un nuevo acuerdo de control de armas que sustituya al tratado START, recientemente expirado. «Se lo ruego: impidan el lanzamiento de una nueva carrera armamentística mientras aún sea posible. La humanidad los juzgará si no lo hacen», advirtió.

El jefe del Ejecutivo defendió, no obstante, la necesidad de reforzar la capacidad disuasoria para contener al presidente ruso, Vladimir Putin, pero insistió en que ese esfuerzo debe realizarse de forma coordinada y controlada desde Europa. En este punto, apostó por avanzar «ya, no dentro de diez años», hacia la creación de un Ejército europeo y por fortalecer el pilar europeo dentro de la OTAN, evitando una mayor dependencia del sector industrial de defensa estadounidense. «Si adoptamos la idea de destinar el 5 % del PIB al gasto militar, desarrollaremos aún más esa dependencia», sostuvo.

Sánchez defendió además que España ha triplicado su inversión en defensa en proporción al PIB desde que llegó al Gobierno y ha duplicado el número de efectivos desplegados en misiones de la Alianza Atlántica, subrayando el compromiso español con el flanco oriental y con la seguridad de Ucrania. Al mismo tiempo, reclamó una visión más amplia de la seguridad europea que tenga en cuenta el flanco sur y la necesidad de cooperar con países de otras culturas y entornos geopolíticos.

Sánchez con Alexander Stubb y Mette Frederiksen, mandatarios de Finlandia y Dinamarca respectivamenteEFE

Sin embargo, su planteamiento contrastó con el de otros participantes en la mesa redonda. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, se mostró abiertamente partidaria de aumentar el gasto en defensa y cuestionó si el objetivo del 3,5 % del PIB sería suficiente. «Mi responsabilidad es proteger al conjunto de la OTAN», afirmó, al tiempo que defendió una mayor inversión en la industria de defensa europea y advirtió de que Rusia «solo entiende el lenguaje de la firmeza». Frederiksen llegó a señalar que Ucrania no puede ganar la guerra «con un brazo atado a la espalda» y reclamó facilitarle armas para atacar objetivos en territorio ruso.

En una línea similar se expresó el presidente finlandés, Alexander Stubb, quien advirtió de que la amenaza rusa no desaparecerá cuando termine la guerra en Ucrania y llamó a cambiar la narrativa del conflicto: «Putin no está ganando; está fracasando militarmente». Stubb subrayó además la creciente importancia estratégica del Ártico y alertó del impacto del cambio climático como factor de inestabilidad.

Desde la perspectiva estadounidense, el senador demócrata Christopher Coons defendió el compromiso de Washington con la OTAN, que calificó de «muy popular» entre la ciudadanía estadounidense, y aseguró que el futuro de Estados Unidos «está en la Alianza». No obstante, admitió la necesidad de utilizar los recursos de defensa «de manera inteligente» y señaló a China como uno de los principales sostenes económicos del esfuerzo bélico ruso.

Durante el debate, Sánchez introdujo también cuestiones más allá de Ucrania, como la necesidad de respetar la integridad territorial no solo en ese país, sino también en Gaza y Cisjordania, y alertó de que el debate abierto sobre Groenlandia ha contribuido a «legitimar» algunas de las tesis expansionistas de Moscú. A su juicio, Estados Unidos debería aceptar que el futuro pasa por una Unión Europea más integrada y menos fragmentada, aunque reconoció que en algunos sectores del movimiento MAGA europeo esa integración se percibe como una amenaza. Una sentencia que no ayudará a mejorar la relación, ya deteriorada, con Estados Unidos.